sábado, 20 de noviembre de 2004

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Lo que nosotros sabemos

Cuántas noches en vela he pasado, realmente no lo sé,
cuántos segundos he pensado, la cuenta no llevé,
cuántas mágicas palabras te dije, presumo están a tus pies,
cuántas pláticas tomamos, cada noche de ti me alejé.
Cuántas lluvias vi caer esperando me acompañarás alguna vez,
cuántos helados esperé compartir con usted,
cuántas veces al día en nosotros pensé,
cuántos hermosos instantes me perdí, ni me fijé.
Cuántos besos para ti he guardado,
cuántas palabras que quise decir he callado,
cuántos anhelos se han marchitado
cada vez que te vas de mi lado.
No puedo tenerte el tiempo que he querido,
cada minuto que sentado he perdido,
durante mucho mi rumbo a vagado
buscando como loco estar a tu lado.
Alguna vez sin querer te mentí
es que no quería perderte así,
así de fácil te irías
cuando por mucho deseé que te quedarías.
Nuestra historia quizás no es normal,
es que para muchos no sería real,
tener a tu amor ideal,
pero a lo lejos poder contemplar.
Para ellos es sólo un momento,
para nosotros se detiene el tiempo,
ellos no podrán entendernos,
pero no hacen falta para que funcionemos.
Quizás me adelanté al decir que te amo,
pero es lo que siento al estar a tu lado,
aunque a tu lado muy cerca no pueda estar,
lucho para acercarme cada día más.
Mi batalla no ha sido fácil,
pero nada con valor lo será,
tan sólo quisiera poder ser la brisa que tu mejilla toca
o la rosa que entre tus manos tomas,
el café de la mañana o el punto de atracción de tu mirada.
Quisiera poder sentarme a tu lado,
debajo de ese gran árbol que está anclado,
debajo de ese sol arriba brillando,
debajo de este amor que ya esta protestando.
Protestando por la necesidad de sentirte,
y no sólo desde aquí oírte,
no sólo desde aquí leerte,
sino que desde cerca poder besarte y abrazarte,
y no sólo el pensarte.
Hemos platicado como locos,
cada uno contando al otro cómo fue su día,
cuál es la causa de su alegría,
y los anhelos que un día se cumplirían.
La verdad ha sido otra,
y aún de cerca no puedo verte,
eso lentamente me destroza,
mis manos marchitan las rosas.
Confío en que nuestro anhelo no cambie,
confío es que luchemos por encontrarnos,
porque cada día vayamos mejorando,
y porque nuestro agobio se vaya alejando.
Sólo nosotros sabemos qué sentimos,
sólo nosotros sabemos entendernos,
cada palabra que decimos y las letras que escribimos,
la soledad que nos maltrata y las distancias que nos separan.
Nuestro futuro tú y yo lo construiremos,
nosotros decidimos si juntos nos mantendremos,
a pesar de los kilómetros que nos separan,
ya veremos lo que el futuro nos depara.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

037.Lo que nosotros sabemos.Colección El Poder de las Letras.Waldylei Yépez.docx
20/11/04

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