martes, 19 de noviembre de 2019

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Mikhael (Miguel, El Arcángel)


Parecía un día común cuando desperté. Miré por la ventana y estaba nublado; no tenía nada especial esta mañana, excepto que tuve un extraño sueño que me costaba recordar. Fui por mi café hasta la cocina, encendí la tele y ahí encontré las mismas tragedias de todos los días. No hay nada mejor para destruir el buen ánimo que ponerse a ver noticias; creo que el noventa por ciento de lo que verás estará relacionado con violencia o delincuencia, nunca va faltar el video de un asalto a mano armada o tiroteo que repetirán una y otra vez, y si tiene gritos es mejor –eso debe pensar el editor– porque escucharás el mismo grito desgarrador durante minutos. Eso me parece fatal.

Miré hacia un lado y vi el periódico de ayer que estaba ahí esperando; yo ni siquiera lo miré entonces, pero ahí estaba todavía esperándome. No sé por qué aún compro el periódico –pues la mayoría de la gente ve las noticias en su formato digital–, quizás trato de aferrarme un poco más a lo tradicional, no resignarme tan fácilmente a este nuevo mundo digital que ya se comió al mundo tradicional y a las personas. Tomé el periódico y lo abrí, mientras en la televisión mostraban la sirena de la policía que perseguía a los asaltantes de un banco. Ojeé un poco las primeras páginas, entonces llegué a la columna de opinión de pastores y párrocos de iglesias –no sé por qué los muestran uno a lado del otro, como diciendo a su derecha una iglesia y a la izquierda la que es distinta–. Leí sólo una columna de opinión, eso me bastó. En resumen hablaba de la llegada del tiempo final, en que cada vez está más cerca el fin del mundo; que la gran tribulación ya nos alcanzó, que por eso es que hay tantos problemas de sequía, incendios, inundaciones, violencia, enfermedades… y que ojalá Dios nos encuentre preparados –o confesados según otras culturas–.

Cerré el periódico y me quedé mirando a través de la ventana. Pensé en el hecho de que hay mucha desesperanza en el mundo, que abundan las malas noticias –porque son las que más venden– y que el Juicio Final ha llegado. Me quedé reflexionando acerca de lo que nos enseñaron sobre la figura del Dios, esa figura castigadora y luego misericordiosa, y sobre lo que nos dijeron de lo que debíamos y no debíamos hacer; que lo Divino estaba allá en lo alto, y que éramos pecadores desde antes de nacer. Todo eso se revolvió en mi cabeza, y volví a mirar por la ventana concentrándome en las ramas de un árbol, entonces me pregunté a mí misma si es que habría alguna forma de darle esperanza a la gente, de llevar alguna pequeña luz que les permitiera ver por encima de tanta oscuridad… fue cuando las ramas se movieron por el viento, asentí y decidí escribir. Esta es la razón por la cual estoy aquí contigo, es tiempo… es tiempo de llamar a la Luz e invocar la protección del Ejército de Dios, de llamar a Mikhael para que venga en nuestra ayuda y ahuyente a las sombras, porque “¿quién como Dios?” dice su nombre. Yo lo llamo Mikhael, pero es posible que tú lo conozcas mejor como: Miguel, el Arcángel.

Mikhael

Hace unos años atrás yo era incrédula, aunque no sé si realmente decir incrédula porque oscilaba entre creer y no creer, pero la vida me llevó por caminos que me hicieron dar cuenta que no estaba sola. Esos caminos no estaban exentos de dolor y sufrimiento, porque por alguna razón parece que los humanos tenemos que sufrir para poder aprender –no digo que yo esté de acuerdo, sólo digo que “la vida es así”–, y justo en una época muy dolorosa –cuando ya no tenía a qué aferrarme– volteé mi mirada hacia Dios y los Seres de Luz, entonces pedí perdón por haber juzgado lo que no debía y sentí vergüenza por los errores que había cometido, ahí comenzó mi proceso de sanación. Pasó un tiempo antes de que pudiera encontrar paz completamente –estos procesos no son instantáneos–, pero al final logré soltar situaciones o circunstancias a las cuales estaba amarrada, y que eran negativas emocionalmente para mí, hasta llegar al punto en que pude volver a reconstruir mi realidad teniendo tranquilidad y esperanza. 

