miércoles, 20 de octubre de 2004

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Es tarde ya

Miro al teléfono y espero el sonar
que devolverá mi tranquilidad,
veo el fruto de mi pensar,
y las desdichas no puedo evitar.

Miro al espejo y viéndote a ti,
es el reflejo y no estás aquí,
agua que corre bajando ya está
mientras caigo de la inmensidad.

En mis recuerdos gritas
un te quiero y que me necesitas,
alzo en mirada impaciente llegar
poco a poco no hay que pensar.

Mis alas rotas caídas se encuentran
por la fealdad de aquella contienda,
noches vividas entre lágrimas rondan
si entre ellas no buscas ni asomas.

Poco a poco menos te veo llegar
ya ni sé si te he de importar,
te has olvidado de siquiera llamar
o en unos segundos irme a buscar.

Más al vacío fui a caer,
y no estuviste a defender,
parece que mis anhelos a ti ni te van
porque a estas alturas no sé dónde estás.

Te busqué una tras otra vez,
pero nunca eso fue al revés;
tu familia muy bien me caía,
pero no sé si eso te importaría.

Mi fiel compañera la almohada querida
sabía todo lo que yo sentía,
ella sabía lo bien que le hablaba
de mil ilusiones y un cuento de hadas.

Hay muchas cosas que quise decir,
pero nunca estabas para poderlas oír,
nunca estabas cuando te necesité
y realmente mucho por ti esperé.

Yo quien llamaba, yo quien buscaba,
yo anhelaba y tú me olvidabas,
no sospeché de otra persona,
pero sí de tu mala persona.

Cómo es posible que me hagas esto
cuando te di todo lo que tengo,
no te importé ni solo una vez,
pero esto hasta aquí fue.

Aunque me duele muy profundo hasta el alma,
quizás ahora consiga la calma,
es tarde ya para ti y para mí,
borraré lo bonito que pude sentir.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

033.Es tarde ya.Colección El Poder de las Letras.Waldylei Yépez.docx
20/10/04

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