jueves, 27 de septiembre de 2007

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Aunque sea poco

008. Aunque sea poco. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Sabes que para darte, tengo poco. Supongo que mi mayor riqueza es el don que me hace respirar. Y si hablamos de talentos, creo que lo mejor que sé hacer es escribir, tal vez eso es lo único que poseo y que no dudaría en darte. De nada me sirve tantas palabras, si no tengo a quién dirigirlas. Quizás no haría nada de esto, si no tuviese la plena seguridad de que estas letras algún día llegarían a ti. Confío en que tus ojos no se cerraran ante ellas.

No tengo nada material que pueda representar lo que siento. No hay música, bailes o detalles, ni momentos perfectos para decidir amar. Supongo que yo decidí amarte hace mucho tiempo atrás, cuando ni siquiera sabías que existía.

La fuente del amor tiene muchas formas. Yo te he amado en varias de ellas, desde la orilla hasta el origen donde brota. Y a pesar de que tiene muchas formas, sigue fluyendo como río que se mueve y se mantiene, que no se seca ni se detiene.

No tengo mucho para ofrecerte, y aún así, el solo hecho de estar contigo me hace sentir como si no me faltase nada. Porque aunque muchas cosas aparenten estar mal, con mirar un instante tu foto en mi mente, puedo sentir que puedo arreglarlas y que sí vale la pena los esfuerzos, y las cosas que he dejado de hacer para seguir mis sueños.

Sé que es poco, pero permíteme regalarte mi alma en una vocal, en medio de una consonante. Cuán feliz sería si me dejases ser tu verbo presente, no quién te acompaña sino el que te vive. No quién está para complementarte, ser quién está para ser parte de ti y tus instantes.

Cuánto me gustaría protagonizar cinco minutos del día de hoy en tu vida. Quizás con ésa intención he escrito éstas cosas, porque aunque no pueda estar frente a ti, mis letras sí lo estarán y con ellas mi corazón, mi despertar y mi soñar.

 Tengo poco, pero te he dado más en una línea de mis presentes palabras, que lo que podría darte quién lo tuviese todo en sus manos. Me gustaría contestases mi llamado, porque si me quieres… dímelo. Quiero saberlo, para poder gritarle al mundo lo que no he podido aún. Para mostrarte las cartas que he escrito y que no han visto luz. Para decirte que en mi desespero, inventé poesía y otras prosas para hechizarte con ilusiones y estrellas fugaces, todo esto para evitar que te marchases, para evitar que mi sol se desvanezca y mi más bella ilusión perezca.

El cielo ha pintado tu rostro para mí. Y por las noches, las estrellas me hablan del futuro a devenir. Ellas me han dicho que hoy leerás mi carta. Por eso es que quizás, no puedo esconder mi emoción al saber que me has regalado los minutos que más quería.

He escrito única y exclusivamente para tus ojos. Y podría recitarte, si quisieras, muchas más frases. Pero aprovecharé la ocasión para decirte lo más importante, porque no sé si habrá para mí un después, por eso no perderé la oportunidad de hacerte saber lo que siento. Yo te adoro desde el instante que te vi, y desde entonces mi latido se desborda. Por ello, mis letras han nacido y han crecido, porque quiero decirte de todas las formas posibles lo que siento. Yo te quiero, y por eso mi corazón palpita tu nombre desde la mañana al anochecer, y de éste al amanecer.

No sé muchas cosas de ti, pero te juro que me gustaría conocer lo que incluso tú no conoces. Puedo pasar escribiéndote las mismas cosas todos los días, y aún así no me cansaría, porque no me canso de la inspiración que me hace escribir, no me canso de soñar y ser participe de la vida.

Sé que es poco, pero aunque sea poco déjame decirte que mi mirada tiene tu rostro, que mi corazón vuela por ti y que simplemente tu vida, ha cambiado la mía.

18/09/07 05:45 p.m. 27/09/07 07:37 p.m. 07:43 p.m.

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