Los Seres de Luz de los que te hablo son numerosos, y están siempre dispuestos a ayudar. No tienen una forma definida porque en esencia son energía, pero pueden tomar momentáneamente una apariencia humana para que tu cerebro pueda reconocerlos. No tienen ego, por tanto no juzgan ni se sienten ofendidos. Respetan las leyes que rigen al mundo, entre ellas el libre albedrío, por eso muchas veces no pueden actuar o ayudar si no se les pide su ayuda explícitamente. En este último aspecto, los Ángeles tienen más libertad y pueden llegar a cualquier lugar donde esté un ser humano, ayudando incluso si la persona no está consciente de que recibe ayuda. Y comandando a éstos están los Arcángeles, cuyo principal exponente es Mikhael: el Príncipe de las Huestes Angélicas o el Jefe del Ejército de Dios.

Según las culturas –o diversas creencias– varios son los Arcángeles, pero en este texto sólo me voy a referir a los tres que reconoce la Biblia: el Arcángel Miguel/Mikhael, el Arcángel Gabriel (“Fortaleza de Dios”) y el Arcángel Rafael (“Dios sana”). 

Desde pequeños se nos ha dicho que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios porque somos sus hijos, y como hijos suyos tenemos el poder de co-crear nuestros mundos o realidades, es decir, Él crea al mundo y nosotros creamos dentro del espacio que ocupamos –lo que podríamos llamar “nuestros mundos” constituidos a su vez por nuestras acciones, entorno más inmediato, pensamientos, palabras, sueños e intenciones–. Dicho de otra forma, todos nosotros hemos contribuido de una u otra manera en la realidad en la que estamos inmersos, tenemos alguna cuota de responsabilidad en cosas que nos suceden y en lo que les sucede a otras personas porque todos estamos co-creando a la vez. Dios es una Fuente Infinita de Energía –o como dirían algunos una Fuente de Amor–, y de eso estamos hechos: Energía/Amor, por eso somos capaces de mover o construir a través de la energía y el amor porque es parte de nosotros. Sin embargo, esa energía mal usada o enfocada de manera negativa es la causante de lo que vemos en las noticias, de todas las cosas negativas que vemos, es decir, los culpables son co-creadores que impulsados por las sombras atacan a otros para ocasionarles daño y apagar la Luz que hay dentro de ellos, porque toda sombra quiere lo mismo: que lo que toquen se convierta en lo que ellos son… sombras.


Las Sombras son energía oscura, y tienen la capacidad de “materializarse” o hacerse visible al ojo humano. Se aprovechan de las personas que están enfermas, decaídas o sin fe. Buscan llevar la energía de estas personas hacia el lado oscuro, básicamente para que se les unan, y su efecto puede notarse en el oscurecimiento del corazón e intención de quienes son afectados por ellas. De ahí vienen los actos de la gente mala, esos que protagonizan cada noticiero, cada día. Por supuesto esto no es nuevo, la lucha entre el bien y el mal existe desde el inicio de los tiempos, pero de lo que en general no somos conscientes es que esa lucha se está librando justo ahora, en otro plano. En este preciso instante Ángeles y Demonios luchan entre sí, unos protegiendo a los co-creadores inocentes y otros queriendo arrastrarlos a las sombras. Esta lucha ha sido sin cuartel, y las Sombras han usado todos sus recursos para apagar la Luz del mundo, lo que ellos no saben es que si apagaran la Luz que tanto protege el Ejército de Dios pues ellos también desaparecerían porque si apagan “el motor” ellos también se apagan. La forma de vencer a las Sombras es transformándolas, regresándolas a su estado de energía pura que ocurre al acercarlas a la Fuente de Energía, es decir, a Dios.

