lunes, 17 de abril de 2006

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Con la piel del mar

 [Colección Andanzas 2006]

33. Con la piel del mar.

Antes de dar inicio a esta pequeña historia quería hacer un comentario. Llevo algún tiempo fuera de la narrativa por intentar incursionar en otro tipo de letras, pero en definitiva este es mi origen, creo que poco a poco va uno creciendo en distintos aspectos y dentro de las propias letras. Este texto esta basado en la pieza poética de Issa María Giralt que lleva por nombre “La Piel del Mar”, e incluso la presente esta dedicada a esta persona. Cuando recién llegué al Sitio del Artista tenía unas historias para mostrar, era muy novata para entonces y decía que no era lo suficientemente buena para escribir poesía (para ese tiempo no conocía el gran texto libre), y me limitaba simplemente. Más tarde conocí las piezas de Issa dentro de la página y de inmediato nace mi más profunda admiración, y me dije: “Yo quiero escribir como ella”, en cierta manera era mi modelo a seguir, desde ese día hasta hoy mi cariño y mi amistad de pie por siempre. Un abrazo Issita y espero tu comentario como también espero te guste esto.

Con la piel del Mar

Hoy es como cualquier otro día en la playa, en esta playa que se ha vuelto mi vida, mi tiempo y el amor que tanto idealizo. Mi nombre es María de las Casas, soy joven es lo que diré pues mi edad no importa, pienso que todos los días seré una niña y una mujer al mismo tiempo, lo que ya no soy es tan ingenua como ayer pues el ayer me visitó junto a quien era mi mar. Supongo que un día todos encontraremos nuestro mar, y ¿Qué es el mar? pues eso que te hace volar entre las nubes y suspirar más de un millón de veces por segundo, que te hace cosquillas en la panza y te pone a temblar como gelatina.

Estoy aquí, sentada en la orilla junto a una pequeña fogata que he construido, la luna menguante se encuentra y el agua tan tranquila y serena, me acompaña el silencio también junto a la soledad, a lo lejos se pueden escuchar mis pensamientos soplando las palmeras que a mis espaldas se encuentran. Esta noche decidí contarme mi historia, esa historia que nadie conoce y que nadie sabrá pues muy dentro la he guardado en un cofre, pero hoy quiero escribirla y también quemarla, volver atrás para borrarlo todo o mejor arrancar esa página, no negando lo que pasó sino comprendiéndolo y liberándolo para que las olas se lo lleven. Esta es la historia que viví, con la piel del mar…

I

Hace algún tiempo, lo suficiente como para olvidar algo y al mismo tan poquito como para recordarlo, me encontraba como siempre ayudando a mi padre con su trabajo y sus redes de pesca.

Un día llegó un viejo amigo forastero a nuestro lugar para pasar sus tan merecidas vacaciones junto a la playa, luego quedamos en que todos los demás amigos nos encontraríamos por la noche en la orilla para celebrar con música popular y un gran banquete. Ese día fui tan sencilla como siempre he sido, aunque el resto de las chicas vistieron de fiesta pues sus rostros maquillaron y sus cuellos adornaron, yo no sabía que iba ir tanta gente pero así fue. Me quede cerca de la mesa donde había algunos dulces y refrescos mientras mis hermanas y sus amigas bailaban cerca de la gran fogata. Mi amigo el forastero se acercó a donde me encontraba para saludarme, luego de poco tiempo me dijo que quería presentarme a alguien que le había acompañado en tal viaje, con muchísimo gusto le dije que estaba bien, fue cuando le llamó y esa persona se puso de pie ante mí, sentí cuán especial era de inmediato a pesar de no haber podido platicar tanto como me hubiese gustado, esa noche llegué a casa y dije a mis padres que había conocido a alguien muy interesante y que esperaba encontrarlo luego.

