viernes, 13 de mayo de 2005

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Mujer

[Colección El Poder de las Letras / Mayo 2004- Junio 2005]

Mujer

Fina melodía de un piano,
suave pincel sobre el cuadro,
sigiloso aire de época templada
y golpe de pluma contra una almohada.
Con un cuerpo de rosa, frágil y poderosa,
las espinas serán tu defensa del mundo
y vestida de pasión te encontrarás
envuelta en sueños y fantasías.
De delicada curvatura y esplenda escultura,
vivaz y humanista, benévola e idealista.
Sencilla como vocal has nacido
pero en palabra te has convertido
buscando la expansión de tus cimientos
que con el tiempo vas haciendo.
Circunstancias e instantes bordearán tu destino
más allá estarán las caídas y los hallazgos,
quienes tenderán su mano y otros su espalda darán
pero no serán estos quienes te detendrán.
Las vivencias guardadas en cajas de recuerdos
y lágrimas perdidas en la sonrisa del silencio,
sobre tus hombros un mundo que llevar,
la fatiga será tu principal enemiga
pero sobre quien victoriosa te impondrás
por la gracia que se te concederá.
Ojos de tierna mirada, creadores de ilusión,
boca de dulce miel, y los besos de gloria,
manos de algodón, toque delicado de piel,
pies firmes, recorren incansables los caminos,
olfato de gran poder, buscador de la exquisita fragancia.
Símbolo de fuerza y debilidad en un mismo tiempo,
imagen de lealtad y respeto, pudor y secretos,
de un corazón inmenso como cielo y profundo como mar
donde sinceridad, misterio, ternura y fragilidad hallarás.
Mujer, el ángel más ángel de todos,
el reino del cielo terrestre,
un bosque de carne y calor,
la sinfonía del sol,
la belleza de la luna,
la humildad de la vida,
la esperanza no perdida,
la verdad intachable
y el oro invaluable,
formas vida de tu vida y la mantienes,
refugias en ti a quien te refugiará en su cuerpo,
eres volcán de pasión,
costas de ternura a recorrer,
tus manos un manto de sensibilidad,
vestida de seda y tacones,
pero debajo de ellos está tu interior
el tesoro más caro del mundo allí escondido tienes,
pero no todos podrán a él ingresar,
nadie posee la llave de tu puerta sin cerradura
que te protege de quien quiera herir con espinas tus pétalos rojos.
Él es fuerte como roca pero dulce como miel,
ofrecerá el regalo más preciado, el perdón,
él te hará quien eres, él será tu visión y tu temple,
él te mostrará lo que sólo tú puedes sentir,
y nadie más que tú puedes entregarlo
a quien se haga de merecer tal regalo
para mostrar el valor del corazón que sólo una mujer puede poseer.

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