Es cierto, nosotros vivimos en el plano físico y no podemos ver directamente a los Seres de Luz, pero eso no quiere decir que no podamos comunicarnos con ellos. Te preguntaras cómo podrías comunicarte, bueno la verdad es muy fácil, puedes hacerlo a través de la oración, que no es otra cosa que una conversación normal como lo harías con un gran amigo. ¿Y cómo puedes saber que te responden? Hay varias formas, va depender de cuál sea más fácil para ti porque es algo muy personal, pero una de ellas es a través de los sueños. No estoy hablando de cualquier sueño, sino del sueño donde te encuentras consciente y puedes usar toda tu capacidad mental incluso sabiendo que estás soñando. Otra forma viene a través de los Instrumentos.


¿Qué es un Instrumento? Así como Dios usa sus Instrumentos de Amor, es decir, a los Seres de Luz, Ángeles y Arcángeles para hacer llegar su bendición a las personas, las personas a su vez pueden ser Instrumentos de Amor o una especie de Mensajeros para otras personas. No siempre la gente se da cuenta de eso, y a otros no les gusta pensar en ello porque creen que es muy pretencioso creer que se puede ser un Instrumento de Dios. Pero, si eres hijo de Dios y estás hecho de su esencia (energía/amor), ¿por qué no puede ser posible que Dios se haga presente en el mundo a través de ti? Sí, te estoy diciendo eso, Dios se hace presente en el mundo a través de ti. Tus palabras, tu intención, tus acciones pueden tener un efecto que ni siquiera te imaginas. Pero no, ni siquiera lo pienses, no puedes castigar a nadie ni siquiera invocando a las Huestes Angélicas –aunque pienses que alguien merece un castigo–, porque lo que acerca a los Seres de Luz a ti es tu intención o limpieza de corazón. Ellos responden a la Intención, si quieres sufrimiento para alguien porque crees que se lo merece… ellos no acudirán.

Hay que tener algo claro, cuando invocamos la presencia de los Seres de Luz lo hacemos para solicitar su asistencia o ayuda, o para pedir protección, pero ellos no castigan porque no es necesario. ¿Y por qué no es necesario? Porque cuando un co-creador usa su energía, ya sea para bien o para mal, siempre habrá un efecto para sí mismo. He allí la razón de por qué se dice que si alguien actúa bien le va ir bien, o que el Universo te devolverá en bendiciones aquello que con buena intención has dado. Caso contrario, si la intención del co-creador está cargada con energía negativa, en algún momento su creación se va devolver para sí mismo –y justo cuando menos se lo espera–. Cuando comienzas a entender esto comprendes que aquellos a los que hoy llamas “tus enemigos” son sólo co-creadores que deberán asumir el efecto de su creación previa, esto los va hacer sufrir tanto o más de lo que imaginas –aunque no necesariamente te tienes que enterar–, y en el caso de te enterases podrías llegar a sentir compasión porque han sido víctimas de sí mismas.


Volvamos al tema de los sueños. Hay dos tipos de sueños, uno que en general no tiene mucho sentido y se olvida fácilmente, y un segundo tipo que corresponde a aquellos donde puedes estar consciente y puedes utilizar toda tu capacidad mental. Estos sueños tan conscientes pueden llegar a convertirse en sueños premonitorios, he allí la importancia de estar tan atento a lo que se sueña. Lo recomendable es escribir lo que ves, esto permite comparar eso que viste en sueños y que luego se puede materializar o suceder en la realidad. Debes tomar en cuenta que no siempre verás las escenas tal cual se verían en la vida real, es decir, puede cambiar el escenario o el protagonista, y esto ocurre porque los sueños están constituidos por símbolos. Sin embargo, como todo está conectado –porque todo es energía– los protagonistas de tu sueño estarán relacionados de alguna forma con la persona que va ser afectada o que fue afectada en la vida real –porque pueden representar el futuro próximo o el pasado, es decir, cosas que van a pasar o que ya pasaron–. Quizás esto se pueda entender mejor con un ejemplo: si un día sueñas y ves a un amigo o familiar enfermo, esto se podría dar en la vida real como una enfermedad de esa persona o de alguien cercano a la persona que viste, lo cual abarca a su propia familia directa como sus padres o hijos. Asimismo, números o eventos podrían indicar la fecha en la cual el hecho podría ocurrir, como por ejemplo si se hace mención del día de cumpleaños de alguien que no está en tu sueño.


