sábado, 7 de mayo de 2011

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Waldylei Yépez: Una década de letras

Un día como hoy, un 8 de mayo del año 2001, terminé mi primer texto (de los que di a conocer públicamente). Se trata entonces de que hoy se cumple el décimo aniversario desde que comencé a escribir. Son diez años que están plasmados de muchas maneras en letras, desde cartas de amor, críticas diversas y hasta textos de crecimiento personal.
Si me preguntaran: ¿Qué ha significado para ti estos diez años? Quizás les contestaría que no podría describirlos con facilidad, porque existieron muchos capítulos en mi historia como escritora, desde asumir mi papel como una y dejar de catalogarme como “novata” hasta la aceptación o rechazo que he recibido. El día de ayer, un joven me comparaba con “los mejores escritores de su país”, yo inmediatamente pensé que era -demasiado- amable su comentario, sin embargo, entendía lo que él quería expresarme. Varias personas me han escrito conmovidas por alguna obra, incluso han llegado a derramar lágrimas. Yo, apenas, me quedo sin saber qué decirles. En contraposición, otros me han juzgado de mala manera al leer algún texto, o simplemente no dieron la oportunidad de leerlo. A todas estas experiencias, hay que incluir el rechazo de “renombradas” páginas y grupos literarios, y decepciones como Talent Seekers que me hicieron sellar la decisión irrevocable de no participar ni creer en concursos literarios, pues terminan siendo la más grande farsa en la cual un autor novel -con muchas ilusiones y esperanzas- puede participar. Añadimos “la discriminación literaria” de gente que participa dentro de “élites”, donde se rechaza a los nuevos autores noveles porque “ellos no saben escribir”. Todo esto, y mucho más, conforman los diez años que han formado a Waldylei Yépez como una escritora, siempre bajo su propio protocolo.
Hablando de los autores noveles, ¿Sabían que resulta mucho más probable que alguien dentro del entorno literario te rechace, al ser un escritor novel, que un lector fuera del círculo literario? Cuando se dice la frase: “Nadie es profeta en su tierra”, no es solamente aplicado a la ciudad física, sino también al entorno donde quieres desenvolverte. Más me han rechazado “los expertos” que la misma gente lectora no-literaria, lo chistoso es que en números esos “expertos” son la minoría de todos los que me han leído. ¿Y por qué hablo de estas cosas ahora? Porque, en mis primeros diez años de letras, fui una escritora novel que intentaba encontrar la oportunidad de que otros leyeran sus creaciones (un proceso normal para todo novel), y lo único que me quedó de todo ello es que es preferible ser autodidacta y rodearte de gente que sí le interese lo que escribas y el cómo lo escribas. He visto muchos noveles recientemente y me he dicho a mí misma: “Si bien es cierto que, con mucha suerte, autores reconocidos podrían leer sus textos, no es menos cierto que estos autores van a preferir leer a gente que ya tienen ‘más experiencia’ con las letras, es decir, que como toda ‘élite’ te exija que ‘sepas escribir’, y esto significa mucho más de lo que un novel podría ofrecer sin ayuda alguna”. Es tonto, muy tonto, ese pensamiento porque los noveles tendrían más que ofrecer si estas “élites” dejaran de ser eso y fuesen más receptivos. Pero como la gente tiende a ser “muy importante”, entonces no tienen tiempo para ti. De cualquier manera, en una próxima ocasión me extenderé un poco más sobre este asunto, por ahora sí me interesa dejarle un mensaje a los noveles:
A lo largo del camino se van a encontrar gente que va creer en ustedes, pero también gente que los va rechazar y, en el peor de los casos, les hará sentir como no-escritores. Sin embargo, hagan caso omiso de todas esas críticas destructivas, sean ustedes mismos, sean independientes y sigan adelante a pesar de cualquier cosa. Recuerden que: “Nadie creerá que pueden hacerlo, hasta que lo hagan”… El límite es el cielo y el cielo es infinito, así de infinita debe ser tu fe de que las cosas sucederán. ¡Piensa en grande y llegarás a ser grande!
Por último, pronto espero traer a ustedes una gran novedad, no diré mucho ahora, sólo que se estará preparando en las próximas semanas. Además de eso, lo que sí diré ahora es que hoy se da inicio a la nueva colección de Waldylei Yépez denominada Orígenes. La Colección Albor llega a su fin, pero me dejó muchas alegrías, entre ellas: De las Ruinas del Castillo (descargar libro), Carta a mi suegra y A la mujer que amo (este último que representa un gran logro para mí, pues se escribió desde una perspectiva totalmente masculina).
Miles de agradecimientos a quienes han seguido las publicaciones, quienes siguen la página de Facebook, y quienes están suscritos por correo electrónico. Todos y cada uno de ustedes son importantes para mí.
Muchas gracias por estos diez años, por todo ese apoyo recibido que ha contribuido a formar a la escritora Waldylei Yépez.
Con sinceridad, muchas gracias.

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