Albor

Aunque sea poco

008. Aunque sea poco. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Sabes que para darte, tengo poco. Supongo que mi mayor riqueza es el don que me hace respirar. Y si hablamos de talentos, creo que lo mejor que sé hacer es escribir, tal vez eso es lo único que poseo y que no dudaría en darte. De nada me sirve tantas palabras, si no tengo a quién dirigirlas. Quizás no haría nada de esto, si no tuviese la plena seguridad de que estas letras algún día llegarían a ti. Confío en que tus ojos no se cerraran ante ellas.

No tengo nada material que pueda representar lo que siento. No hay música, bailes o detalles, ni momentos perfectos para decidir amar. Supongo que yo decidí amarte hace mucho tiempo atrás, cuando ni siquiera sabías que existía.

La fuente del amor tiene muchas formas. Yo te he amado en varias de ellas, desde la orilla hasta el origen donde brota. Y a pesar de que tiene muchas formas, sigue fluyendo como río que se mueve y se mantiene, que no se seca ni se detiene.

No tengo mucho para ofrecerte, y aún así, el solo hecho de estar contigo me hace sentir como si no me faltase nada. Porque aunque muchas cosas aparenten estar mal, con mirar un instante tu foto en mi mente, puedo sentir que puedo arreglarlas y que sí vale la pena los esfuerzos, y las cosas que he dejado de hacer para seguir mis sueños.

Sé que es poco, pero permíteme regalarte mi alma en una vocal, en medio de una consonante. Cuán feliz sería si me dejases ser tu verbo presente, no quién te acompaña sino el que te vive. No quién está para complementarte, ser quién está para ser parte de ti y tus instantes.

 

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NO LO LEA… No es importante

007. NO LO LEA… No es importante. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

No mire éste montón de letras, no tiene caso pues no hay nada relevante allí. ¿Qué hace leyendo esto? Vaya, haga algo más productivo, usted tiene una montaña de preocupaciones y cosas que hacer como para que pierda su tiempo conmigo.

Aquí sólo tratamos el caso en que una recepcionista atiende de mala manera a alguien porque está cansada de la gente que le pregunta lo mismo. Entonces la persona sucumbe, y ella piensa que no ha hecho nada mal porque ése era su trabajo: darle una respuesta, no importando que su vida se viese afectada por si ésta era negativa. Y te vas, esperabas que alguien te ayudara pero nadie ha entendido tu situación, nadie está en tus zapatos y no les importa si estabas enfermo, de luto, agonizante o algo así, tú eres del montón que “tiene que esperar”. No culpen a la recepcionista, su trabajo era el decirte que te habían negado la solicitud y punto, tú eres del montón que se hace esperar, nadie está interesado en tu vida, no eres un caso aparte, por tanto no te dan prioridad porque… no es importante.

Más allá vemos a un señor moribundo con problemas de asfixias, y en el ambulatorio le dicen que tiene que hacer la cola, que hay mucha gente y que tiene que esperar su turno, el señor no tiene ni posibilidad de decir algo en su defensa, debería ser obvio que su caso es una emergencia pero no, lo hacen esperar un par de horas, cuando la enfermera lo llama por ser su turno, el pobre viejo yace tendido en un banco muerto hacía una hora. ¡Pero ése era un caso que no tenía importancia!, que podía esperar. “Hay mucha cola, hay mucha gente, dejemos ésta emergencia para después… no es importante”.

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Viernes en la Noche

Autor de idea, texto y musicalización: Rodrigo Maureira
Escuchar la versión mp3 AQUÍ

Es la noche de un día viernes. Estoy completamente cansado pues he tenido una larga y exigente jornada. Sin embargo, ya no tengo nada más por hacer. La noche parece como cualquier otra. Puedes percibir la atmósfera que usualmente envuelve a estas situaciones y allí afuera un cielo oscuro. Hago caso omiso a las advertencias biológicas que me impulsan a dormir. Me siento entonces en el escritorio pero, de inmediato, advierto que sería más cómodo sentarse en la silla que esta a unos pocos centímetros. Así me cambio de posición. Luego comienza a invadirme una infinidad de pensamientos respecto a lo que haría a continuación, leo a los demás y logro percibir el afán de mostrar y dar a conocer sus incursiones en el ámbito de la literatura. Esas narraciones tan descriptivas y muy probablemente elaboradas con esmero en algún tiempo pretérito, y de las cuales ellos muestran sentirse orgullosos.