A la mañana siguiente volví al trabajo. Ese día me fui sin desayunar pues me había despertado muy tarde, dejé solos un rato a mis compañeros de faena mientras iba a tomarme un jugo y desayunar algo pues mi trabajo era duro por tanto debía tener fuerzas, en ese pequeño restaurante encontré a mi mar (me referiré a la persona interesante de esa manera a partir de ahora), por suerte se acordó de mí y me sonrió, me pareció muy lindo también, nos saludamos y él me invito a desayunar pues no quería hacerlo solo, yo acepte por dos razones: él era lindo y tenía hambre también. Estuvimos conversando un rato hasta que recordé que tenía que trabajar, así que me fui muy deprisa pero antes me hizo prometerle que más tarde le vería en la orilla de la playa.

Esta vez me arreglé otro poquito, no quería verme tan desaliñada para cuando lo volviese a ver. Llegué al atardecer y él ya estaba sentado viendo tan bello espectáculo natural, me senté a su lado y platicamos de todo un poco, también hablamos del Amor y yo le dije que le llamaba Mar al Amor, con curiosidad me pregunto por qué y le respondí: “Porque lo único tan amplio que existe como el amor es el mar, porque amor es una palabra gastada para muchos que ya no creen en él, dicen que eso no existe porque no puedes encontrarlo ni verlo, entonces prefiero llamarlo mar porque a él sí puedes verlo y tocarlo, y medir cuán profundo es, sentir cómo te baña por completo, cómo te hace flotar sin necesidad de tener magia o alas. Sé que encontraré mi mar, quizás este más cerca de lo que creo, quizás no tanto pero con la misma fuerza anhelo sentirlo y que lo sientan por mí.”

Él me dijo que buscaba ese amor, o ese mar como yo le llamaba, pero que hasta ahora no lo había encontrado, supongo que estábamos en la misma situación, perdidos en un río que supuestamente va hacia el mar pero que nunca termina de llegar…

II

Mis sueños salieron de lo común, antes soñaba con una hermosa casa que construir y dentro de ella un hogar, niños saltando de aquí para allá, mucha pesca que recoger y mi excursión por los cuatro horizontes de mi mar, pero ahora sólo aparecían un cielo con sus nubes y su sol, la playa y él… él y su sonrisa que quería mía, sus labios que quería míos, sus ojos que sólo a mí miraran, y todo de la noche a la mañana, pero era su presencia y sus palabras, la poderosa retórica que le acompañaba, era mi sueño y todo lo que había pedido tener, y allí estaba caminando en mi mente, en mi casa y en mi playa, y poco tardó para caminar en mi piel.

¡De sueños! De sueños se vive, se camina y se muere porque mi sueño se volvía de a poco en mi realidad, en esa que me hacía enormemente feliz, segura y activa, donde podría llevarme al mundo, porque sentía al mundo en mis manos, así me sentía de plena. Llena de mar cuando me decía - Te Quiero -, - Te Extraño - y - Te Necesito -, llena de añoranza, de ideas y de sueños.

Pequeñas historias nos contamos, más y más largas fueron nuestras miradas y nuestros besos, la necesidad del uno por el otro y la inmensa alegría por su compañía.

Una majestuosa noche de luna llena de color rojo y un hermoso cielo tachonado de estrellas fue el ambiente más perfecto aquella noche, muy romántico y solitario, asimismo el silencio cubría todo, yo podía escuchar su mirada y cómo ésta poco a poco me desnudaba. Se acercó con suma dulzura tocando mi mejilla y besando con mucha pasión mis ya desnudos labios, acariciando mis cabellos que sueltos se movían porque él jugaba con ellos, con mi boca y mis manos.

Fue la noche más perfecta, la noche donde se consumaba mi amor o mi mar, donde el viento no hacía bulla para no quitarnos la serenidad de la playa y del tiempo, donde la luna engalanada me sonreía mientras yo me sentía protegida entre sus brazos.

Feliz me sentía días siguientes, planee ir a una cercana isla al parecer muy romántica, quería que mi mundo rosa siguiera como hasta ahora, tampoco quería presionar nada pero mi mundo mental en su total libertad construía castillos de felicidad para siempre.

Otro día se me ocurrió buscar rosas, preparé una cena muy linda con comida exquisita y algo no tan fuerte para tomar, pusimos todo en un sitio con una vista increíble del atardecer. Ese día él también llevo rosas, al final casi al despedirnos yo escribí sobre la mesa con pétalos la frase: -Te Amo-, y él sólo sonrió.

Alguna vez me escribió algo muy lindo, era como poesía, trate de hacer lo mismo pero no pude, creo que me comunico mejor con las palabras así que le dije: “Aunque no pueda escribir lo mejor del mundo, ni tenga palabras para hacerlo porque no soy una estudiada en letras, lo poco que puedo decirte o lo que siempre quiero decirte lo sabes, yo te amo y no habrá letras que puedan expresar algo más grande que eso, y me gustaría demostrarlo en todas las formas que necesites, no puedo negar que quiero estés conmigo por siempre pero también quiero que tú lo quieras así. Siempre te respetaré y te amaré pase lo que pase, y aunque los tiempos sean duros prometo nunca dejarte solo, porque yo quiero ser uno solo contigo, quiero protegerte, comprenderte y ser igual de dulce y tierna pues nada cambiará, lo prometo. Eres mi sol, eres mi vida y yo daría la vida por ti, eres mi Mar, mi playa y mi arena… eres todo lo que soy.”

III

Poco tiempo luego deje de verlo tan constante como quería hacerlo, me extrañaba porque sentía distancia entre los dos y a decir verdad no me gustaba. Fui a buscarle y con una pizca de indiferencia me saludo, me sentí muy confundida y pensé que había tenido un mal día pero igual no era excusa para tratarme así, cuando quise preguntarle algo me dijo que no quería seguir con lo que éramos, que esto se acababa, aquí me termine de confundir pues no entendía lo que había pasado o lo que pasaba, y aunque no explicó mucho (en realidad no explicó nada) me dejó muy en claro que nunca me había amado. Así fue como luego se fue a su lugar de origen y jamás supe nada más.

Veme aquí con miras al horizonte y escribiendo sobre estos pedazos de papel. Hay muchos por qué que no tendrán respuestas nunca, pero supongo que ese Mar tenía sus razones para irse. Mis días después fueron bastante tristes, llenos de llanto y de dolor donde mi amor paso a ser odio pues no le perdonaba haberme dicho -Te Quiero- sin sentirlo, haber jugado conmigo ayudado por su gran retórica, pero más grande eran los reproches para mí misma porque me sentía como una tonta por haberle creído, pero no tardé en darme cuenta que yo era mi principal fuente de dolor, que el amar conlleva a sufrir y que quien no ama nunca será completo, que querer y amar son dos cosas muy distintas. Terminé perdonándome y perdonándole, supongo que nunca sabrá lo que ha causado su juego de aventuras, pero yo sí sé pues me enseñó a amar aunque duela hacerlo.

Quería conocer el Mar, y creí hacerlo con esta persona pero no fue así, simplemente conocí su piel o su manto, el verdadero Mar es profundo e infinito, no es cobarde ni traidor. Se me mostró cómo era ese Mar pero aún no llega el momento para navegar en él, sólo vi su piel y es más bello de lo que jamás pensé. El Mar a mí se mostrará a su momento, por ahora ha valorar lo que ha sucedido y ha dejarlo ir pues cada cosa nos enseña algo más de este Océano llamado Vida, donde hay belleza y oscuridad y es tan amplio y profundo que quién quiera saberlo todo, nunca sabrá nada.

Conviví con la piel del Mar, y aquí sentada espero lo que haya que esperar…


Creí tener el mar en mi bolsillo,
y cuando quise verlo...
ya no estaba.
Quizás nunca fue mío,
tal vez siempre fue nada,
ya no era mi secreto,
mi verdad encontrada,
un trozo de la esquina,
un alma aprisionada...
La piel de mar no era,
lo que tanto buscaba.
El calor que no hubo,
el perdón que negaba,
el valor de un susurro,
el dolor que callaba...
al mar nunca lo tuve,
el sueño no soñaba...
Quizás nunca fue mío
tal vez siempre fue nada.

Waldylei C. Yépez Y. & Issa María Giralt

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