sábado, 8 de septiembre de 2007

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Aunque sea lo último que diga

004. Aunque sea lo último que diga. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Uno nunca sabe qué puede pasar en el siguiente minuto de nuestra vida. No llegamos a saber cuántas personas cantan, en este preciso momento, la canción que se escucha de fondo. No, no lo sabemos. Tampoco nos imaginamos cuánta gente se da un beso. Cuántos son los que sonríen o duermen, los que comen o caminan.

Llegamos a conocer muy poco en realidad, ¿no crees?.

No tengo ni la menor idea de por qué te llegó está carta, cuándo lo hizo o si de verdad la leíste. También es cierto que no sé por qué la escribo, por qué dudo tanto en terminarla y por qué quiero hacerlo.

¿Alguna vez te preguntaste si eras escritor o poeta? ¿Músico o compositor? ¿Una persona común y corriente? ¿O una persona más corriente que común?

Redundan mis ideas. Pienso lo mismo que pensé hace un minuto, y me pregunto si dentro de un minuto pensaré lo mismo que ahora. ¿Soy el hijo o soy el padre? ¿Soy la madre o soy la hermana? ¿Soy el ruiseñor o soy el ave que saluda en vuelo alto?.

¿Sabes? Si cierro mis ojos puedo ser lo que quiera, desde el mar a la pradera; el riachuelo o el océano y aún así soy el viento, la luz y el tiempo.

¿¡Qué importa quién soy!? O quizás si mis ojos son oscuros o claros, eso tampoco importa. Tal vez lo único importante es lo que trato de decir, que de paso tampoco lo sé.

En el fondo yace una melodía que me recuerda a la lluvia, al sol o el verano, las fiestas o guirnaldas. Mi mente es el peor rompecabezas, piezas y más piezas, ideas o memorias zumban con un tono alto. Uno de esos pensamientos me dice:

“A veces creo que soy muy cobarde. Tengo miedo de sentir lo que quiero sentir, de vivir lo que va más allá del tacto. Lo que no se puede esconder a la vista, lo más delicioso que ha sido degustado por mi lengua y el olor más penetrante esparcido por los aires, con los tonos más exquisitos rodeando los sentidos”.Y otro que grita a mis oídos: “Temo vivir un día más sin haber vivido en realidad”.

Miro el reloj y espero que la aguja de la vuelta habitual, y lo hace. Pero para lo único que ha servido es para darme cuenta que dejé escapar ésos instantes, dejé que pasara el tiempo para ver qué ocurría y no ocurrió nada, quizás porque no hice nada, eso tampoco lo sé con certeza.

¿Qué es lo que sé? Quizás nada, tal vez lo sé todo y no me he dado cuenta.

Aún desconozco si al siguiente minuto estaré aquí, o simplemente dejaré de estar, pero antes de que se me acabe el tiempo creo que debo decir algo.

Sin embargo, aún siento inseguridad. Tal vez debo levantarme y dejar todo como está, no mover nada, el dejar todo transcurrir como “debe ser”. Pero debo tener coraje por un instante, debo decir cuanto tengo que decir… Aunque sea lo último que diga.

Quiero ser libre de mis ataduras, dejar de ser presa de la continuidad de los actos, las consecuencias y sus causas. Me gustaría vivir por encima de toda apariencia para ver lo que realmente es. Desearía mudarme a vivir un ahora eterno, un instante incorrupto, irrompible y, por sobre todo, grato.

Quiero decir que ya no soy la presa que los obstáculos desgarran, que mi realidad se volvió tan mágica como una fantasía. Y que siento que, ya no voy a morir.

Quizás estás sean mis últimas palabras: “¡Soy libre!”. Pero no lo sé, porque cuando lo sepa ya no tendré oportunidad de contarles, pero les diré que muchos piensan que lo mágico y el milagro reside en los instantes, y yo lo corroboro.

No sé qué sobrevendrá al siguiente minuto, pero si tuviese que escoger una última palabra para acompañar mi último aliento sería: - te amo -, porque…

Aunque sea lo último que diga, ésa siempre será mi verdad, - yo te amo -…

07/09/2007 12:04 a.m. - 03:37 p.m. - 08/09/2007 02:12 p.m. - 02:20 p.m.

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