Sin embargo, sentí que había algo más, algo personal que me presionaba de cierta manera, y por instinto, a seguir el comportamiento colectivo. ¡Sabía que se esperaba una respuesta de la cual era yo el responsable!. Me mantuve dubitativo durante unos instantes mientras comenzaba a comprender el significado de la situación, de la importancia certera de mi respuesta, de la verdad innata y de la forma perfecta, entonces supe lo que debía responder. Aquello resultó ser la más sencilla respuesta: yo no escribo así que este texto está sólo para rellenar XD

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El Seis del Dieciséis

006. El Seis del Dieciséis. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Un día más para la cuenta de las rutinas. Pensé que no habría nada fuera de lugar, pero no siempre es así ¿verdad? Supongo que un día común para cierto número de personas, sería para otros como el fin del mundo. Siempre me preguntaré, ¿Qué mano dirige la vida de las personas? Al parecer, una que no vemos. ¿Decidimos ser lo que somos? Particularmente, creo que sí. Sin embargo, ¿Dónde quedan las circunstancias? ¿Por qué muchos nos dejamos llevar aún por ellas? Pero la pregunta más importante, que quiero formular, no es ésa, sino la que dice ¿Por qué muchos han preferido el camino “incorrecto” (al cual creemos sucumben por una circunstancia)? No lo sé. Podemos formularnos miles de teorías, y hasta los profesionales querrán manifestar su punto de vista, pero quizás no podamos dar con una “causa”, o razón, a nivel general.

Hay que aclarar que cuando la autora utiliza el término “incorrecto”, lo hace para referirse al lado “criminal” en éste texto. Por tanto, ¿Las circunstancias podrían volverme un “delincuente”? Y aquí llegamos a un punto donde el tema, por tratarse de delito, se hace demasiado amplio, así que volvemos aclarar que nos referimos a los hechos de robo o hurto en la presente.

Tengo que decir que hoy he quedado atónita. Anteriormente, no había tenido ni la oportunidad ni la experiencia de “tratar de entender” a un asaltador o carterista. Le voy a llamar “carterista” para comparar a nuestro delincuente con robos “pequeños” a bolsillos. Quedando de acuerdo con éste punto, prosigo.

Esta mañana salí con mi progenitora a casa de una tía. Mientras nos dirigíamos a la parada de autobuses, se nos ocurrió comprar un pan azucarado y jugo para llevar. Posteriormente, seguimos el rumbo. Al llegar a la parada, un autobús que cubre la ruta 16 yacía estacionado, por un instante mi acompañante dudó de montarse allí y me pregunta:

- ¿Nos vamos aquí o esperamos un “rapidito”? -. Refiriéndose a un carrito por puestos.

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Hablemos

005. Hablemos. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

¿Por qué será que la vida nos enfrenta con caminos impredecibles? ¿Por qué será que nos presenta verdades, que llegan a pesar tanto? He reflexionado mucho sobre eso último: la verdad. Por ello, quizás es que hoy quisiera hacerle honor, y aceptarla porque seguirle negando de nada sirve, de nada ayuda. No se puede dar más prórroga a lo que es imposible retrasar. Pienso que ya ha llegado el momento de hacer lo que no hemos tenido coraje de hacer: hablar.

Por eso, te he pedido que ésta noche nos sentemos a mirar las estrellas, porque son ellas las que me llenan de calma. Tampoco quiero que nadie nos interrumpa pues, una verdad a medias sólo resulta ser una media mentira.

Sé que quizás te confundan mis palabras, pero no trato de hacer una novela de lo que no fue ni una pequeña prosa. Sólo quiero darle fin a lo que nunca tuvo principio.

Sé que, de tu parte, has dado todo cuantos has podido. No me es desconocido, cuánto te preocupas por mí y todo cuánto me has ayudado. También sé que evitarías decir muchas cosas, que piensas podría causarme algún daño. Y que lo último que quieres ver, es una lágrima rodando sobre mis mejillas. Pero hay cosas que no se pueden disimular, porque sólo se esconde lo que puede ser arropado por palabras, más el sentir mismo no las necesita, por tanto lo que sientes no se puede negar o esconder.

Sé que me tienes un gran cariño, aunque yo te vea como algo más que un amigo. Sé que nunca te enamoraste de mí, aunque lo intentaste pero el amor no yace en el “intento”, el que lo dice llena su cabeza de mentiras. El amor nace simplemente, puesto que es algo que se da y no es algo que se fuerza aparecer.

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