miércoles, 5 de septiembre de 2007

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Despierta

003. Despierta. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Siempre creí que las cosas me saldrían bien. Sencillamente, pensaba que podría llegar a tener las respuestas adecuadas. Pero me di cuenta que permanecía equivocada, que a veces no miraba con mis ojos ni pensaba con mi mente. Divagué en lo que serían mis pensamientos para darme cuenta que no eran los míos. Me miré al espejo y desconocí aquella imagen. Quise hablar y salieron palabras necias y vacías.

Muy por encima de las voces que habla mi cabeza, escuché una mucho más profunda. Me dije entonces:

- ¿Quién es ésta que veo frente a mí? ¿Quién es la que dice llevar mi nombre? -.

Luego de aquel instante de “locura”, volví a ser la de siempre. Pero muchas veces más, la mujer en el espejo, volvía a presentarse.

Miraba como ella, pensaba y hablaba como ella. No era yo, era ella. Ella era yo, o yo era ella.

Un día de irreparable cansancio, mis pestañas se unieron y soñé. Soñé con el sol y con aquel no-sol del cual todas las estrellas hablan.

Me vi en una habitación sin paredes, sin bombillos y con luz, allí se posó. Tenía mi cara, se hizo dueña y señora de mis gestos pero no pensaba como yo.

- ¿Eres tú o soy yo? ¿Acaso eres lo que no soy? -. Le dije.

Ella sonreía. Parecía vacilar. Caminó en círculos, yo en medio me sentía presa de mi misma. Me sentía presionada y me sentía condenada. La más profunda de mis autocríticas podía ver en su rostro. Sentí vergüenza. Ella era lo que yo no era. Bajé mi mirada. Su boca no se movía pero yo la escuchaba, me decía todo aquello que hice mal. Tuve ganas de llorar.

- ¡Si esto es un sueño, quiero despertar! -. Grité. Y mi voz sólo hizo eco.

Ella se detuvo a contemplarme. Pero la voz que me juzgaba se hizo más intensa. Traté de tapar mis oídos.

- ¡Basta! No quiero escucharte -.

Entonces las imágenes complementaron aquellas críticas. Cerré mis ojos, no soportaba ver mis equivocaciones.

« ¿Por qué dejas que lo exterior te diga qué debes ser? ». Me preguntó.

Abrí mis ojos. Ignoré su pregunta y le dije.

- ¿Por qué te ensañas contra mí? -.

« No he hecho eso. A penas estás son mis primeras palabras ».

- ¡No! Te la pasas diciéndome que no puedo hacer las cosas, que me equivoco en todo y me recuerdas cosas desagradables -.

« Tú eres quien lo hace, tú me has tildado de “inútil” sabiendo que no lo soy ».

Ella hablaba como si fuera yo, pero yo hubiese dado todo para ser lo que era ella. Ella no era yo, yo no era ella. Pensaba que era yo, yo sabía no era yo.

- ¿Quién eres tú? -.

« ¿Quién eres tú? ». Sonó al unísono.

Sabía cuanto yo pensaba, sabía todo de mí y yo no sabía sobre ella.

- No sé quién eres -. Y me senté.

« Soy todo cuanto quieres Ser. Soy la suma de tus virtudes. La multiplicación de tus fuerzas. El Poder y la Templanza. La Seguridad y la Firmeza. Soy lo que no puedes aceptar que Eres ». Y se sentó de frente a mí.

- ¿Por qué dices que eres lo que no acepto de mí? Acaso, ¿Eres parte de mí? Pero, creo que te equivocas porque yo no acepto una derrota, y tú no pareces una derrotada -.

« En serio, ¿No la aceptas? ».

Me vi reflejada en su mirada. Me preguntaba ¿Cómo puedes esconderte de ti misma? Nosotros frente a otros, podemos apoyarnos en las ramas del árbol de mentiras, pero ¿Cómo hacerlo frente a tu mismo rostro? Le decía que no aceptaba una derrota de la boca para afuera, pero por dentro sentía la peor de mis miserias. Me avergoncé y bajé mi mirada, no podía mirarme a los ojos.

« Tú no eres lo que clamas ser ». Me dijo y luego prosiguió.

« Eres más de lo que crees. Mira a tu alrededor. Dime, ¿Qué ves? ¿Por qué no puedes aceptar que te equivocaste? Todos lo hacen. Creer que se te acaba el mundo es sólo una apariencia externa. Sé lo mucho que te duele defraudar a las personas que creen en ti, pero ellas seguirán creyendo aunque tú pienses subjetivamente lo contrario. Conoces tus esfuerzos. Tienes muy claro tus sacrificios. Has logrado casi todo lo propuesto, que ahora tu triunfo se aplace hasta otro momento, no quiere decir que seas menos. Acéptate a ti misma con tus triunfos y derrotas. Acepta que debes esforzarte más, pero alégrate porque ¡Eres una Triunfadora! ».

Su mirada acariciaba sublimemente.

- Me haces recordar a la persona que una vez fui, pero no sé cómo traerla de vuelta. Desconozco cómo Ser lo que Eres -. Le dije.

« Deja de ver tus triunfos y tus derrotas por separado. Eres las dos cosas al mismo tiempo. Si ves sólo tus triunfos te volverás soberbia. Si ves las derrotas te creerás menos. Debes ver las dos para que recuerdes que eres triunfadora, y también tengas presente la humildad y la cautela pues hasta los más altos árboles pueden llegar a caer ».

Me tomó unos instantes comprender. A veces es difícil pasar del gris al claro. Todo toma su tiempo, todo es un proceso.

El absoluto silencio se hizo en la sala. La figura de aquella, la que me hablaba, se fue desvaneciendo lentamente. Entonces, antes de irse, con una gran sonrisa me dijo:

« Has estado “dormida” mucho tiempo.

¡Despierta! Es hora de Ser Quién Eres ».

Ésa mañana abrí mis ojos. Me quedé mirando el techo mientras abrazaba a mi almohada. Un rayo de luz entró por la ventana. Me senté y viré en dirección a la peinadora. Fue hasta entonces que logré caminar, y fui al sitio.

Allí estaba, reflejada en el cristal azogado. Indagué en el interior de mis ojos. Puse una mano sobre el espejo y el reflejo se unió a ella. Sonreí y me dije.

- Recordé. Sé Quién Soy. Sí, me encontraba dormida, pero ya estoy Despierta. No más castigos ni ofensas. Soy lo que soy aunque los obstáculos se acrecientan. Es hora de desechar viejas creencias, para darle paso a lo que realmente eres de los pies a la cabeza, porque Hoy es un hermoso día y los sueños por alcanzar aún no terminan -.

Di media vuelta y busqué papel y lápiz, fue entonces cuando se me ocurrió escribir:

“- ¿Quién Soy? -.

Le preguntaba una gota al mar.

Este le respondió:

- Eres parte de mí -.

La gota se sintió desconsolada,

- Entonces no me necesitas, posees gotas más grandes que yo -.

Y éste le respondió:

- Te equivocas, Yo Soy Todas Las Gotas Reunidas. Si tú me faltases, ya no podría Ser Lo Que Yo Soy”.

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