martes, 23 de enero de 2007

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Amor de niña, entrega de mujer

014. Amor de niña, entrega de mujer. Mi respuesta. Waldylei Yépez.DarkisX.doc

Hace un momento recordé mi farol en la plaza, ése mismo que cada luna nos arropó con su luz, ésa luz que me hizo verte de una manera distinta, o mejor dicho: de una manera perfecta.

Retrocedí al instante en el que entregué mi esencia y hasta un poco más, reviviendo momentos sublimes y soñadores. Aún me cautiva el hecho de pensar en ti:

Con tu camisa blanca, zapato elegante y aquel cuello sin corbata. Una mirada radiante de ojos mágicos, sonrisa tierna y manos suaves. Tono sonoro y generosa personalidad, tu semblante apacible y tus actos de caballerosidad.  

Por mi parte, no tenía ni quince años como decía tener, aún estaba en edad para buscar golosinas en la bodega, apenas estrenaba mi rumbo hacia la mujer que muy pronto sería.

Me perdí en tus palabras bonitas alejándome de la casita de muñecas, cuando jugaba con mis compañeras a la hora del té; de las comiquitas de la televisión… Y en lugar de todo eso comencé a soñarte despierta yaciendo en el sillón.

Fuiste el astronauta de las lunas en mi pecho; el sol del universo que llevo dentro; pintor de las pecas nacidas en mi vientre y el amante que he soñado siempre.

Éramos pequeños testigos de grandes atardeceres hasta el día que prometiste algún día regresar.

Me gusta pensar en cada caricia que te di con ternura, y los besos que esparciste por mi cuerpo. Me encanta saber que, aunque sea un instante, nuestra unión fue suprema, que nuestras almas se cruzaron hasta el punto de no poder diferenciar la tuya de la mía.

Ya hoy no seré casta pero aún soy inocente, pues me entregué por amor y eso me libera de cualquier sentir de culpa pues no importa qué diga el exterior, lo que importa es lo que dice mi interior.

Todavía conservo mis peluches sobre la cama, y a veces retorno a los sueños de castillos donde me espera aquel príncipe.

¡Ay Mujer! Eres un espíritu noble; Hay amores que te salvan y amores que te condenan, y aún así sigues siendo el ángel de los ángeles. La entrega: es un rasgo magnánimo en ti, y estando enamorada llegas a dar hasta tu propia alma sin prever que tú buscas: conquistar un corazón, y ése alguien busca: tu cuerpo.

Amas como una niña: sin malicia; y te entregas como una mujer: sublimemente… Así eres tú, un Manantial de Amor fluyente.

Hoy cuando muchas lunas se cumplen,

a la luz de una pequeña lumbre

se dice que ninguna mujer te extrañó así

y que ninguna niña te adoró así,

se dice que te has ido ya lejos

pero mi corazón marca ante mí: tu reflejo,

quizás para recordarme que aún sigues allí

y yo, sigo esperando por ti.

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