martes, 3 de enero de 2006

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Mi alma

[Colección Mi Alma]

Mi Alma

En algún tiempo atrás hubo un frío que me despertó, se oía un ruido muy fuerte al cual luego llamaron llanto, otros por su parte hablaban en voz de grito, al principio no les entendía nada, después entendí cuál era el relajo que se cargaban.

Pronto me sacaron de mi casa, donde estaba muy cómodo todo, pero no, esta gente quería que estuviese con ellos, así que allí me quedé. Algo fastidiado más tarde me pusieron a leer, eso me daba sueño a veces, pero me inspiro para escribir alguna cosa, que ya despuecito también aburrí.

Paso mucho y yo sentí que crecía, físico como mentalmente, veía a la gente que se comunicaba así que aprendí algo llamado hablar, pero a veces nadie me escuchaba así que opte por gritar mejor, sólo quería atención y claro que la obtenía pero luego un gran regaño me ganaba. Con todo esto aprendí a: Mirar, Hablar, Esperar, Gritar, Llorar y Enfadarme; sí, enfadarme pues a veces eran injustos los regaños, más cuando era algo importante lo que tenía que decir, pero hasta hoy nadie lo vio así, hubiese deseado alguien escuchara mis pequeñas palabras, ¡ah sí!, también aprendí a desear.

Si contase tantas historias de seguro me llevaría más de un par de horas, todas las viví, algunas fueron muy pesadas como cuando me propuse montar bicicleta y resulta que terminé en el suelo y las rodillas con un gran moretón. Lloré, sí pues eso también lo había aprendido, lo que no sabía aún era llorar por penas más grandes que un rasguño, cosa que no me tarde en aprender.

Mientras más minutos pasaba, más cosas sabía pero me daba también cuenta que más cosas ignoraba de cuanto había aprendido. Una taza a la cual echas agua se va llenando y haciéndose más grande, pero a lado de un jarrón aún le faltaba, y si la comparaba con un tanque esa agua en la taza era muy pequeña. Me di cuenta que esto nos afecta también pues cuanto más nos llenamos, nuestro horizonte se expande y nos comparamos con algo o alguien más grande, allí nace nuestro espíritu competidor, ahora debo llenarme más para sacar mejores calificaciones, o para ser mejor, o ganar un mejor puesto de trabajo, a esto le llame aprender, bueno en realidad no sé quién lo llamó así originalmente, sólo sé que en realidad no sé nada de nada.

Otro día, conocí a un ángel, quién no crea que hay alguno en la tierra es porque no ha amado, sí, ¡llego la hora de aprender amar!, no es que no lo haya hecho antes pues amaba a quiénes siempre estuvieron conmigo, pero en este caso era algo distinto, sí, no sé cómo explicar lo que no tiene explicación pero puedo decir que era algo muy grande, mi corazón se salía de mi pecho y bailaba, brincaba, corría mientras mis manos temblaban, mi cara se sonrojaba y mis labios sonreían. Sin embargo, no duro para siempre pero sí el recuerdo.

Pero como todo, las cosas siempre empiezan y terminan, de hecho, se transforman como la energía. Después de estás vacaciones de seguro volveré a casa, supongo, para luego volver a estar de vacaciones.

Lo que sé, es que estaré con quién quiera estar conmigo, de vacaciones o en mi casa, allí seguiré pues nunca me iré.

Aunque mi nombre es Alma, no pertenezco a un género específico, soy energía y en energía seguiré, yo soy Mi Alma, he venido a: Mirar, Hablar, Esperar, Gritar, Llorar, Enfadarme, Desear, Aprender, Mejorar, Evolucionar y Amar, entre otras cosas, mi gran interrogante es ¿A dónde iré luego? Pues ni yo lo sé, si acaso tú lo sabes dímelo, si acaso lo descubro te lo haré saber.

Alimenta el alma, tu alma, mi alma pues será nuestra vida, la vida es el reflejo del alma, por eso yo pongo mi alma en cada cosa para que la vida fluya en ellas con amor, color y esperanza, pues esta es mi vida, esta es mi alma.

03/01/2006 5:05 p.m.

Especialmente dedicado a mi gran amiga Mariangel Álvarez, quien a su momento me tendió la mano cuando más lo necesité, así mismo, en alguna otra ocasión me recordó que siempre debo ser yo misma, que Waldylei está constituida por sus errores y triunfos. Ella me pidió escribir algo con ese nombre “Mi Alma”, y aquí está, pero yo lo llevé más allá, por tanto, la colección completa lleva ese mismo identificador pues gracias a ella yo estoy aquí de nuevo escribiendo, debido a que me recordó quién era yo cuando lo había olvidado. Gracias.

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