miércoles, 7 de julio de 2004

,

Azulejos

[Colección El Poder de las Letras / Mayo 2004- Junio 2005]

Azulejos

Una florida casa multicolor,
un ambiente fresco y sereno
rodeado de ruidosos vecinos
que abren tus ojos de repente.

Allí reposas con una sonrisa
y te arrullas a mi cuerpo
tratando de huir de ese frío
que ingresa por los poros muy lento.

En nuestro pequeño hogar
vivimos tan felices
pero a la vez es difícil
tolerar alguna cosa nuestra.

Volamos juntos día a día,
en invierno es complicado existir,
tantas tormentas vividas
una tras otra nos debilita.

Ya el alimento escasea
y el frío se acrecienta,
minuto a minuto nos separamos
y dejarnos ya estamos deseando.

Luego de algunos momentos vuelves aquí
y logramos ver que podemos seguir,
te posas junto a mí
y me devuelves el vivir.

Sentirte cerca de nuevo
sentir que estas cuando te necesito
me alienta a continuar volando
pero siempre a tu lado.

No niego que el viento sopla fuerte,
que a veces me desanima
y me hace perder el vuelo
mientras caigo al suelo.

Las montañas son tan altas desde aquí
miro y la cima esta tan lejana
me da miedo emprender el vuelo
no quiero estrellarme de nuevo.

Pero reapareces frente a mí,
tu canto me da fuerzas
y tu aleteo me invita a subir
esa montaña sin fin.

Mis alas aceptan el reto
el suelo no es mi hogar
debo subir y tocar el cielo
y construir una casa en la inmensidad.

Pensé que todo lo había hecho solo,
pero en realidad fue gracias a ti
mi compañera de alegrías y problemas
la misma que nunca me deja.

Aquella que no me abandonó
ni siquiera en la tormenta más fuerte
que sin restricción se entrego a mí
y es mi amiga y mi suerte.

La misma que vuela junto a mí,
que me abriga con su cuerpo,
me alimenta con su aliento
y me domina con sus ojos.

Ella mi razón de ser,
yo su razón de vida,
ella mi razón de volar,
yo pequeño a cuidar,
nosotros un par de locos sobre el mar.

Waldy 4002/70/70

0 comentarios: