jueves, 30 de abril de 2009

Ángeles y Demonios

DarkisX a las 7:05 p. m. 0 comentarios
043. Ángeles y Demonios. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

La primera vez que leí el término de co-creación fue en una carta de Zakairan, posteriormente me encontraría aquella palabra en otros sitios y me la dirían otras personas, más no la había usado mucho hasta ahora. Citando a Zakairan, también me atrevo hacerlo con el Kybalión de los Tres Iniciados que asegura que el Universo es Mental y eso es lo mismo que mantienen los Metafísicos. De eso trata la presente, La Co-Creación de Tu Universo a través de tu Mente.


Estatua del arcángel Miguel de August Vogel en Hamburger-Neustadt. (Wikipedia)

 Ángeles y Demonios

Según la Biblia, Dios creó al hombre “a su imagen y semejanza”, por tanto, el hombre es “parecido a él”, de aquí se parte que toda persona tiene el Poder de la Creación. Es muy cierto que no podemos agarrar y crear en siete días un Universo nuevo, con millones de galaxias, pero no es menos cierto que el hombre ha dado paso a muchas cosas, ha tenido muchísimos avances tecnológicos, ha creado un mundo virtual incluso donde millones de personas pueden conectarse en tiempo real no importando la hora ni el espacio físico, eso se llama Creación. ¿Y cómo fue creado? Como ha sido creado absolutamente todo: desde una idea. El primer paso es la visualización de la idea, luego el trabajo para llevarla a cabo y finalmente traer al mundo físico tal cosa.
Muchas ideologías han repetido cientos de veces que el ser humano, absolutamente todos nosotros, somos Co-Creadores junto con el Padre en la Creación del Universo, en la constante Creación pues la misma no se ha detenido nunca. Por el Principio de Correspondencia, como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, por tanto tú tienes en tus manos las herramientas necesarias para Construir tu propio Universo, ¿Y cuál es ese Universo? Pues tu vida. Acompáñame en la visualización, caminemos juntos y vamos a crear tú y yo un “Universo temporal”, lo co-crearemos juntos (mi mente con la tuya), por eso necesito que me sigas (visualices) y me ayudes (co-crees conmigo).
¿Alguna vez has pensado en el poder de la imaginación? La imaginación termina siendo sumamente poderosa cuando se manifiesta a cabalidad, y ¿Cómo sabes que tu imaginación se manifiesta de esa manera? Cuando logras sentir, oler e incluso saborear mientras imaginas. ¿Te parece algo imposible? No lo es tanto. Hay una ideología que dice que: “La Mente ordena y el Cuerpo depende”. Tu cuerpo no tiene ninguna forma de saber qué es real y qué no, y es porque tu cuerpo no puede pensar por sí mismo, quien ordena todo es la Mente y él le obedece. Por tanto, si imaginas con todas tus fuerzas que vas corriendo por algún sitio, tu cuerpo reaccionará a ello preparándote para huir (si es el caso). La idea acá no es entrar en detalles sobre estas cosas sino destacar cuán poderosa puede ser la imaginación, y cuán verdadero es nuestro Universo interior, por ello sigue siendo verdadera la visualización que se propone aquí.
Quiero que veamos frente a nosotros un hermoso valle. Hay también un cuerpo de agua que corre y tiene diversos cruces, en el fondo se puede notar las pequeñas piedras de río. El clima es bastante fresco. A nuestro alrededor muchísimos árboles con sus hojas verdes, un bello verde, este sitio es casi de película, cuánta tranquilidad, nada de contaminación de las grandes ciudades, ni ruidos intensos. Se siente paz, armonía. Quiero que te visualices estando en el lugar en el cual te gustaría, un lugar hermoso. Detente en este punto todo cuanto quieras. Siéntete cómodo. Tal vez quieras estar a solas unos instantes en este mundo lleno de tranquilidad, me haré a un lado si es preciso, si así lo deseas y el tiempo que consideres necesario. Este es tu sitio, también el mío pero puedo quedarme caminando un rato mientras estás contigo mismo.
Continuemos. ¡Qué hermoso cielo azul! Yo oigo un leve canto de aves. ¿Lo oyes tú?
Sigue visualizando este sitio como tú creas conveniente, la idea es que éste sea por unos instantes un mundo creado por ti, un mundo donde puedas dejar de enfocar tu atención en los problemas del día a día, y te centres en la tranquilidad y en el estar contento, sin ataduras del mundo real.
