jueves, 19 de noviembre de 2020

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Simplemente tú


Me gustaría escribirte las palabras más lindas.
También me gustaría dedicarte mi más grande proeza,
y la mayor de mis promesas.

Eres la experiencia más sublime que haya tenido alguna vez.
Ya te soñaba cuando aún no nos conocíamos.
Ya eras capaz de atraerme aunque no nos hubiésemos visto.

No existían barreras en esta mágica experiencia.
No existía tiempo o espacio que la detuviera.
Fuimos uno antes de ser uno.

Y llegó el día en que la casualidad nos hizo coincidir.
Fue entonces cuando nuestros ojos se encontraron,
y nuestras almas se abrazaron.

Apartamos nuestras miradas como si uno pudiera ser ciego ante el amor.
Mi corazón vibró tan repentinamente,
y desde entonces ya no pude sacarte de mi mente.

Volví a verte una y otra vez.
Y tú me sonreíste en cada una.
“Lo que iba ser, tenía que ser”, pensé.

En tus brazos encontré una paz desconocida.
En medio de mis penas encontré tu compañía.
Y junto a tu alma, pues yo encontré la mía.

Y es que es tan hermoso sentir lo que yo siento.
Fundirme en la tibiez que viene con tu aliento.
Encontrarme en tus palabras sinceras, y saber que no eres mi quimera.

Tú eres la razón por la cual sigo creyendo,
y la razón por la que también sigo sonriendo.
¡Es que eres tantas cosas! ¡Eres la persona más hermosa!

¡Así que vamos! Subamos de la mano cada cima.
Juntos construyamos una vida.
Seamos el sueño más grande que hayamos soñado. Por favor, quédate a mi lado.

Gracias por estar aquí presente.
Gracias por enseñarme a amar en cuerpo y mente.
Gracias por llenar mi vida de tu luz. Gracias por ser… simplemente tú.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

015.Simplemente tú.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
03/11/20 09:01 p.m. – 09:04 p.m. – 09:23 p.m.
04/11/20 10:31 a.m. – 10:35 p.m.



Fuente Imagen: Google.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

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Las palabras que jamás se escribirán


Pido perdón por todo lo que no llegué a escribir.
También por aquello que no llegué a decir.
Por todo cuanto he callado.
Por todo lo que no debí haber perdonado.

Pido perdón por las historias que se quedaron sin contar.
Por los acontecimientos que conocí, pero que jamás escribí.
Por todo lo que la gente dice que “se queda en el tintero”.
Y también por mis tontos anhelos.

Te pido perdón por no haber sido más valiente.
Por la ignorancia que sepultó mis ideas de futuro.
Por no haber trabajado más duro.
Y por dejar que se destruyera lo que yo sentía seguro.

Perdón.
Me pido perdón por exponerme más de la cuenta.
Por los errores cometidos.
Y por la responsabilidad de haberte perdido.

Pido perdón por no haber defendido con más ahínco mis ideas.
Por perder el tiempo entre tantas promesas.
Por aferrarme a la nostalgia y al pasado.
Por imaginar tanto tiempo el estar a tu lado.

Pido perdón por reescribir tanto mis sueños.
Por haber renunciado a tantos deseos.
Y también por mi ya conocida rebeldía.
Por mis miedos, soberbia y altanería.

Pido perdón por haberme ido.
Y también por dejarte ir.
Por los sueños que se disolvieron.
Por no haberte dicho más veces: te quiero.

Pido perdón.
Pido perdón de corazón.
Perdón por nunca escribir
aquello que jamás pude decir.

Hoy confieso que he fallado.
Que la mayoría de las cosas jamás han sido dichas.
Que prometí más de lo que cumplí.
Y que aún me duelen las acciones que me alejaron de ti.

Hoy me embarga una gran tristeza.
Pero ante el mundo mostraré toda mi entereza.
Y desde mi más grande encierro les diré
que sigo soñando con lo que nunca fue.

Pido perdón también por eso.
Por los años que ya se fueron.
Por los recuerdos que ya no están.
Y por las palabras que jamás se escribirán.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

014.Las palabras que jamás se escribirán.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
03/11/20 04:31 p.m.
04/11/20 10:19 a.m.



Fuente Imagen: Google.

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lunes, 2 de noviembre de 2020

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Carta a un ser querido fallecido en los tiempos del COVID


 

Parece un poco loco que te quiera escribir una carta después de que te has ido, pero cuando se ha querido tanto a alguien y cuando sabes que ni siquiera lograste despedirte como querías… pues ya no resulta tan loca esta idea…

Quiero decirte que ha sido extremadamente difícil lidiar con tu partida tan repentina, pero lo ha hecho aún más difícil no poder vivir el proceso de despedida de una manera normal.

Nos tocó vivir un duelo tan rápido como un relámpago. No alcanzamos ni a darnos cuenta de que ya no estabas. No fuimos parte ni siquiera de tu funeral porque estaba prohibido por una medida sanitaria. No importaba la razón por la que te fuiste, simplemente era el mismo protocolo estricto para todos.

La pandemia nos separó los unos de los otros. En medio se impuso la llamada: distancia social. Pero de ti no nos separamos uno o dos metros, nos separamos una vida. Y no pudimos verte. No pudimos estar contigo, ni tampoco pudimos tomar tu mano para acompañarte en ese último respiro.

Nos prohibieron llevar flores. Nos prohibieron el abrazo de consuelo. Quince minutos para decirte adiós, y sólo diez personas… No, no estuvimos los tantos que te queríamos. No nos dejaron. “La pandemia…” decían ante cada uno de mis reclamos.

Quiero creer que sólo te has dormido, y que has despertado en un plano mejor. Quiero creer que nada malo pasa en el lugar a donde fuiste. Que ahí ya no hay dolor, ni miedo o desesperanza.

Quiero creer que vendrás a visitar y que sonreirás a todos los que te quisimos… a todos los que te extrañamos. Quiero que sepas que no ha sido fácil para nadie, pero nos reconforta saber que ya no hay nada que te duela.

Probablemente los libros de historia hablarán mucho de los tiempos de la pandemia, y yo recordaré que fue la época en la cual muchos de nosotros fuimos separados de nuestros seres queridos; la época en la que se prohibió el beso y el abrazo.

Pero sé que superaremos esta mala racha, y nos reencontraremos con más amor, amistad y fortaleza. Y con ustedes —allá en el otro plano— también nos reencontraremos cuando sea el momento adecuado.

Con lágrimas en los ojos te escribo mi carta, y mentalmente te abrazaré hoy y mañana. Perdona si no pude tomar tu mano cuando más lo necesitaste, no fue mi culpa. Perdona si no he podido llevarte ni una flor a la tumba.

¡Te quiero! Siempre te querré. Y sé que llegará el día en que nos volvamos a ver...



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

013.Carta a un ser querido fallecido en los tiempos del COVID.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
28/10/20 08:59 p.m. – 09:18 p.m.
29/10/20 01:26 p.m. – 04:44 p.m.



Fuente Imagen: Google.

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