jueves, 4 de enero de 2024

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Scarlat: Cap. 7 - Mi nombre es


–¡Se nos está haciendo tarde!

–Estoy lista, sólo estaba buscando mi bolso.

Ambos salieron de la casa.

–Parece que en casa de mi mamá van a estar familiares que todavía no conoces, pero estoy seguro de que les vas a caer súper bien.

–¿Tú crees?

–¡Por supuesto! Bueno también les he hablado de ti, ellos saben que eres la mujer que he elegido. Saben que eres la mujer que amo.

Él le toma la mano momentáneamente.

–Me alegra tanto poder compartir con la familia, y que tú estés…

Era el cumpleaños de la mamá de su pareja. Ella le había comprado un bonito regalo, de hecho su suegra no se lo esperaba y era seguro que iba a emocionarse bastante.

–Ya quiero ver la cara de mi mamá cuando le des el regalo. Fueron tantos años queriendo tener eso. Aún me sorprende que lo hayas conseguido.

–No niego que me costó muchísimo encontrarlo, pero todo esfuerzo vale la pena.

–Gracias por ser así, en serio.

Ella se sonrió.

Unos minutos después llegaron a la casa, todavía no estaban todos los invitados.

–¡Hola! ¡Me alegra tanto que estén aquí!

–¡Mamita querida! ¡Feliz cumpleaños!

–¡Muchas gracias!

–¡Feliz cumpleaños! Que Diosito le conceda muchas bendiciones y protecciones. Y aquí está nuestro regalito.

–¡Oh! ¡Gracias a ambos!-, procede a abrir su regalo.

–Esperamos que te guste, mamá.

La señora abrió grande los ojos y quedó con la boca abierta.

–Esto… esto es increíble. ¿Cómo lo consiguieron? ¡No me lo creo!

Se echaron a reír. La señora estaba muy feliz.

Un instante después pasaron a la terraza donde estaban otros familiares. De fondo tenían puesta una música agradable, y sobre la mesa muchas cosas deliciosas para comer. Ella estuvo conversando con varias personas, todos fueron muy amables.

De repente sintió algo, era una sensación distinta y llamativa. Su intuición se activó, y mientras tomaba un sorbo de su bebida trató de dilucidar de dónde venía esta energía. Sabía que se estaba acercando, ella siguió sonriendo mientras las personas a su alrededor hablaban.

–¿Mi amor? ¿Podrías venir un minuto? Quiero presentarte a mi prima Agnes.

Ella asintió. Caminaron hacia donde estaba una mujer que yacía de espaldas. Él le habló y le señaló a su pareja para presentarla.

–¡Mucho gusto! Soy Agnes-, y extendió su mano sonriente.

–Un gusto. Mi nombre es Scarlat.

Al darse la mano ambas se sonrieron.

–Reconozco en ti a una bruja blanca–, le dijo sonriendo Agnes.

–Lo mismo digo. La energía no miente, siempre es transparente.

Él quedó muy confundido.

–¿De qué están hablando ustedes dos?

–Somos energía, y a través de ella mostramos lo que somos en esencia, en un sentido profundo y claro. Como personas podemos modificar nuestro lenguaje corporal, lo que decimos y la forma como lo decimos, pero no podemos modificar la energía a conveniencia. Las personas pueden mentir si lo quieren, su energía no.

–A ver, a ver… y esta “energía”, ¿cómo tienes acceso a ella para saber sobre otra persona? No entiendo.

–Lo percibes. A veces se siente con todo el cuerpo. A veces lo sabes con la intuición.

–Ok, están hablando un lenguaje que no entiendo, así que las dejo para puedan conversar a gusto sobre sus intereses. Yo me voy a conversar con la gente que sí entiendo, adiós.

Se echaron a reír.

Ambas estuvieron hablando de muchas cosas, y por supuesto sobre la magia de la vida. Agnes planteaba que ella creía que el propósito de su vida era ayudar a otros, ayudar a sanar, pero no creía tener esa habilidad o que se le fuera a conceder algún día.

–¿Lo has pedido explícitamente?

–Supongo que mis dudas no me lo han permitido.

Quedaron en silencio.

–¿Y si hacemos una oración?

Agnes asintió. Scarlat se tomó un momento para pensar, miró al cielo y dio un suspiro profundo. En ese momento escribió la oración y se la pasó.

–Léela.

–“Padre, necesito saber por qué aún no veo manifestado esto que tanto anhelo con mi corazón. Quiero ser tu instrumento para llevar sanación a las personas que lo necesitan. Enséñame lo que debo aprender, guíame y cuando esté preparada para recibir este don entonces manifiéstalo en mi vida bajo la Gracia y de manera perfecta, en armonía para todo el mundo. Gracias Padre porque sé que me has escuchado”.

Agnes miró a Scarlat y le sonrió.

–Gracias.

–Espero que suceda eso que tanto anhela tu corazón. Todo tiene su momento, pues el tiempo de Dios es perfecto y perfecta es su obra. Confía.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

007.Scarlat Cap. 7 - Mi nombre es.Colección Scarlat.Waldylei Yépez.docx
04/01/24 11:06 - 12:43 - 12:52



Fuente Imagen: Google.

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