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martes, 28 de septiembre de 2021

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Cimarrón-Andresote


Desde el Estado Falcón, con las playas de Chichiriviche, Morrocoy y Tucacas quedando al fondo, avanzo hacia las tierras de Morón en el Estado Carabobo, el mismo donde se consolidó la Independencia de Venezuela.

Me muevo sin prisa. Detrás quedan las cálidas aguas del Mar Caribe, el paraíso natural que llevo grabado en mi mente desde aquella niñez donde estaba mi abuela, donde la veo mojarse los pies con un recipiente de plástico y regañarnos porque no y no, no debemos bañarnos justo después de comernos el pan con jamón y queso. Qué recuerdos.

Perdida entre mis memorias, Morón se impone frente a mí de repente. Ya estoy en el Distribuidor Palma Sola, e inicia la travesía por la Autopista Cimarrón-Andresote. Vamos rumbo al Estado Yaracuy, la gran hermana de las tierras del Cocuy.

Me quedo pensando en las carreteras hermosas de Venezuela, y sin duda hay un tramo en esta autopista que es de admirar. Me refiero específicamente al tramo entre San Felipe y el Peaje de Caseteja.

Me encanta pasar por ese tramo; su vegetación y aire fresco te conecta con la naturaleza. Te inspira, y te da una sensación de paz que no he conseguido vivir en ninguna otra carretera.

Pasamos por El Guarataro, Urama y La Raya. Sigo mirando por la ventana, mientras recuerdo que alguna vez me pregunté por qué esta autopista se llamaba así. La curiosidad me empujó a investigar un poco, y leí por ahí que Andresote fue un esclavo rebelde en la época colonial. Una figura de resistencia.

Cierro mis ojos unos instantes, vuelvo la mirada al paisaje que se mueve afuera. A lo lejos diviso las entradas a Los Cañizos, El Peñón y San José. Minutos más tarde la emoción me invade al acercarnos a San Felipe.

Con esta ciudad tengo lo que se podría decir una conexión especial, hay un pedacito de mi corazón por ahí en algún lugar. Gente hermosa y cariñosa. Gente amable y trabajadora.

Mis memorias recorren desde El Terminal de Pasajeros Independencia hasta su Plaza de las Banderas. La visita a la Plaza Bolívar y el camino hacia el Parque San Felipe El Fuerte. Fue impresionante ir a ver el patrimonio histórico; los vestigios, qué gran tesoro.

La historia de esta ciudad está llena de tantos hitos de perseverancia y valentía. Fue arrasada no sé cuántas veces por la Nueva Segovia, pero en todas esas veces se volvió a levantar y no dejó de luchar.

Y luego en 1812 llegó el terremoto que lo destruyó todo, pero eso no los detuvo tampoco. Así como el Fénix que se alzó desde sus cenizas, el nuevo San Felipe se levantó de sus ruinas.

Ha sido tan entretenido recordar todas estas cosas, ni siquiera me di cuenta que ya dejamos atrás a Guama y Cocorote. Nuevamente levanto la mirada y, a la entrada de Chivacoa, me encuentro con la estatua de María Lionza que se impone con su cuerpo desnudo sobre una danta.

Deidad mítica autóctona del folclore venezolano, representación del misterio universal de la feminidad, el amor y la naturaleza. Reina en la trilogía compartida con el Cacique Guaicaipuro y el Negro Felipe. Reina en la cultura nacional.

Atrás va quedando Urachiche, Sabana de Parra y La Piedra. Se abre el camino de la gran autopista en Yaritagua, y vamos rumbo al Cambural hasta llegar a Veragacha.

En cuestión de minutos el Parque Cardenalito nos dará la bienvenida. La bienvenida a mi Barquisimeto querida. La tierra de mis padres y de mis abuelos. La tierra de mi vida… y la de mis sueños.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

016.Cimarrón-Andresote.Colección 20 años.Waldylei Yépez.docx
25/09/21 17:57
26/09/21 20:39 - 20:58
27/09/21 21:32 - 21:36



Fuente Imagen: Google.