Si llenáramos los alrededores con todas esas pequeñas cosas que nos hacen sentirnos bien, con los grandes triunfos y éxitos, podríamos llamar a este sitio: el Cielo, muy fácilmente. Colgando nuestros mejores momentos por aquí y por allá, tendríamos miles de razones para sonreír mientras caminamos ¿No es cierto? Estaríamos en el sitio perfecto, un lugar que el tiempo no puede tocar porque está regido por nuestra mente. Si queremos podemos traer nuestros mejores recuerdos, vivirlos aquí y sentirnos felices. Este es nuestro sitio, donde nadie puede entrar, nadie puede dañar tu visualización, tu mundo interno porque nadie tiene permiso de acceder a este sitio. Este Universo temporal que hemos creado está en tu mente y en la mía, y nadie más tiene acceso. Es un sitio seguro. Rodeándonos están nuestros pensamientos positivos, positivos porque nos llena de alegría, tranquilidad, amor tal vez. Cuando piensas positivo, te sientes de esa manera. Vamos a llamar a cada pensamiento, mejor dicho al conjunto de ellos: Ángeles. ¿Por qué? Porque estamos en el Cielo ¿no? En eso habíamos quedado. Bueno, estamos rodeados de Ángeles ahora. (Pensamientos positivos)
Sin embargo, ¿Qué pasa cuando este equilibrio se rompe? O pongámoslo en otras palabras, ¿Qué cosa puede interrumpir la belleza de este Cielo? Si nuestros Ángeles son pensamientos positivos, los pensamientos negativos serán los Demonios que interrumpen la belleza de este momento. ¿Y puede un Demonio (pensamiento negativo) opacar el Cielo? Si tú se lo permites… Sí.
Ahora, ¿Por qué habríamos de permitirle a un Demonio opacar nuestro Cielo? Bueno, a la primera es muy fácil decir que no lo permitiríamos, más también es cierto que no es tan fácil advertir un pensamiento negativo, u oponérsele, porque muchas veces nuestro entorno tiene más poder sobre nosotros del que estamos concientes. Mientras caminamos por este hermoso valle te contaré una experiencia.
Cierto día, yo había ido a una convivencia donde habían varias personas muy chéveres. La pasamos muy bien, compartimos mucho y todos estábamos contentos. Ya casi al salir, mientras tomaba la calle para regresar a casa, sonó mi teléfono móvil y yo contesté como es de esperar. Dije: “Aló” y me preguntó una voz masculina por una persona extraña, yo dije que estaba equivocado y en eso me insultó, básicamente me rayó la madre sin razón alguna, ¿Tal vez molesto porque él se había equivocado? No lo sé. Después del insulto me colgó, y eso a mí me afectó muchísimo, me puso de muy mal humor el hecho de que alguien me rayara la madre porque sí. Y estuve repitiendo esa escena muchos minutos más. El asunto es que yo estaba de muy buen humor por el compartir, pero una sola palabra de este tipo me llevó al otro extremo, me vi afectada por mi entorno, por tanto el entorno me dijo cómo “debía sentirme”.
Por tanto, el Cielo en el cual se vive puede ser afectado por un pensamiento negativo, quizás producto de alguien o algo en el entorno. La cuestión está en si permitírselo o no. ¿Permitirás que tu entorno (algo de lo cual no tienes control alguno) te diga cómo debes sentirte, qué debes decir y pensar? Es una pregunta para internalizar.
¿Qué pasa cuando dejamos que estos Demonios entren a nuestro Cielo? Evidentemente deja de ser Cielo para convertirse en un Infierno.
Entonces, ¿Qué es Infierno? Es el estado mental donde todas las cosas están mal, donde los pensamientos negativos se apoderan de tu tranquilidad (y buena salud mental) y te convierten en alguien con un estado no-armónico. Al estar en este estado, tu entorno real, el día a día se vuelve pesado e irritable, o mejor dicho, tú te vuelves pesado e irritable. Y si estás en ese estado, ¿Cómo crees que la gente a tu alrededor va reaccionar? Posiblemente te paguen con la misma moneda, se volverán irritables como lo estás tú. He allí la importancia de que si quieres ver un cambio en tu entorno, debes comenzar por ti mismo. Llenarte de paz y evitar pensamientos no-armónicos tendrá buenos resultados, cuestión de comprobarlo.
Por otro lado, ¿Qué pasa cuando tus Ángeles se enfrentan a tus Demonios (pensamiento positivo contra pensamiento negativo)? Una situación terrible, puesto que será tu mente, tu Universo interno, en guerra donde un bando te muestra las cosas buenas y el otro lado las malas, las criticas, lo que no está bien. Lo peor es que centras todas tus energías en esa guerra, pierdes tranquilidad, te estresas totalmente, te preocupas,… Comienzas a sentirte mal, porque la mente al no estar en tranquilidad va reflejar consecuencias en tu mundo real. ¿Sabes qué es lo más terrible? Que permitas esa situación, porque si bien es cierto que no puedes controlar el entorno que te rodea (situaciones y personas), no es menos cierto que sí puedes centrar tu Universo interno, para eso tienes el Poder de Creación. Tú Co-Creas este mundo. No solamente tu Universo interno, sino también el externo.
¿Hay alguna forma de ganar la batalla entre Ángeles y Demonios cuando parece que los dos están en el mismo nivel de ventaja? Aquí es cuando llega el Arma Secreta, cuando te haces Conciente Tú Puedes Dirigir y cortar las ataduras como lo haría el Príncipe de los Ángeles.

Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba.

¡DESPIERTA!

30/04/2009 9:04 p.m.

sábado, 18 de abril de 2009

Pájaros en el cielo

DarkisX a las 6:08 p. m. 1 comentarios
042. Pájaros en el cielo. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc

Hace unos pocos días, recibí un correo de una joven llamada Claudia. Ella me pidió escribir una carta o una historia, y me solicitó que tuviera un final feliz. A esto yo voy agregar una cosa, a veces los finales que no resultan como queremos tienen su razón de ser, y aunque no nos parezca a su momento un “final feliz” resulta que fue lo mejor que pudo pasarnos. Probablemente no puedas comprenderlo ahora, pero espero que sí lo hagas un día, no sobre esta historia que presento hoy, sino cosas más de la vida, de tu vida. Hay muchas cosas por vivir y tantas otras por aprender, eres muy joven aún y espero que cada instante de tu vida este impregnado de cosas buenas y positivas. Te deseo una vida muy feliz y llena de muchas metas alcanzadas.

Por y para ti, Claudia.

* * *

Era una tarde bastante calurosa en la ciudad. Magdalena se sentó en uno de los bancos de aquel parque, miraba el transitar de la gente mientras corría el tiempo. Su lisa cabellera, de color azabache, era delicadamente movida hacia los lados por la brisa que llegaba de cuando en cuando. Poseía una mirada triste, como perdida entre sus pensamientos y sus sueños. Se quedaba viendo las pequeñas piedras que se metían en las hendiduras de sus zapatos, también miraba el vestido de polvo que usa siempre el suelo bajo sus pies, la carrera descomunal de las hormigas que buscan comida y el charco de agua que lleva consigo flotando una pequeña hoja de árbol. Pequeñas cosas, tal vez “insignificantes” pero las mismas ocupaban su atención. De repente, una ola de aves voló por encima de su cabeza, ella pudo escuchar los aleteos como grandes tambores que se concentraban en sus oídos, siguió con la vista el trayecto de aquellos pájaros que volaban al cielo, sonrió levemente y poco a poco fue bajando su mirada hacia la línea del horizonte y allí la vio, caminando con un grupo de compañeras, charlando y riendo, iba su maestra de ciencias.

Esta maestra, en su escuela secundaria, era la más popular de todos. Su gran carisma, generosidad y simpatía hacía que se ganara a cualquier persona, desde los directivos hasta los padres y representantes, sin dejar de lado a los alumnos que veían en ella una especie de modelo a seguir. Tenía una sonrisa que iluminaba, jamás esta maestra pasaba desapercibida así no hablara, su porte magnético y su juventud resaltaba. Quien hablara con ella cinco minutos ya decía que era una gran persona. Tenía una bella cabellera ondulada, estatura media y sus ojos color café. A todos siempre trató con cordialidad y nunca se recibió queja alguna sobre ella.

Magdalena la admiraba como a nadie, desde el fondo de su corazón quería ser como ella. Su maestra se convirtió en un modelo a seguir. Quería estar cerca, deseaba tanto que fuese su amiga, la mejor de sus amigas, quería contarle sus cosas, charlar como si se conocieran de toda la vida. Quería ser así de inteligente, así de carismática, segura de sí misma, alguien que fuera un centro de atención debido a su increíble personalidad. En pocas palabras, la maestra de ciencias era su ídolo.
Entonces creó una estrategia, decidió acercarse y conversar con ella, pero no siempre le resultaba y Magdalena terminaba un poco triste. Un día se le ocurrió hacerle un regalo, así compró unos bellos aretes que en el momento oportuno le hizo llegar, pero nada, no estaba resultando puesto que aún no hablaban como las mejores amigas que Magdalena tanto soñaba. Y así pasó el tiempo. No importaba qué hiciera, la maestra seguía siendo eso… su maestra.

