martes, 23 de octubre de 2007

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¿Cómo decir?

013. Cómo decir. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

¿Será que podemos hablar unos instantes? O mejor dicho, ¿Será que puedes escucharme un momento? Me imagino que estás ocupado, como siempre lo has estado, pero quiero decirte algo. Por favor, deja de escribir o de mirar el objeto que miras, en su lugar mírame a mí que estoy aquí. Sé que el negocio es importante, también comprendo que debes trabajar pero son sólo unos minutos de tu tiempo lo que quiero.

Sí, ya me has dicho que me quieres, y también me has dicho que me piensas. Pero yo sé que, en verdad, sólo es en los instantes que nos vemos, cuando te acuerdas de éste rostro. No por favor, no digas que sólo busco discutir y que nada me satisface. No me ofrezcas cosas materiales, eso no me interesa aunque pienses lo contrario. Yo sólo… te he amado demasiado.

Hoy desperté empapada en silencio, y me puse a pensar cómo decirte todo esto. ¿Podrías dejar ésa llamada para más tarde? ¿Tienes que contestar ése e-mail en éste instante? Sí, yo comprendo… siempre lo hice, y has de admitir que nunca lo agradeciste. No digas eso, no busco discutir, de verdad.

Cada vez que recuerdo tus palabras bonitas, revivo todo lo bueno que me hicieron sentir. También aprendí a conocerte con el tiempo, hasta darme cuenta que sencillamente no me necesitas. Sí, sé perfectamente lo que estoy diciendo.

Yo siempre quise tener la oportunidad de “protegerte” y de apoyarte, el ejercer mi “labor” como tu acompañante, pero no sucedió porque no era a mí a quién buscabas para comentarle sobre tus problemas o pedir un consejo, siempre había alguien más “capacitado” que yo. Yo necesitaba alguien que me necesitara, y tú necesitabas… no sé lo que necesitabas, nunca te atreviste a decírmelo. Tampoco te atreviste a compartirme tus planes o tus sueños, o forjar un “futuro y nosotros”. Será que estabas muy ocupado trabajando para el futuro, y en el “futuro” veríamos qué seriamos. El futuro es, lo que es en el presente, si hoy sólo era alguien que caminaba tras de ti, en el futuro seguiría siendo eso. Debí ser quién iba a tu lado, para seguir estando a tu lado mañana.

Poco tuvimos en las manos para darnos, y aunque eso no era una buena señal seguimos caminando hasta que me quedé detrás, y no viraste tu mirada ni me tendiste tu mano para acompasarnos. Ahora, ya estás tan lejos que no podré alcanzarte, y a decir verdad, detuve mi caminar hace mucho tiempo y ni te fijaste. ¿Supiste que me llevé de tu casa mi ropa? ¿Que ya quité de mi móvil tu foto, que dejé de llamarte seguido y que ya olvidé la letra de “nuestra canción”? Me imaginé que no te habías fijado en ésos “pequeños detalles”, aunque por costumbre aún me dices: “amor…”. Sí, sé que te está esperando el Señor Duarte, y que es un cliente muy importante. Descuida, no te quito más tiempo, pues un “hombre muy ocupado” no puede perderlo. Prefiero pensar que un día me quisiste; quiero pensar que un día fuimos algo; deseo pensar que guardabas mi foto en tu billetera y que de noche soñabas conmigo, que un día te preocupaste por mí en la misma magnitud que te preocupas por tus papeles; que un día hiciste la llamada más importante del mundo, y que ésa llamada era dirigida a mí. Un día quise ocupar el lugar de tu Laptop, porque acataría tu atención; ser tu móvil para tener tus labios constantemente cerca de los míos no importando la hora ni el lugar. Un día quise ser tantas cosas, y ninguna de ellas fui.

“¿Qué quieres de mí?”, es tu pregunta. Pues… ya no quiero nada. Todo lo que siempre quise fue a ti, pero a estas alturas todo ha cambiado. Tú nunca fuiste para mí, y yo nunca fui para ti.

Todo el día me pregunté:

¿Cómo decir? ¿Cómo decir que… ya no lo amo?

Yo creo que con todo esto,

ya es suficiente…

y demasiado.

23/10/07 10:55 p.m. – 11:07 p.m. – 24/10/07 12:04 a.m.

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