miércoles, 9 de enero de 2013

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Carta a mi futuro amor

001. Carta a mi futuro amor. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx

No he sido buena para exponer mis sentimientos o expresarme con palabras, siempre he sido como las demás personas que sienten vergüenza si alguien lee lo que escribe, si alguien lee sus vivencias. Pero he estado oculta por mucho tiempo, callada, sin mucho que esperar, hasta el día de hoy.
Durante muchos días las oscuridades me acompañaron. Hasta creo que la oscuridad pretendía quedarse conmigo para siempre, creía que podría adherirse a mí y no soltarme, pero se equivocó. No tuvo más remedio que soltarme cuando mi corazón se llenó de luz.
Hoy quiero escribirle a mi futuro amor, a ese hombre que no conozco y que estoy esperando desde ahora conocer. Cualquier persona podría preguntarme: ¿Por qué quieres escribirle si no lo conoces? ¿Por qué hacer una carta sin destinatario? Y les diría que se equivocan, sí existe un destinatario pues que no lo conozca no quiere decir que no exista.
 
Mi amado futuro amor,

No sé por dónde comenzar a escribir. No sé exactamente qué decirte, pero se supone que debo comenzar hablar sobre mí para que puedas conocerme. Sin embargo, no quiero detenerme en pequeñeces como mi nombre, edad o domicilio, si trabajo o si estudio, o si soy bajita o si soy esbelta. Por el contrario, quiero comenzar hablándote de mi experiencia.
Soy una mujer enamorada, enamorada de la vida y de las buenas acciones. Seguidora de la Divinidad, pues fue justamente la fortaleza divina la que me salvó de una gran caída a un precipicio negro. No quisiera tocar mucho el tema de mi pasado, pues esas son cosas que deben quedar atrás. Quiero hablarte desde mi aquí y ahora, pero también quiero ser sincera y contarte de lo que yo ofrezco para nuestra futura relación, y para eso debo hablarte acerca de lo que aprendí.
Comienzo por contarte que tuve una experiencia de amor que no acabó muy bien, una experiencia que terminó y yo no me di cuenta cuándo ni cómo pasó, sólo sentí el “hachazo” que destrozó mi corazón. Caí en un agujero negro, en una tortura infernal donde casi me vuelvo loca de dolor. Todo eso fue porque no entendía lo que había pasado, había muchas preguntas en mi cabeza y un cerro de suposiciones inciertas. Me ponía nerviosa y descontrolada, tenía pesadillas, casi no comía ni dormía. Mi cabeza no dejaba de decir: “No entiendo, no entiendo...”. Hoy sé que lo que causó tanto dolor, tanto sufrimiento psicológico y emocional fue la mala comunicación. Yo podía entender que un amor cambiara, podía entender que dejaran de amarme y era un derecho saberlo, pero no en la forma tan injusta que me ocasionó más dolor del que merecía vivir. A veces las personas creen que es mejor callar para no hacer sufrir, no se dan cuenta que las personas sufren más sin saber la verdad. Es cierto que la verdad no siempre te hace feliz, pero como dijo Jesús: “La verdad os hará libres” y eso era lo que yo necesitaba. No obtuve la verdad a tiempo, y por eso terminé pasando por las brasas del infierno.
En base a esta experiencia, pude haberme cerrado a la vida y al amor. Pude elegir no amar más, puede elegir sufrir una década por ese amor malogrado, pude elegir no confiar, pude elegir no creer. Sin embargo, no lo hice, no elegí ninguna de esas cosas porque no es lo que quiero para mí ni para ti.
Sé que estás allí. Puedo sentir la esperanza que se agranda en este corazón iluminado, en este corazón que guarda mucho amor para darte. En este corazón que dejará atrás el pasado, y que por eso no va negarte todo el cariño que mereces, porque te amaré sin reserva alguna.
Te ofrezco lo que soy, no más ni menos, sino todo lo que soy. No prometeré cosas que no puedo cumplir, y por eso no te prometo ser perfecta pues nadie lo es. Pero sé que por amor y con amor puedo realizar algunos ajustes, pues mi meta es mejorar cada día para que justamente cada día tengamos una bella experiencia uno a lado del otro. No miento en lo que aquí expongo, no miento cuando te digo que quiero amarte en totalidad con tus virtudes y defectos. No miento cuando te digo que no me daré por vencida aunque las circunstancias sean difíciles.
Te ofrezco una buena comunicación de mi parte. El infierno por falta de comunicación que viví no se lo deseo a nadie, y no voy a permitir que sufras porque no sepas la verdad. Prometo ser sincera, honesta y leal.
¿Qué espero de ti? Espero exactamente lo mismo que quieres recibir, es decir, amor, respeto, lealtad, cariño, buena comunicación (realmente buena comunicación), aceptación, flexibilidad, sinceridad, honestidad y perseverancia porque no siempre las cosas serán fáciles, pero no por eso hay que rendirse.
Cuando nos toque hablar en persona sé que será maravilloso. Sé que nuestros ojos hablarán entre ellos y se dirán miles de cosas. Que nuestras manos se entrelazarán y formarán un futuro bellísimo. Y la Divinidad nos colmará de bendiciones.
Tú y yo, unidos en la Luz, seremos Luz y será maravilloso.
Amado futuro amor, te espero.
Aquí estoy.

09/01/13 09:05 p.m.

2 comentarios:

Profesora dijo...

Bello y sencillo. Muchos tesoros encontrara ahora ese futuro amor, tesoros que antes no habia.

Waldylei Yépez dijo...

Le agradezco su tiempo y comentario Profesora. Gracias por estar aquí.

¡Un abrazo!