Y allí estaba, sentada en ese banco de aquel parque, mirando a lo lejos a la maestra conversando con las amigas de su edad. Magdalena era joven, muy joven, y no comprendía ciertas cosas de la vida. Para ella la maestra era “su mejor amiga”, pero para su maestra, ella como el resto de sus compañeros, era parte del alumnado de la escuela. Su mirada se volcó triste y perdida.
Fue entonces cuando comenzó a observar a un grupo de pajarillos que yacían cerca de ella. Divisó a un ave mayor y un par de aves más jóvenes, la mayor se acercó al charco de agua que estaba muy cerca de Magdalena, tomó y regresó con el grupo de los más jóvenes. La chica se dio cuenta, o presumió, que aquella ave les estaba enseñando que de ahí podían beber para saciar su sed, y entonces las aves más jóvenes fueron a beber agua como lo había hecho la mayor de ellos. Después de eso, saltaron de aquí para allá un rato más. Magdalena muy emocionada creyó que lo que estaba viendo era una familia, que siempre estaban y estarían juntos. Veía cómo las aves más jóvenes eran guiadas por la mayor, aprendían de ella pues era el modelo a seguir. Sin embargo, después de un rato el ave mayor salió volando, Magdalena la siguió con su mirada pero se perdió entre algunos arbustos. Regresó su mirada cerca del charco y aún las aves más jóvenes estaban allí, entonces les dijo:
- ¡Deben irse! ¡Ella ya se fue y deben seguirla! -.
Pero las pequeñas aves no se movían. Magdalena se preocupó mucho, pensaba que aquellos pajarillos se iban a perder, pensaba qué sería de ellos ahora que quién los cuidaba ya se había ido.
Entonces divisó que otros pajarillos llegaron al charco y ellos les mostraron que podían beber para saciar su sed, exactamente como el ave mayor les había enseñado a ellos minutos antes. Magdalena quedó deslumbrada por tal espectáculo. Un rato más todos se separaron, tomaron su camino cada quién por su lado.
La chica seguía sentada en el banco. Subió nuevamente la mirada al horizonte y vio que su maestra ya se despedía del resto de sus amigas, entonces comprendió…

Llegamos a la vida para recorrer distintos caminos. A veces nos vamos a topar con ciertas personas que admiraremos por su valentía, coraje, dedicación o alguna otra cosa que nos parezca excelente en ellas, vamos a querer seguir sus pasos pues así, si incorporamos esa actitud en nosotros, podemos vernos a nosotros mismos como -seres mejorados-. Pero esa visión de lo que queremos ver -mejor- en nosotros, va depender directamente de nuestra personalidad.
Esa ave mayor llegó a la vida de las más jóvenes y les enseñó algo importante, pero luego se alejó porque debía continuar su camino, pues cada uno tiene su camino particularmente definido, por ello no es bueno aferrarse a alguien o un sitio, lo verdaderamente importante es valorar la enseñanza de esa persona o la posibilidad que nos dio estar en ese lugar, más no se debe permitir que se estanque el desarrollo personal de cada quién.

Magdalena comprendió que lo más importante no era agradarle a la maestra hasta el punto de llamarle “mejor amiga”, sino valorar haberse topado con esta persona en la vida y aprender de ella lo necesario. Sonrió entonces y una brisa chocó con su rostro, pero no era cualquier brisa era una que le daba aires de libertad, ya no era presa de su creencia, del cómo “deberían” ser las cosas sino que pudo ver el cómo eran de verdad, y eso llenó de calma aquel instante. Se sintió contenta, se sintió feliz.
Miró al cielo, era hermoso aquel azul y aquellas nubes también lo eran. Respiró profundamente y el oxigeno lleno su cuerpo de energía renovada. Nuevamente volaron pájaros sobre su cabeza y ella se sintió como aquellas aves: totalmente libre. Y voló en sueños, voló así mismo, voló como aquellos pájaros en el cielo…

18/04/09 07:52 p.m.
 
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