martes, 9 de octubre de 2007

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El Privilegio de Amarte

011. El Privilegio de Amarte. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

He intentado escribir un par de ideas, pero no he podido plasmar nada concreto. Será que no tengo inspiración alguna, o que no puedo unir satisfactoriamente dos palabras. Sigo intentado decir algo importante, pero las letras superfluas sobran.

¿Qué te puedo contar de ésta noche? Quizás que es una noche como cualquier otra. Creo que no hay nada fuera de lo común, excepto porque ésta vez quiero escuchar tu voz diciendo: “Hola, que tal”. Sí, me encantaría que hicieras sonar mi teléfono.

Mientras escribo puedo imaginarte, allí yaces sentado leyéndome sin motivo alguno, aunque quizás yo te lo pedí o te insté a que lo hicieras. Sin embargo, nunca he pretendido que me leas. Para serte sincera, nunca he esperado nada de ti y aún así, terminas dándome cosas que no esperé, que no pedí pero que necesitaba aunque no lo dijese. He estado preguntándome, ¿Cómo es posible que seas así? Es que me sorprende tus pequeños-grandes detalles que siempre hacen la diferencia.

Estuve repasando los capítulos de mi vida, hace relativamente poco tiempo, y siempre se me ha tildado de ser alguien tal o cual. Pero no sé por qué razón ahora, me gustaría saber cómo me ves tú. Por otra parte, ¿Te gustaría saber cómo realmente soy? ¿Te interesa saber cuáles son mis niñerías? ¿O conocer mi firmeza cuando se trata de seriedad? De mi parte, no sé mucho de ti tampoco, creo que estamos en la misma situación. ¿Quién reside detrás de ése rostro? ¿Quién respira bajo ése nombre tuyo?

Me sorprende verte aparecer cada vez que necesito un apoyo. Me inquieta sentir que, en algún momento, voy a comenzar a necesitarte más de lo normal. Pero para seguir siendo franca, no voy a impedirlo. Me agrada cada uno de tus gestos.

Hoy comencé a escribir esto porque, se suponía que, debía desahogar un pensamiento. Pero al verme escribiendo, las cosas se han hecho más claras y a la vez confusas, terminando por mezclar los diversos matices de un arco iris.

No puedo creer que vaya escribir las cosas que me vienen a la cabeza, pero lo haré a pesar de que todo el santo día he estado tratando de negarlas, una y otra vez.

Me preguntaba, ¿Qué podría tratar de escribir que sea significativo para ti? ¿Qué debería plasmar para sellar éste ahora para siempre? ¿Cómo puedo hacer para evitar que me olvides un día? Evitar que caiga al olvido con mis letras y palabras. Supongo que tan solo me queda esperar. Nadie manda en el sentimiento, en los recuerdos ni en la emoción, eso es como pedir controlar la lluvia, el clima y las estaciones.

¡Qué bellas estrellas se asoman por mi ventana! No sé por qué me imaginé que, sería perfecto que estuvieses aquí para verlas, para verlas conmigo.

Ayer en pleno atardecer en la fuente del centro, me puse a mirar el fluir del agua, las hojas de los árboles que se mecían junto al viento, y las personas que transitaban. Recuerdo haberme acercado hasta un banco y sentarme. También desee que estuvieses allí. Y por la noche, al ir por una pizza especial me imaginé que conmigo estabas.

¡La vida me ha cambiado en tan poco tiempo! Y todo por un gesto, por unos pequeños detalles y algunos minutos de tu tiempo.

No tengo ni la menor idea de cómo puede acabar ésta historia, pero si se me concediera una oportunidad de acompañarte, te aseguro que haría toco cuanto pudiese para que fueses feliz el tiempo que estuviésemos juntos.

¡No puedo creer que lo haya escrito! Será mejor que no veas ésta carta. ¿Qué podrás pensar de mí? Sin embargo, no importa qué se piense o se deje de pensar, porque cuando asumes el compromiso que marca tener cariño y cuidar un cariño, ya es un privilegio. El quererte ya es amarte. Por eso asumo con responsabilidad el regalo que me da la vida, éste privilegio… mi privilegio de amarte.

09/10/07 11:56 p.m.

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