miércoles, 26 de enero de 2011

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Las mil y una cosas

Fuente Imagen: Google Images.

A veces me gustaría escribir sin parar,
así podría decir las cosas que no he dicho.

A veces pienso que es mejor no escribir sin parar,
y así no tener que arrepentirme de lo dicho.

A veces, y sólo a veces, quisiera no despertar
para no tener que ver la realidad de la que soy presa.

A veces, muchas veces, quisiera ver mis ideales realizados
y así entender que no son sólo fantasías.

Y otras veces, agradezco que no se realicen,
pues no todo lo que creo tiene que ser necesariamente así.

Decidí pensar en mil cosas distintas,
decidí plantearme una nueva actitud de vida
y aún así hoy, no es mucho lo que he cambiado.

Comencé a contarme mis experiencias
y sumé las veces en que he fracasado,
pero creo que una vida sin fracasar es más dichosa,
aunque más me haya enseñado el fracaso.

Mi nombre escuché cuando alguien lo alzó,
y también escuché que otro lo pisoteó.

Mi confianza ha sido desecha
y de lealtad, no quedó más que miseria.

Me equivoqué enormemente,
prejuzgué decenas de veces.

He caído en más precipicios que las felicidades que he vivido,
o quizás ni siquiera eso es así…

La realidad va más allá de lo aparente,
aunque lo aparente sólo sean tristezas
o más alegrías que penas.

Surjo de las más profundas oscuridades de la mente,
surjo de donde el miedo está presente.

Mil cosas, mil cosas embargan mi cabeza,
los monstruos se acrecientan.

Recibí y di falsas reverencias,
la hipocresía llegó y tocó alegre mi puerta.

Me pongo a pensar en una cosa más,
como si no fuera suficiente ya,
me puse a pensar en ti
y mis ganas de que me saques de aquí…

Las mil y una cosas que pienso
son las mil y una cosas que siento.

Las mil y una cosas que tengo…

Waldylei Yépez

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