lunes, 21 de septiembre de 2020

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Y luego dicen que “Dios no existe”


 

Hace un tiempo atrás llamé por teléfono a una persona muy querida, y recuerdo que ese día nos contábamos que nuestra salud iba bien, que en lo económico estábamos algo apretaditos, y que nuestros políticos seguían sin dar el ancho. Enumeramos los problemas de la pandemia, las posibles soluciones —porque a todos nos gusta sentirnos un poco “expertos” en cosas que realmente no sabemos— y conversamos de las cosas malas que suceden en el mundo. De repente —y como incluyéndose en la conversación— escuché a lo lejos al hijo de mi interlocutora cuando decía: “Dios no existe”. Debo admitir que fue como un balde de agua fría, pero luego disimulé e ignoré lo que había escuchado cambiando la conversación. Minutos más tarde nos despedimos y la llamada finalizó.

Dejé el teléfono a un lado y me quedé pensando en aquella frase: “Dios no existe”. Recuerdo que me pareció tan contradictorio que ese muchacho dijera eso, pero comprendí que lo dijo porque es lo más fácil que podemos decir cuando miramos lo mal que están muchas cosas en el mundo. Como si achacarle la culpa a Dios —por su aparente apatía e inacción hacia los problemas— nos quitara la responsabilidad de encima. Total, Dios no se va defender de aquella acusación, así que a Él le podemos echar la culpa del mal que existe en el mundo, porque la lógica de estas personas dice que si Dios existiera no pasarían cosas malas, ni permitiría las injusticias que existen.

Pero, ¿realmente Dios tiene la culpa de todo porque “no hace nada para evitarlo”? Bueno yo hice un pequeño ejercicio ese día, porque realmente quería entender a este muchacho, quería entender por qué pensaba lo que pensaba. Recuerdo que partí enumerando algunos males del mundo haciéndome preguntas al respecto, algo así:

La guerra

¿Desde cuándo existen las guerras o los conflictos armados? ¿Cuántos millones de muertos han generado en el mundo? ¿Estamos conscientes de que hoy en día hay decenas de conflictos activos en el mundo? ¿Que naciones se lanzan misiles entre ellos como si aquello fuera parte del día a día? ¿Cuántos se deben a colonización, no reconocimiento de pueblos/naciones o por líneas limítrofes de territorio? ¿Cuántos muertos han causado el nacionalismo, el racismo o la discriminación? Pero la pregunta más importante: ¿Desde dónde se originan los conflictos armados? O mejor dicho, ¿quién genera esos conflictos? La respuesta: El ser humano. Todo en base a estructuras políticas, militares y territoriales.

Por otra parte, la industria armamentística constituye un poderoso mercado mundial. ¿Y quién inventó el dinero, el mercado y la economía? Sí, el ser humano.

El hambre

Miles de personas mueren de hambre en el mundo cada año. ¿Existe acaso la capacidad de generar comida para todos? Probablemente sí, pero ¿económicamente es conveniente? Y ahí aparece de nuevo el tema del mercado. La vida de las personas debería valer más, pero como humanos no hemos actuado acorde a eso —porque si hubiera sido así no estaríamos hablando de esto ahora—. ¿Desde hace cuántos años toneladas de comida se pierden en el mundo porque nadie las compró a tiempo? Además, existe una gran variedad de productos alimenticios en el mundo de distintos sabores, olores, aspectos, etc. Pero esa diversidad no llega a países de África —o algunos lugares de Latinoamérica que están peor— ¿y por qué no llegan? Porque no los pueden pagar.

El hambre va de la mano de la pobreza, algunos países tienen mejor economía que otros, pero también es cierto que algunos han tenido un mejor manejo gubernamental que otros. ¿Cuántos países se han sumido en la pobreza por culpa de sus propios gobernantes y sistemas de gobierno? La corrupción en pleno se puede notar en la clase política de muchos países del mundo. ¿Y quiénes constituyen la clase gobernante de las naciones? Sí, de nuevo seres humanos. ¿Y quiénes son los políticos corruptos? Seres humanos.

Las enfermedades

La salud no es un derecho en todos los lugares, aunque uno pueda creer que sí y las organizaciones internacionales lo estipulen de esa manera. Pero no, porque aunque en teoría un país diga que el servicio de salud es un derecho, si no puedes pagarlo simplemente no obtendrás la mejor atención. Y también tenemos casos donde la atención es gratuita, pero se carece de cualquier insumo y/o equipo médico para atenderse, lo que te deja en nada aunque tengas un médico parado frente a ti.

Y si hablamos de los países más pobres que no tienen ni acceso al agua potable, y la desidia es lo que reina en sus centros de atención hospitalaria, ¿existirá acaso la posibilidad de que no se constituyan focos de enfermedades allí? Pero además, ¿quiénes son los responsables de las políticas públicas, de los planes de acción gubernamental, del aprovisionamiento de insumos hospitalarios y alimentos para los pacientes y del acceso al agua potable? Sí, humanos.

Las drogas

La industria farmacéutica es un poderoso mercado mundial que no está dispuesta a trabajar al costo, y miles de personas se quedan sin acceso a medicamentos que pudieran salvarle la vida… pero no los pueden pagar. ¿Dinero? ¿Mercado? ¿Costos? ¿Ganancias? ¿Quiénes crearon esos conceptos?

Del lado de lo ilegal, las drogas como la cocaína son creadas con combinaciones químicas, distribuidas en el mundo a través de aviones, barcos, submarinos, y en el camino corrompen hasta a la fuerza pública/organismos de seguridad para lograr llegar a los consumidores. ¿Cuánto daño han causado las drogas ilegales en el mundo? Pero sobre todo: ¿Quiénes son los responsables de su creación, distribución y consumo? De nuevo, los humanos.

Y después de revisar estos planteamientos habría que preguntarse: ¿Por qué le achacamos a Dios las consecuencias de las cosas que los mismos humanos hemos creado? ¿Qué es lo que estamos esperando? ¿Que Dios nos detenga a nosotros mismos? En otras palabras, ¿Dios no existe porque no nos detiene? ¿De eso se trata?

Somos responsables de la mayoría —¿o casi todos?— los males que afectan al mundo, pero es más fácil decir que Dios no existe porque no actúa. Por cierto, ¿alguna vez nos hemos tomado el tiempo de enumerar las cosas buenas que nos pasan? Ese muchacho que dijo que “Dios no existe” recibió un milagro en su vida, pero al parecer no se dio cuenta.

Hay otras preguntas que deberíamos respondernos hoy: ¿Soy capaz de darme cuenta que pasan cosas positivas en mi vida? ¿Que me han ocurrido pequeño milagros de los que debería sentirme agradecido? Y más importante aún: ¿Tendré la voluntad de generar pequeñas acciones para mejorar mi entorno porque yo también represento a ese “Dios en Acción” que quiero ver?

Tienes libre albedrío, eso significa que puedes creer lo que quieras creer. Yo creo que Dios existe en lo que me rodea, y en las personas que me rodean. A veces sólo se necesita cambiar la actitud, y entonces comienzan a manifestarse las cosas que están ocurriendo a nuestro alrededor y que no habíamos visto. Cambia el cristal con el que miras al mundo, y tú mundo cambiará.

“Señor, ayúdanos a comprenderte.
Que tu gracia sea cada día”.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

010.Y luego dicen que “Dios no existe”.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
21/09/20 09:13 p.m. – 10:09 p.m.



Fuente Imagen: Google.

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