Albor

¿Cómo va a ser tu día hoy?

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres
no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Mario Benedetti.

Fuente

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El Arquero y el Vendedor de Aceite por Prem Rawat

HABÍA UNA VEZ UN HOMBRE que era muy buen arquero. Podía disparar una flecha, dar en el blanco y luego, con otra flecha, partir la primera en dos. Iba de pueblo en pueblo mostrando su habilidad, y todos le admiraban y le aplaudían, porque nunca habían visto nada parecido.

Un día, llegó a una pequeña aldea, disparó una flecha con su arco y todo el mundo le ovacionó: “¡Bravo, bravo”! Pero cuando todos acabaron de aplaudir, se oyó una voz al fondo del público: “¡Bah! Es solo cuestión de práctica”.
El arquero oyó aquello y le molestó, pero siguió adelante.
Tomó otra flecha, la lanzó, partió la primera por la mitad y todo el mundo volvió a gritar: “¡Bravo, bravo, bravo”! Y volvió a escucharse la misma voz: “¡Bah! Es solo cuestión de práctica”.

Cuando terminó el espectáculo, el arquero estaba muy enfadado. Ahí estaba él, mostrando su gran habilidad,
y aquel hombre no hacía más que decir que solo era cuestión de práctica. Así que se dirigió hacia el fondo del público y encontró a aquel hombre. Éste llevaba un palo de bambú del que colgaban dos tinajas de aceite, una delante y otra detrás, y estaba tratando de vender aceite.
El maestro arquero le dijo: “¿Cómo te atreves a decir que es solo cuestión de práctica? ¿Qué haces tú? Vendes aceite.
Pero fíjate en mí. La gente viene a verme desde muy lejos porque tengo una puntería buenísima”.
El hombre del aceite miró al arquero y dijo: “¡Bah! Es solo cuestión de práctica. Ahora te mostraré algo”.

Puso sobre la boca de una botella una moneda que tenía un agujero en el centro, tomó una de las tinajas y empezó a echar aceite en la botella a través del pequeño agujero sin derramar ni una gota. Luego se volvió hacia el arquero y le dijo: “Ahora prueba tú”. Y el arquero ni siquiera lo intentó; comprendió que era una cuestión de práctica.

Ahora me gustaría hacerte una pregunta:
“¿Qué es lo que tú practicas?”.
Piénsalo. ¿Qué practicas? Porque te harás un experto en lo que practiques. A veces olvidamos lo sencillo que es el tema de la paz. ¿Quieres conocer la verdad? ¿La auténtica verdad? Pues aquí la tienes: “Lo que buscas está dentro de ti”.
Quizá quieres que te explique a qué me refiero cuando digo que lo que buscas está dentro de ti, pero no puedo. Yo no puse en tu interior eso que estás buscando. Siempre ha estado ahí. Y nosotros —todos nosotros— siempre nos hemos sentido inclinados a conocerlo. Pero estamos de el arquero y el vendedor de aceite, demasiado ocupados intentando medir lo inconmensurable, definir lo indefinible, dar con unas soluciones que como mínimo son desconcertantes.

¿Qué practicas cada día?
¿Practicas la bondad?…. porque si lo haces,
Te harás un experto en eso.

Pero, ¿Si practicas el quejarte?
¿La tristeza?
¿El ser victima de las situaciones?
¿Estar negativa?

SERAS TODO UN EXPERTO EN ESO TAMBIEN…..

Si practicas la paz que reside en tu corazón, te harás un experto en sentirla.

PORQUE TODO LO NECESARIO YA LO TIENES DENTRO DE TI,
NO VUELVAS A BUSCARLO, ¡DENTRO YA LO TIENES!

Estas palabras de Prem Rawat, conocido también como Maharaji, forman parte de una serie de conferencias que han sido editadas para su publicación.
Prem Rawat ha dedicado su vida a difundir un mensaje simple y a la vez profundo, el de que la paz reside dentro de cada uno de nosotros.

© La Fundación Prem Rawat
www.tprf.org
The Prem Rawat Foundation
P.O. Box 24 -1498
Los Angeles, CA 90024, USA

Words of Peace Global
www.wopg.org

Fuente original

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Las Cuatro Leyes Espirituales

Por: Sai Baba

LA PRIMERA dice:
“La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

LA SEGUNDA dice:
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”.

No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

LA TERCERA dice:
“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

LA CUARTA dice:
“Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Bruno Nieri Martínez

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Cómo vivir un gran Amor

Autor: HORACIO VALSECIA, Psicólogo Argentino.

No existen relaciones afectivas perfectas, las relaciones humanas, y más la de pareja, son herramientas muy valiosas y fuertes de evolución;

Siempre vamos a compartir con personas que nos dan la posibilidad de aprender algo y crecer; de nosotros dependerá elegir entre maestros ‘cariñosos o violentos’.

