jueves, 20 de diciembre de 2007

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A las 12 en punto

020. A las 12 en punto. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Ésta es la hora en que vivo en el pasado, 11:59 p.m. dice mi reloj y 12:01 a.m. posteriormente dirá, así que dentro de un par de minutos estaré en el futuro.

Pasado y Futuro, dos cosas distintas y tan ligadas entre sí pues la gente dice que sin Pasado no habrá Futuro. Me pregunto si realmente el Tiempo existirá, o si sólo es el resultado de una absurda comparación. Pasado es “lo que hice antes de hacer esto”, y “esto” es el Hoy que antecede a “lo que haré más adelante”, llamado Futuro. En fin, no es de mi interés explicar nada y menos sobre el Tiempo, se lo dejo a los expertos.

Por lo pronto, miraré cómo pasan los siguientes segundos hasta que se hagan las 12 en punto. Y luego viviré con sumo gozo los siguientes 60 segundos, pues es el minuto donde todo se detiene, donde no existe ya el ayer con sus innumerables problemas, el estrés del tráfico, del bullicio del centro de la ciudad y la cara de molestia de la mayoría de la gente... es un estrés vivir en el pasado. Es una locura pretender que nuestros instantes de ahora sean igualitos a los anteriores, muy a pesar de que aquellos hayan sido agradables, pues cada uno tiene sus necesidades e ideas que rotan, como rota la tierra, porque absolutamente nada es estático en la vida. Lo estático no avanza, lo estático es contrario al vivir. ¿Y qué es vivir? No detenerse.

Un amigo muy apreciado decía: “Es que no va ser igual, aunque nos reunamos en el mismo sitio y con la misma gente, no va ser igual”. Él lo decía con voz lastimosa aquella vez, y sí, en sus palabras yacía una verdad innegable. Nada es igual. Ningún instante será como el anterior (ya fuese éste bueno o malo), no se van a parecer aunque sea en el mismo sitio y con los mismos protagonistas. Es como éste instante, aquí estoy escribiendo y aunque me levante y vuelva en unas horas, no sucederá lo mismo, no pensaré lo mismo, o ni siquiera seré exactamente igual porque puede ser que ahora esté serena, pero más tarde pueda estar alegre, triste o molesta.

Dejé el pasado atrás y con él mis problemas de ayer y mis melancolías. Aún no llega el minuto que marca el futuro. Sí, el estrés que mostrará la gente mañana seguramente me afectará, también llegaran las soluciones a los problemas anteriores, porque no todo puede ser malo y no todo será malo aunque parezca.

¡Las 12 en punto! Estoy entre dos paredes, la del pasado y la del futuro. En éste rincón del pasillo del tiempo, sientes cómo estos dos titanes pueden llegar aplastarte aparentemente. La mayoría del tiempo es un sentir equivoco, pues nada puede aplastarte a menos que se lo permitas.

Este lapso de tiempo marca la diferencia. Aquí, en el presente, donde no existen los laberintos del pasado ni las incertidumbres del futuro, es cuando puedo pensar con claridad y decir: “¡Claro! ¡Ésa era la solución! ¿Por qué no se me ocurrió antes?”. Cuando no hay distracciones y me bajo del autobús del mundo desbocado, es cuando estoy clara de lo que puedo hacer al respecto. El Pasado, representado por el ayer, quizás me trajo de “obsequio” un problema terrible, y el Futuro le echo más leña al fuego cuando me puso a pensar en las complicaciones que podía tener. Pero no, tengo el derecho y la potestad de decir: “¡Ya va! Dame un minuto para pensar con claridad”, y es cuando el Ahora, el presente, el Hoy me deja ver que los monstruos del mañana no existen y que yo puedo evitar incluso que nazcan.

Querer que Hoy sea como Ayer; anhelar que las cosas vuelvan a ser como Antes; pretender soñar con lo que Pasó, muchas veces nos deja llenos de frustraciones, de rabia y desilusiones. No podemos ser estáticos porque somos susceptibles a los cambios, eventualidades e imprevistos. Es terrible perder lo que, de alguna manera, nos hemos aferrado. Pero es más terrible aún, dejar de ganar por miedo a no “soltar” viejos trastes de recuerdos y emociones.

A las 12 en punto sueño con los sueños.

Me armo de valor para enfrentarme al futuro y decirle:

“A tus monstruos no les temo”.

Me río del pasado que quiso socavar mis bases y le confieso:

“Fuiste bueno en sus momentos, recordable entre las fotos pero Hoy soy más de lo que quisiste que fuera. Le digo adiós a tus cadenas”.

A las 12 en punto el silencio da un grito de victoria.

A ésa hora yo digo:

“Es un nuevo amanecer,

es el tiempo 0, es el tiempo de crecer”.

A las 12 nada sucede, pues el ayer pasó y el nuevo día comenzará en breves instantes.

Sonrío con el mundo que duerme, que sueña a ésa hora y que deja descansar sus preocupaciones pues, lamentablemente, ellas volverán a trabajar a la hora de despertar.

Sueño con un mundo distinto, pero no espero que los demás cambien, simplemente yo soy quién cambió.

En toda mi extensión, soy “Co-Creador del Paraíso” como diría Zakairan. Soy quién elige vivir un “paraíso” o un “infierno”. Elijo el sueño y la ilusión, elijo crear mi propia utopía y traerla a la realidad en la medida que pueda. ¡Yo lo elijo!

Lástima que éste instante llamado “a las 12 en punto”, no sea “todo el tiempo”. Es lamentable que la bulla del mundo dirija mis pasos y me diga qué hacer, y lo más lamentable de eso es que creo en la mentira de que “nadie me dice qué hacer”, cuando en verdad cada circunstancia dirige mis pasos. Podemos elegir estar felices, pero cuando se aparece alguien “y te raya la madre” sin razón aparente, tus razones se van al otro extremo 5 segundos después de “elegir ser feliz”. Sí, decidiste pero la circunstancia te dijo qué debías hacer 5 segundos luego. Y aún así, decimos que siempre elegimos qué hacer, pensar y ser. Como todo, eso también termina siendo relativo ¿O no?

Son las 12:01 a.m. ¡Ya estoy en el futuro! - ¿En serio? -.

Aún parece que sigo en el presente, lo único distinto es que ahora estoy obligada a ir a dormir. Así que, mandaré a descansar mis preocupaciones y mis problemas pues ayer tuvieron un día muy ajetreado, también les diré a mis sueños que luego seguiremos planificando. Por lo pronto, dejaré descansar mi cuerpo físico y ya veremos qué pasa mañana. Al final del día estaré esperando “las 12 en punto”, quizás para repetirme lo mismo de siempre… o quizás no.

20/12/07 05:22 p.m.

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