jueves, 31 de agosto de 2006

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La carta leída, sin leer

005. La carta leída, sin leer. Mi respuesta. Waldylei Yépez.doc

Amor, debo decirte que aquí en la Armada las cosas no son tan fáciles. Se aproxima una guerra que quizás nos deje muchas tristezas, pues sólo eso trae y deja una guerra. Estoy luchando por mantenerme en pie, ya quiero darme de baja y regresar a mis campos junto a ese aire puro y junto a ti. He soñado con que tengamos muchísimos hijos, ¿Te parece buena la idea? Quiero muchas cosas contigo pero también espero que tú lo quieras así. Te quiero con todo mi corazón.

Con amor,

Oficial Samuel Soria

Armada Nacional de Melí

¡Bueno ya lo has escuchado Ángela! Ese chico te ama mucho. Es una lástima que no sepas leer buena mujer. Esperemos a que pronto ya pueda darse de baja para que vuelva a ser un trabajador de estos campos tan puros - decía Tavo a una hermosa mujer que le acompañaba -.

Tavo era el dueño de una bodega, y quizás la única bien abastecida, del pueblo de Caldeas en Melí. Su país estaba en guerra con Taboltos, y la Armada Nacional había invadido éste para evitar masacres por racismo en las fronteras. Varios países estaban contra la abominación del Gobierno Tabol que se manifestaba en sufrimientos para una buena parte de sus Taboltianos, por sus creencias de ideología y religión, pero Melí y Arsenías invadieron por el oeste para proteger unas comunidades. Samuel vestía uniforme oficial desde hacia un buen tiempo y cuando el conflicto empezó la Infantería dónde él estaba fue enviada a Taboltos. El era el prometido de Ángela, ella era un buena mujer y muy linda pero su pobreza evitó que pudiese estudiar y nunca aprendió a escribir o leer, por eso Tavo le leía las cartas que su novio le enviaba desde los campos donde yacía.

Con mucha ilusión ella le esperaba, y sus cartas eran algo muy especial cada vez que llegaban pero no eran muy frecuentes. A veces tardaban meses en aparecer.

Pero un día no muy lejano llegó otra carta a sus manos. El único que le enviaba cartas era su novio, así que obviamente ésta también era de él. Como de costumbre fue a la bodega de Tavo para que se la leyese. A él le caía muy bien Ángela y con mucho gusto le prestaba toda la atención y los minutos para leerle las cartas que siempre le daban ilusión. Tavo abrió la carta y la leyó él primero para sí, la expresión de su rostro se modificó un poco pero siempre mantuvo una sonrisa. Ángela había notado que ésta tenía unos dibujitos en la parte de arriba, y le preguntó qué significaban a lo cual Tavo elaboró una explicación sencilla lo más rápido que pudo: - No es nada, él... él de seguro quería mostrarte ésas imágenes pero nada más -. Ella sonrió y le pregunto: - Entonces, ¿Qué dice la carta? -. El dudando un poco mientras la miraba, y a la carta simultáneamente, le contestaba: - Pues lo mismo de siempre, que te ama -. Y dobló rápidamente la carta dándole a entender que tenía mucho trabajo, sin embargo ella le suplico unos minutos y que por favor se la leyese, se disculpaba por molestarlo pero le prometía que iba estudiar con los niños del pueblo para no volver a quitarle más tiempo. Entonces volvió a visualizar aquellas letras y le dijo: - Hola Ángela, estoy bien, tenemos una guerra por aquí pero espero que pronto acabe... -. Tavo miraba a Ángela como buscando más palabras en su mente, ella lo miró y le pregunto: - Sí, pero ¿Qué más dice? ¿Dice si regresara pronto? -. Tavo miraba de nuevo aquellas letras y entendía lo que ella quería escuchar: - ... Ángela estamos en guerra ahora y quizás no pueda volver a escribirte... tan pronto, sólo ten en cuenta que te quiero -.

Ángela le extraña que diga tan poco si hay muchas más letras que la carta pasada, y en la anterior le decía mucho, con insistencia le pregunta de nuevo si eso era todo y Tavo con tono serio le dijo que sí y que por favor se marchase ya a su casa porque él tenía mucho que hacer. Tavo se llevaba la carta con él y Ángela lo detuvo para recordarle que le devolviese su carta, él le miraba un poco extraño pero al final extendió su brazo y se la entregó.

Durante días ella pensaba en esa rara situación, se sentía tan impotente al no poder leer por si misma lo que allí decía. Tan pronto como pudo fue a donde, los recién llegados maestros Susana y Alberto, comenzaban a dar clases a la gente del poblado.

Ángela recibía clases con los niños y otros adultos, en ese tiempo ninguna carta llegó pero se mantuvo entretenida todo ése tiempo ayudando a la comunidad. Pasaron muchos meses antes de que se cantase victoria en la guerra, el mal Gobierno Tabol fue derrocado por su misma gente y estaban sembrando uno mejor que esta vez respetara el derecho a la opinión de los ciudadanos y sus creencias. Pero seguían pasando los meses y nada que Samuel enviara una carta o llegara.

A casi cuatro años por fin pudieron levantar la escuela los maestros, Ángela que ya sabía leer y escribir se convirtió en una colaboradora oficial. La fiesta de inauguración fue bastante bonita, además se anunció el compromiso de los maestros Susana y Alberto. Este episodio le hizo recordar a Ángela aquellos días con su amado, y también todas sus cartas de amor.

Al llegar a casa se propuso buscarlas todas y leerlas ahora ella misma de una en una. Todas estaban acomodadas por fechas, empezó por leer las más antiguas. Cuando llegó a la última carta le volvió a llamar la atención aquellos dibujos, y se dio cuenta que era como un escudo pues decía muy claramente: ARMADA NACIONAL DE MELÍ, y el otro que también era un escudo decía: FUERZAS DE PROTECCIÓN DE ARSENÍAS.

Ciudadana Ángela de Nila:

Recibe las siguientes líneas porque figura como único contacto familiar del oficial Samuel Soria. En estos momentos nuestro conflicto en la zona de Taboltos es muy serio, hemos enviado refuerzos en más de tres ocasiones porque se ha recibido muchos bombardeos y ataques sorpresas. Nuestro gobierno prevé deberá hacer reclutamientos en las principales ciudades para ayudar en el conflicto a los oficiales activos allí. Nuestra Armada y la de Protección de Arsenías agradecen las colaboraciones de otros países que se han sumado en la lucha por defender los derechos humanos de los Taboltianos. Dios mismo nos protege en cada paso.

El oficial Soria ha luchado enorme e incansablemente en estos campos de batalla. Con él y con todos estamos en deuda, gracias a esfuerzos como ése hemos logrado la paz en muchos sitios y esperamos terminemos dándole la victoria al presente.

El oficial Samuel Soria cayó por fuego enemigo realizando su labor de manera valerosa. Sus restos serán depositados en el suelo santo que la Armada dispuso para los caídos en guerra en el Paso Verde de Melí en la ciudad de Katras.

Le hacemos llegar nuestras más sentidas condolencias.

General de la Armada Nacional de Melí: Kos Patrón y General de las Fuerzas de Protección de Arsenías: Chel Socrosqui.  

10:13 p.m. 31/08/2006

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