Es importante que consideres que los sueños son tendencias –muestran la probabilidad de que tales hechos ocurran–, pero estos pueden cambiar porque dependen de los co-creadores relacionados, y de los actos o acciones que realicen o que dejen de realizar. Por ejemplo, puede que se dé el caso en que sueñes con las personas de una relación o matrimonio que vayan a poner fin a su compromiso, pero para que esto suceda en la realidad tiene que haber una energía en acción (decisión) de parte de los co-creadores. El sueño te indica que hay una tendencia de que ellos van a tomar esta decisión, pero mientras ellos no la tomen ese futuro/tendencia se puede cambiar. El futuro no está escrito en su totalidad, sólo está proyectando “la tendencia” o el lado hacia dónde se está inclinando la balanza; la realidad es el plano donde las decisiones ya han sido tomadas, y refleja las consecuencias de esas decisiones (efecto de la energía en acción).

Todo lo que dices, lo que haces e incluso lo que no haces, es energía que te afecta a ti y tu entorno. La vida es un ir y venir de creaciones energéticas, y a todos nos afecta. Siempre somos responsables de lo que hemos creado, sobre todo de a quiénes hemos afectado con nuestras creaciones. Siempre recibirás de vuelta lo que has dado, sea bueno o sea malo, no importa si te acuerdas de lo que hiciste o si no. Cuando se comprende esta verdad uno comienza a tener más cuidado con lo que está creando, ya sea en acciones o palabras, porque va afectar directamente o va a definir la realidad en la cual se está inmerso.


Los sueños no son sólo para conocer las tendencias del futuro pues, como ya se ha mencionado, a través de éstos se pueden obtener respuestas a oraciones hechas; los sueños son un puente de comunicación con los Seres de Luz, Ángeles y Arcángeles. Todas las personas poseen la capacidad de recibir información a través de los sueños, lo que diferencia a los que sí están recibiendo esta información con aquellos que todavía no es la fe que tienen, es decir, creer que esto es posible. Estos son procesos absolutamente personales, no necesitas decirle a nadie tus vivencias, sólo necesitas creer que es posible y estar atento a las señales que comenzarás a recibir. Este es un proceso paulatino, no va ocurrir de un día para el otro, pero las señales serán más frecuentes y potentes en la medida que pasa el tiempo. Fe, eso es todo lo que necesitas.

La fe no sólo abre el canal de comunicación a través de los sueños, sino que es la esencia de toda oración. ¿Y por qué es importante la oración? Imagínate que estamos en una habitación oscura, si enciendes una vela podrás iluminar un poco el entorno; ahora imagina que hay muchísimas personas junto a ti en la habitación, la luz de la vela en tus manos sólo te permitirá ver el rostro de quienes estén más cerca de ti, digamos que iluminas a cinco personas y el resto seguirá en las sombras. Supongamos que algunos más en la habitación encienden su propia vela, ya no estará tan oscuro y eso te permite ver más rostros de los que podías ver antes. La Luz de la vela aleja la oscuridad… Eso es lo que ocurre con las oraciones. Tu oración no sólo te ayuda a ti sino que también lo hace con tu entorno. Mientras más seamos los que oremos, los que estemos conectados con la Energía del Amor, más bendiciones y protección habrá.


Invoquemos la presencia del Ejército de Dios, comandados por el Arcángel Miguel, para que alejen las sombras y las transformen en Luz. Que el Arcángel Rafael nos asista en la salud, y el Arcángel Gabriel con la sabiduría y claridad mental necesaria para tomar las mejores decisiones posibles.

Que se haga la voluntad de Dios en todo momento, y que todos nuestros asuntos se resuelvan bajo la gracia y de manera perfecta, en armonía para todo el mundo.

Dios está aquí. Dios está en ti.

Dios no se ha ido. Dios está contigo y conmigo.


Waldylei Yépez



Datos del archivo:

001. Mikhael. Colección Séptima Región. Waldylei Yépez.docx
04/09/2019 07:26 p.m.
26/09/2019 08:00 p.m. - 10:53 p.m.
19/11/2019 12:50 p.m. - 02:54 p.m.



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