miércoles, 15 de agosto de 2007

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Huellas

002. Huellas. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Todo cuanto somos hoy en día, se ha debido al “trabajo” continúo que hemos hecho sobre nuestro propio ser. Es más fácil confirmarlo de lo que crees, solamente ponte a recordar cómo eran tus actitudes y aptitudes hace cinco años atrás. ¿Eras la misma persona de hoy? Seguramente algunos dirán: “Por supuesto, tengo el mismo número de identificación, la misma cara y huellas dactilares”. Pero, no es eso a lo que me refiero. Yo hablo de la manera de ver al mundo, de ver tus propios problemas y las acciones que tomaste hace cinco años y las que tomarías hoy sobre eso mismo. La pregunta es: ¿Actúas igual que hace cinco años? Yo creo que no. ¿Y sabes por qué? Porque luego de una experiencia cualquiera, terminas aprendiendo si debías actuar de ésa manera o si no debías hacerlo.

De la mano de ésas experiencias, están las personas que ocasionaron las mismas. Puesto que lo bueno o lo malo, en lo cual llegan afectarnos las acciones de otras personas, también residen en quiénes somos hoy.

Pongamos un ejemplo. Hace un par de años alguien traicionó mi confianza, aquello resultó afectarme tanto que pudo nacer en mí un profundo rencor. Ahora, ¿Cómo afecta esto mi personalidad? Pues sencillamente me volvió desconfiado, si soy un pesimista, o me volvió cauteloso, si soy optimista. Adicionalmente, si acepté en mí aquel rencor, esto podrá ocasionarme muchos males, puesto que no es algo que pueda “bendecirte” para nada. Si, por el contrario, trasmuté ése pesar, ya no tendré ése bloque sobre mis hombros recordándome aquel episodio, y lo que se hizo o se dejó de hacer.

Ésa persona que me traicionó, lo que hizo fue bendecirme y les diré por qué. Porque hizo nacer en mí: la cautela. Y así ocurre en otras perspectivas. Como cuando llegó aquella persona de la cual me enamoré, hizo que naciera en mí: el amor, así ya no esté a mi lado. Aquella otra que me hizo tropezar en el camino, me enseñó que debo avanzar con cuidado. Aquella que me mostró de sí misma una simple “careta”, me enseñó que debo mirar más allá de los ojos. Quien me enseñó lo que era la Gratitud, a ése le debo el ser agradecido. Quien me enseñó a caminar, me impulso a correr también. Y así, son tantos a los cuales les debo algo. Sin dejar de lado, que eres tú mismo quién decide tomar las cosas buenas que están dentro de lo bueno y de lo malo que nos ha ocurrido, porque es todo un proceso pero, ¡Qué bien se siente haber aprendido y tomado lo bueno y más importante! De todos aquellos momentos, de todas ésas personas, de todos ésos instantes.

Te has preguntado alguna vez, ¿Cuántas personas has llegado a conocer? Yo creo que muchas. Y, ¿Cuántas de ellas te ayudaron, te apoyaron, te quisieron o te amaron? Seguramente varias.

Todas ésas experiencias, y ésas personas, dejaron una huella en ti. Algunas más significativas que otras, pero todas te han “marcado” la vida y el corazón. Así mismo, tú has dejado tu huella en la vida de ellas. ¿Dudas de eso? Pon atención a los detalles. Cuando aquel compañero te dijo: “Gracias a que me explicaste aquel ejercicio, pase el examen que era tan importante”. “Gracias a tus buenos comentarios, me he esforzado en mejorar”. “Cuando todo el mundo se burlaba de mí, tú me defendiste”. “¡Necesitaba tanto ése dinero y tú me lo prestaste!”. “¡Necesitaba tanto que alguien me escuchara, y tú lo hiciste!”. “Necesitaba una mano amiga, y tú me la tendiste”. Son comentarios, quizás sencillos para mucha gente, pero muy significativos para el que los dijo.

Todos dejamos nuestras huellas en la arena. En las personas. En los corazones. Así como ellas llegan a significar tanto para nosotros, nosotros llegamos a significar en sus vidas.

Hace pocos días, una niña de nueve años trató de enseñarme una verdad: “Cuando quieres a alguien, debes decírselo porque es importante”. Por eso, hoy me he propuesto decirte cuando te quiero; hoy quiero decir cuanto amo; hoy he mirado mis manos y me he dado cuenta que no me alcanzaran para escribir todo lo valioso que significan para mí. Sin embargo, ¡Voy a escribir!, escribiré sin temor, sin duda y sin vergüenza. ¿Por qué voy a sentir vergüenza de decir lo mucho que yo amo, lo mucho que yo quiero?

Defiendo la verdad con mi escudo y mi espada. No voy a dejar que la oscuridad opaque mi propio corazón, porque mi corazón posee la Luz que nunca falla.

No sé qué signifique yo para ti, sólo sé que tú significas mucho para mí. Quizás nunca sepa con exactitud quienes son los que me aman, porque muchos amamos en silencio, pero yo amaré con todo mi Ser en Unidad.

Quiero decirte que has “marcado” mi vida. Has sido el protagonista de muchas escenas a lo largo de la misma, y que gracias a ti hoy soy más fuerte.

Quiero decirte que has despertado desde mis entrañas algo tan maravilloso que me es imposible describir, y que hoy más que nunca quiero que sepas que Te Amo.

Quiero decirte que cuando me diste la mano, pude avanzar porque me apoye en tu apoyo, porque creí cuando me dijiste que podía hacerlo, y porque me prestaste tus lágrimas cuando ya había agotado las mías.

Quiero agradecerte sinceramente por tantas cosas, que ya las letras del abecedario se me han agotado y no he terminado.

Padre, Madre, Hermano y Hermana: Cuántas palabras me he reservado a lo largo de los años, cuántos te quiero deje de decirles porque creí que estaba sobreentendido pero, ¡Tan equivocados estamos! Cuánto los quiero me será imposible escribirles, pero igual lo escribiré a fuego en sus corazones para que nunca dejen de saberlo.

Amigo, Amiga y Tú, Amor de mi Vida: Tanto es lo que debo orar para no perderlos por mis propias faltas. Tanto es lo que les debo. Han plasmado las huellas más significativas. Me han provisto de sus virtudes, y hasta de alguno de sus defectos; me han guiado, acompañado y regañado. ¡Qué cosa tan maravillosa saber que significan tanto y que permanecen a mi lado!

¡Cuánto los quiero! ¡Cuánto añoro darles un abrazo en esté momento! Necesario es Amar dice un Gran Maestro. El Amor todo lo puede, todo lo cura, todo lo da. Es un manantial que tiene muchas formas pero que nunca se seca. Reciban un poco de mi Amor acompañado de mis letras. ¡Que permanezcamos juntos en la alegría y en las tristezas! Queriéndonos con el Corazón, como diría el poeta.

Tantas son las huellas que dejamos tras los días,

que la cuenta no termina.

Hoy Tú has dejado una huella para mí,

mañana yo dejaré una para ti.

Ojala tu huella y mi huella se unan algún día

y formen el par de pasos que caminan a lo largo de la vida.

12/08/07 05:49 p.m. 06:32 p.m. 15/08/07 9:27

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