jueves, 21 de marzo de 2013

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Carta de los desesperados

Fuente: Google Images.

009. Carta de los desesperados. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx

A quien corresponda (A ti, a nadie o a la nada),

Esta es la carta de los desesperados, aquellos heridos de amor o heridos por causa del amor, o heridos por la persona que fue su amor... da lo mismo, en el fondo hablo de nosotros, aquellos que sufrimos desesperación a veces, aquellos que esperamos lo que no deberíamos esperar, que esperamos sin esperanza aunque esta espera diga que algo de ella queda.
No sé a quién le escribo, quizás le escribo a mis iguales, aquellos que como yo sufren de nostalgia y de un montón de cosas más. Quizás les escribo para decirles que no están solos, tal vez escribo para ser esa voz que no logra describir lo que están sintiendo en este momento, quizás mis manos son la voz de las decenas o cientos que sienten como yo estoy sintiendo.
Sí, en mi camino ya he encontrado más personas que viven lo que yo, a veces les escucho y me gustaría decirles tantas cosas, pero en ese instante no me atrevo hacerlo. He decidido escribirlo, nunca antes había escrito en mi vida, nunca antes había escrito mis vivencias y pesares. Pienso que a nadie le importará, y aun así lo escribo porque a mí sí me importa.

Amigo/a desesperado/a,

En cierta forma, me afecta ver mi caso reflejado en tu caso. Sí, sé que tu relación ha acabado, y que, al igual que yo,  no tienes todo claro. Sé de tu dolor, de ese dolor que causa que la otra persona no sea capaz de decirte algo definitivo, y eso te ha dejado sin entender, con la cabeza llena de suposiciones, sintiendo que el otro aún siente algo especial y aun así actúa de forma injusta, de una forma que te daña y no es capaz de darse cuenta. ¿Cuántas veces has pensado "no sé qué le pasó"? ¿De sentir que todo puede arreglarse con voluntad, y en vez de acciones en pro de arreglarlo recibes justo lo contrario? Sí, y sigues pensando más cosas y sigues decepcionándote, no terminas de comprender nada... Piensas en todas las cosas buenas y en las malas que pasaron juntos, en los años y lo que se ha construido, pero pareciera que al otro no le importara, pareciera que sólo le importa él/ella mismo/a... Y nosotros nos quedamos tristones sin saber qué diablos pasa, con ganas de mandar todo a la basura, y aun así aferrándonos a todo porque no se quiere soltar nada. Esperas con ansías el momento en que se arregle todo, que llame, que se converse y esta vez conversar de verdad, sin discusión y esperando entendimiento. Sí, a veces hay esperanzas de que eso pase, y otras veces llegas al otro punto donde no parece haber esperanza de nada. Qué horror. Qué desolación. ¡Qué profunda es la herida en el corazón!
Sé lo que vives. Sé que a veces es difícil dormir por las noches, y que en los momentos más terribles creíste perder la cordura. Sé que hay ocasiones en que no comes bien, que te la pasas preguntándote por ese amor malogrado; te preguntas si aún te recuerda o si ya te ha olvidado, y te respondes que no, que no es posible que te haya olvidado porque tú le recuerdas aún... pero te invade la duda, caes en el abismo nuevamente, la ansiedad se apodera de ti y vuelve la desesperación. ¡Cómo es posible que se haya olvidado de este gran amor! De este gran amor que parece ya no existir más... Te aferras, te aferras al único salvavidas que queda mientras te amenaza ese océano, el océano que pretende arrancarte la vida, pero en verdad fue el amor quien ya te la arrancó. Crees que ese amor aún está vivo, lo quieres creer porque no soportas la idea de que todo se haya acabado así: sin explicación, sin razón y con sólo silencio. ¡No, no se puede aceptar esto! Te repites y te repites.
Sé lo que vives. Recuerdo cada instante a su lado, lo recuerdo con dolor. Recuerdo sus palabras, recuerdo aquello que llamamos “nuestros planes”, lo recuerdo con tristeza y desilusión. A veces sólo siento decepción. He visto cómo a veces algunos de nosotros, los más desesperados, se hunden en el alcohol. Yo me hundí en depresión. A veces los sueños que uno tiene, no son sueños de dos. ¡Cómo duele darse cuenta de eso! ¡Qué atroz!
Y la vida continúa, los demás te ven como si nada. Debes sonreír y aparentar estar bien, aunque en verdad estés con el interior deshecho, con ese gran dolor en el pecho. Quisieras llorar sin parar, hasta el punto en que te das cuenta que se te acabaron las lágrimas, porque sí: las lágrimas se acaban, aunque la tristeza siga y tu interior se desgarra.
Ríes, cantas y bailas, realmente puedes ser un gran actor cuando te toca actuar, pero cuando estás a solas vuelves a pensar en tantas cosas. Vuelves a pensar en lo que fue y ya no será, y sin embargo, por instantes, te guardas la secreta esperanza de que te vuelva a buscar. Es difícil comprender cuando el gran amor de tu vida ya no quiere ser más lo que fue; es difícil aceptar que, para quien tanto amaste, ya no eres nada; que tiene derecho a elegir con quien estar, y ese alguien ya no eres tú. Que ya tú no representas su felicidad, y que su más grande deseo es que le dejes ir, que le dejes en paz... Sí, ¿duele verdad? Duele que a uno le hablen tan claro, quizás yo te hablo como él/ella no pudo hablarte, como a mí no pudieron hablarme aunque lo hubiese preferido así. Hubiese preferido que asesinaran mis sueños de amor de un solo golpe, y no cruelmente y de a poco como realmente pasó.
El amor efectivamente puede matar, porque como dice El Cantar de los Cantares “el amor es tan fuerte como la muerte”. Quizás no mate físicamente, pero sí lo hace emocional y psicológicamente. A veces lamento que algunas personas no se den cuenta de eso. A veces lamento que ya no exista aquello que fui antes. A veces lamento haberte conocido, y otras veces sólo me gustaría estar contigo. No puedo amarte ni odiarte, ¡vaya! ¡Qué desilusión me dejaste!
Esta es la carta de los desesperados, aquellos que no entendemos qué diablos le pasó al amor de su vida. Aquellos que no podemos entender por qué nos han causado tanto daño, con ese silencio en el cual nos hundieron, con esa distancia que nos impusieron, con esa traición que no merecíamos...
Esta es la carta de los desesperados, tendrá que perdonar que el final no sea el más bonito, tendrá que perdonar si siente mi desespero al escribir todo esto, pero soy un desesperado más de la vida y tal vez sólo eso puedo reflejar ahora... la gran desesperación en la cual me ha dejado el amor, la desesperación en la que está sumido mi corazón...
Quizás sólo eso puedo dar ahora: desesperación, desesperación por causa de tu amor...

20/03/13 03:52 p.m. - 21/03/13 12:52 a.m. - 12:07 p.m.

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