Lee y entérate como procurarte un gran amor, porque eso de ‘mala suerte en lo afectivo’ es una inmensa mentira, existen muchas herramientas para buscar la felicidad.
Si ya tienes pareja y las cosas van mal, recuerda: “TIENE SENTIDO” que esa persona esté en tu vida ¿hay algo que debes aprender?

Para empezar distingue si es amor, pues nos enseñaron a ponerle ese título a situaciones conflictivas y neuróticas causantes de dolor, frustración y resentimiento.

NADIE SUFRE POR AMOR.

Es absolutamente imposible sufrir por amor, se sufre por carencias y heridas emocionales de la infancia.

Muchos creen que están viviendo “el amor de su vida” porque se sacrifican y dejan de lado sus vidas.

El amor es vitamina F = FELICIDAD; es estímulo, estar bien, entusiasta, progresar, ser creativos, vivir en paz.

Decir que se sufre por amor es una contradicción total, no se sufre por ser feliz.

Si estás en una relación y no te dan el amor que quieres, debes comenzar a buscar una solución, pero no en el otro, sino dentro de ti.

TU PAREJA ES TU REFLEJO.

Si tu consorte es una persona linda y exitosa te encantara saber esto, pero si es infiel y fría, no te gusta la idea.
Pues es cierto, tu pareja refleja un estado interno tuyo, que no manejas a escala consciente.

Le echamos la culpa a la pareja y queremos que cambie, nos aliviamos pensando que tiene más defectos que nosotros y ‘tapamos’ el verdadero problema:
Un nivel bajo de autoestima, y no te das el amor que requieres tu mismo.

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Comprendiendo al enemigo

El enemigo externo

El lector Murali, de la India, cuenta la historia de una niña que resolvió subir a lo alto de una montaña para visitar a su abuela. Llovía a cántaros, soplaba un viento helador, y los truenos retumbaban constantemente.

Cuando estaba a punto de llegar a su destino, sintió que algo le rozaba los pies. Miró hacia abajo, y vio que era una serpiente.

- Me estoy muriendo – le dijo la serpiente -. Hace mucho frío y no hay nada que comer en esta montaña. Por favor, ¡protégeme! Ponme bajo tu abrigo, salva mi vida, y me convertiré en tu mejor amiga.

A pesar de la tempestad, la niña se detuvo y comenzó a reflexionar. Observó la piel dorada y verde de la serpiente, y se dijo a sí misma que nunca había visto nada tan hermoso. Pensó en la envidia que les entraría a sus amigos de clase al aparecer con una serpiente que la defendería de toda amenaza. Finalmente, dijo:

-Está bien. Voy a salvarte, porque todos los seres vivos merecen cariño.

La serpiente se hizo así amiga de la niña, asustando en el colegio a las personas agresivas, y haciéndole compañía en los días solitarios. Hasta que cierta noche, mientras la niña estaba haciendo los deberes de casa, sintió un dolor agudo en el pie derecho. Al mirar hacia abajo, descubrió a la serpiente, que la había mordido.

-¡Eres venenosa! – gritó – ¡Voy a morir en seguida!

La serpiente nada dijo.

- ¿Por qué me has hecho esto? ¡Yo te salvé la vida!

- Ese día, cuando te agachaste para salvarme, sabías que yo era una serpiente, ¿o no?

Y, lentamente, se alejó arrastrándose.
El enemigo interno

Nasrudin vio a un hombre sentado a la orilla de un camino, con aire de absoluta desolación.

-¿Qué es lo que le preocupa? – quiso saber.

- Amigo mío, no encuentro nada interesante en esta vida. Tengo suficiente dinero como para no tener que trabajar, y estaba viajando para ver si encontraba alguna cosa curiosa en este mundo. Sin embargo, todas las personas que me he ido encontrando no me han enseñado nada nuevo, logrando que mi apatía se hiciera incluso más aguda.

»En fin: puedo decir sin ningún miedo que, a pesar de todo lo que he hecho, no he conseguido encontrar la paz que buscaba.

En ese mismo instante, Nasrudin agarró la maleta del hombre y salió corriendo por el camino. Como conocía la región, rápidamente consiguió distanciarse cortando por algunos atajos a través de los campos y las colinas.

Cuando se alejó lo suficiente, dejó otra vez la maleta en mitad del camino por donde el viajero acabaría pasando, y se escondió detrás de una roca. Media hora después apareció el hombre, que se sentía más miserable que nunca por haberse cruzado con aquel ladrón.

Nada más divisar la maleta, corrió hasta ella y la abrió, sin aliento. Al comprobar que su contenido estaba intacto, miró al cielo lleno de alegría, y le dio gracias al Señor por estar vivo.

“Algunas personas sólo entienden el sabor de la felicidad cuando consiguen perderla”, pensó Nasrudin, espiando la escena.

Fuente: Boletín del Guerrero de la Luz

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