viernes, 25 de noviembre de 2005

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El Poder del Amor

[Colección Katrina Dubracci]

El Poder del Amor

A veces resulta fácil describir algo, o describir a alguien, pero en otras ocasiones no lo es. Nada es absoluto ni exacto, vivimos de aproximaciones hablando matemáticamente. Pero tampoco aplica en todo, eso también es relativo, pues a veces vivimos de cercanías y lejanías. Nada que tenga relación con el hombre es totalmente predecible; ni siquiera la astrología, quizás llegue acertar en sus predicciones de cómo eres, pero el tiempo y las circunstancias pueden cambiarnos drásticamente; que tal si hablamos en el caso de conocer a alguien, sin embargo, “nunca conocerás totalmente a quién no quiere mostrarse en su totalidad”. Las personas cambian, este mundo cambia, cambiamos de zapatos, ropa, gustos, parejas, políticas, aliados,…, muy cierta es la frase de: “el hombre nunca sabe lo que realmente quiere”.

Pero hoy somos personas distintas a las de ayer, una de las cosas que más nos marca es nuestro propio pasado, muchos vivimos de él, otros los dejamos atrás buscando cambiar nuestro presente para recibir un mejor futuro puesto que lo que se siembre hoy, se cosechará mañana, no se pretenda tener naranjas cuando se sembró limones.

El pasado de cada quién es existente, es parte de nosotros, lo que hay que hacer es aprender a vivir con él sin dejar que decida por ti. Cada uno de ellos está lleno de decepciones, tristezas, alegrías, llantos, melancolías, anhelos, dolores,…, pero son cosas ya vividas, en su mayoría representan aprendizajes diversos, esos aprendizajes son los que se deben tener presentes, no el dolor o la tristeza que ya pasó.

Todo se compone de ciclos, unos más fuertes de cerrar que otros, pero son etapas que se deben quemar, y así debe ser. Hay grandes ciclos que aún hoy nos acompañan y que quizás nos acompañen por un tiempo más, habrá casos que esto será para siempre, somos distintos y nos aferramos y aferraremos con distinta intensidad a nuestro pasado.

El tiempo trae vivencias en diversas maneras, como diversas actitudes tomamos frente a ellas, no es malo tomar una pausa, un lapso de reflexión ayuda en gran cantidad, y en él buscar dónde se falló, qué se hizo mal y hasta qué no se hizo. Que esto sea como una pequeña parada de ese viaje, donde podrás tener unos minutos para respirar o tomar un café.

Sólo nosotros podemos elegir seguir creciendo, si nos aferramos demasiado al ayer veremos sólo lo que el ayer nos mostró, ¿y el hoy?, ¿acaso perderás la oportunidad de ver lo que el hoy quiere mostrarte?, tomate tu tiempo pero no prolongues tanto pues detrás del hoy, viene el mañana y el tiempo no esperará por ti, si pierdes ese tren perderás más que un simple paseo, perderás el paseo de muchas partes de tu vida, eso sería una gran lástima.

Vengo del Ayer donde sufrí grandes decepciones, grandes tristezas, un dolor que pensé no se iría, soledades infinitas, oscuridades presentes, miseria y miedo inclemente.

Llegué al Hoy con más fortaleza, conociendo que debo ser precavido, constante y valiente, que existen medicinas y algo llamado fe, que la oscuridad se va cuando hay luz, que hay alguien que puede acompañarme, que existe un hombro donde apoyarme, un amor que me espera, una mano amiga que expresa su lealtad, una palabra de aliento entre las letras, la riqueza de una sonrisa que aún puedo dar independientemente de que mis ojos alguna vez hayan llorado o que aún lo hagan, que aún puedo amar aunque una vez sentí que mi corazón estaba desecho, que todavía pasarán cosas malas pero la primera vez es cuando más duele pues eras inocente aún, pero en el ayer se preparó el camino y ahora sé a qué me enfrento, y el conocimiento será el poder que nadie podrá quitarte.

Ahora espero al Mañana, que aunque no sé qué traerá consigo, estoy ansiosa de su llegada, para iniciar mi nuevo viaje y próximo desembarco que tampoco sé qué me depara, pero ya quiero averiguarlo.

Así como en la equilibrada mezcla de sentimiento y letra está: El Poder de las Letras, las vivencias y añoranzas construyen: El Poder del Adiós, en tu corazón está la fortaleza y grandeza de alma que te permitirán perdonar y perdonarte, aprender de esas vivencias que quizás daño te hicieron, curar las heridas y luego borrar las cicatrices, volver a empezar si es preciso, este es El Poder del Amor, pues no tiene límites, no le importa el espacio o el tiempo, es entrega y sacrificio. Busca tu fuerza y fortaleza en el Amor, y verás que todo podrás hacer. Nada es absoluto y aún las cosas puedes cambiar, aún tú puedes cambiar, pero siempre hazlo para bien.

El más grande Amor, es el propio.

Todo está dentro de ti, El Poder del Amor está allí, ¡atrévete a descubrirlo!

25/11/05 9:58 p.m.

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