sábado, 10 de septiembre de 2016

Gratitud: Ejercicio práctico para reconocer las bendiciones del día a día

Fuente Imagen: Google.

A diario vivimos una cadena de acontecimientos donde todos estamos conectados con todos de una u otra manera, y donde contribuimos con nuestras acciones en la construcción de nuestras vidas o la vida de nuestros semejantes. Nadie nunca logra nada absolutamente solo, todos contribuimos con nuestro granito de arena en ayudar, y, por ende, somos ayudados. Del reconocer y estimar estas buenas acciones que recibimos y nos benefician nace lo que llamamos gratitud.
Según la Real Academia Española, la gratitud viene del latín gratitūdo cuyo significado es: “Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”.
No siempre podemos devolver el favor recibido a la misma persona que nos lo hizo, pero como todo está en equilibrio en el Universo siempre lo devolvemos haciéndole un favor a otra persona, y de este proceso que se vive una y otra vez es donde nace esa cadena de acontecimientos que nos conecta a todos, y que muchas veces pasa desapercibida también.
Dar gracias a diario por cada uno de los regalos que recibimos es una acción necesaria e importante. Sentirnos agradecidos por cada una de las cosas que tenemos, y tomar como hábito decir: “Gracias” es algo que puede cambiarnos la vida porque nos permite dejar de enfocarnos en nuestras limitantes, o en las cosas que no tenemos, para enfocarnos en las que sí tenemos día a día.
Es cierto, muchas de las bendiciones que tenemos pasan absolutamente desapercibidas porque son comunes, porque las damos por hecho, pero en verdad deberíamos agradecerlas. Por ejemplo, dar gracias por estar vivo, dar gracias por poder respirar este aire, por tener agua potable para tomar, por los alimentos, por el trabajo, por la oportunidad de estudiar y formarnos a diario, por la posibilidad de caminar, por el hecho de tener manos, porque nuestros ojos pueden ver, etc.
Sí, sé que hay limitantes, puede que la casa donde vives no sea propia, pero tienes un techo que te protege. Tienes una cama que te permite descansar, sábanas y cobijas; tienes ropa, tienes zapatos, tienes manos que te permiten lavar, etc. No todo es tan malo como a veces parece. Con paciencia y con fe lograremos trabajar y mejorar nuestras condiciones, pero no hay que esperar hasta mejorar esas condiciones para sentirse agradecido por el maravilloso regalo que es la vida.
Es así como quiero aprovechar para proponerte un ejercicio práctico que nos va permitir estar más atentos a esas cosas buenas que vivimos a diario, y que en su gran mayoría pasan desapercibidas. Este ejercicio está basado en uno que me recomendaron en el mes de julio, y al cual he incorporado algunos detalles para proponértelo a ti. La experiencia de este ejercicio a mí me pareció maravillosa, así que espero que a ti también te pueda ayudar y te sea de mucho beneficio.

Ejercicio:

Durante 30 días vamos a escribir una lista de las cosas que quieres agradecer por cada día. Para ello debes tomar tu hoja y dibujarás 3 columnas en ella, cada columna tendrá un encabezado y allí vas a colocar los agradecimientos que corresponden. Recuerda identificar cada hoja con su fecha.

La disposición de las columnas quedará así:

1. Agradecimientos a la vida.
2. Agradecimientos a las personas.
3. Agradecimientos a mí mismo.

Si la lista de cosas a agradecer es muy larga, puedes usar una hoja por cada sección (vida, personas, mí mismo).

Te dejo un ejemplo que te podría ayudar con el ejercicio:

Fecha: 10/09/16

Agradecimientos

1. A la vida:

- Gracias por mi salud.
- Gracias por la salud de mi madre.
- Gracias por la salud de mi padre.
- Gracias por la salud de mi/mis hijo(a)/hijos.
- Gracias por esta casa que me protege.
- Gracias por los alimentos que poseo.
- Gracias por mi trabajo.
- Etc.

2. A las personas:

- Gracias a mi madre por su amor incondicional.
- Gracias a mis hijos porque me apoyan con los deberes en la casa.
- Gracias a mis compañeros porque me ayudan y apoyan.
- Gracias a mi esposo(a)/novio(a)/pareja por la comida maravillosa que hizo para mí.
- Gracias al recepcionista que me dio un trato amable.
- Gracias al conductor del transporte público que me llevó a mis destinos.
- Gracias al técnico/amigo/vecino que arregló el fallo que tenía el artefacto de la casa.
- Etc.

3. A mí:

- Gracias/Me felicito porque aunque todo era gris, no me di por vencido(a).
- Gracias/Me felicito porque demostré ser fuerte cuando era preciso.
- Gracias/Me felicito por ser tan valiente como he sido.
- Gracias/Me felicito porque me esfuerzo por ser mejor padre/madre/amigo(a).
- Gracias/Me felicito porque a pesar de todo no he dejado de creer, de soñar.
- Gracias/Me felicito porque le enseño a mis hijos a ser mejores personas cada día.
- Gracias/Me felicito porque cada día me esfuerzo en mejorar en mi trabajo/estudio.
- Etc.

Fuente Imagen: Waldylei Yépez.

Muy bien, ahora es tu turno. Te deseo mucho éxito, muchas bendiciones y millones de cosas que agradecer. Recuerda que mientras más gratitud hay, más bendiciones vendrán para ti.

Que Dios nos bendiga a todos. Y muchas gracias por tu apoyo, muchas gracias por estar aquí.

Para encontrar más artículos visita www.waldylei.com.

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