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lunes, 1 de marzo de 2021

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La Ciudad del Trueno


Me quedé mirando por la ventana. A lo lejos veía cómo el viento movía insistentemente un árbol de varios metros de alto, y en mi jardín la bugambilia también se movía sin resistencia.

Gotas gigantes de agua golpeaban con fuerza las hojas y las flores. Algunas no resistieron la batalla, y hasta los pequeños ajíes vieron truncado su crecimiento.

Seguí mirando por la ventana. De repente, un centellazo iluminó aquellas nubes grises, y un gran rugido vino después. La Ciudad del Trueno hacía gala de su nombre.

Un sonido muy particular se hizo presente, y fue entonces cuando descubrí que los granizos habían llegado. En el suelo algunos se derretían; otros se acumulaban.

En ese momento pensaba tantas cosas, y a la vez no pensaba en nada. Somos tan pequeños ante la naturaleza. Un solo gran movimiento, y ella podría eliminarnos si quisiera.

Muchos más truenos llegaron. Algunos fuertes y largos. Me sentí protegida bajo mi techo, pero sabía que no todos correrían con la misma suerte.

Somos vulnerables. Algunos más que otros. Vulnerables física, psicológica o emocionalmente. Me quedé callada mientras seguía mirando por la ventana.

Por un instante me sentí sola. Por un instante mi pasado se hizo presente, y la nostalgia llegó con la tarde lluviosa. Un gran vacío me invadió.

Un gran vacío que grita tu nombre con mi voz. ¿Dónde estarás? ¿Cuándo vendrás? ¿Me estarás extrañando mientras cae la lluvia? ¿O será esto toda una locura?

Sin dejar de mirar la lluvia, me acosté en la cama mientras la almohada me abrazaba. Y yo me aferré a ella, tal como me hubiese gustado aferrarme a ti.

Aquí estoy, mirando la tormenta en la ciudad mientras otra tormenta interna me desgarra. Y aquí sigo, gritando mi dolor con cada latido.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

003.La Ciudad del Trueno.Colección 20 años.Waldylei Yépez.docx
10/02/21 20:34.
26/02/21 18:03.



Fuente Imagen: Google.

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jueves, 31 de diciembre de 2015

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Doce nuevas intenciones

Fuente Imagen: Google.

011. Doce nuevas intenciones. Colección 2015. Waldylei Yépez.docx

Hoy quiero empezar de nuevo, y éste será un comienzo distinto porque yo soy distinto. No soy exactamente el mismo que estuvo aquí hace un año atrás, ni siquiera soy el mismo de hace un mes. Sigo siendo yo, pero muchas cosas aquí adentro han cambiado. Las circunstancias, mis pensamientos y emociones han ajustado lo que yo soy, y por eso digo que soy distinto hoy.
Hoy quiero valorar cada cosa que pasa en mi vida mirándolas con una nueva perspectiva, porque muchas veces las cosas son según el cristal con que se miran. Hoy quiero darme la oportunidad de detenerme a observar, observar realmente lo que está ocurriendo frente a mis ojos porque miles son las maravillas que están ocurriendo y no he sido capaz de verlo.
Hoy quiero empezar de nuevo, y ésta vez será distinto. Hoy me acompañan las experiencias y la sabiduría que de ellas he extraído. Me he esforzado mucho, pero hoy sé que debo esforzarme mucho más si quiero llegar a donde quiero llegar. Sé que puedo llegar a donde quiero llegar, confío en mí y en mi capacidad. Tengo las habilidades necesarias para hacer bien mi trabajo, y merezco el respeto y el reconocimiento que he recibido.
Durante mucho tiempo esperé el momento adecuado para actuar, pero ese momento muchas veces no llegó porque me cuestioné de más. Hoy sé que el momento adecuado es éste, aquí y ahora porque sólo eso tengo: el día de hoy. No sé si habrá un mañana, aunque deseo con todas mis fuerzas tener muchos mañanas, pero si no es así, al menos, quiero sentir que di todo lo mejor de mí: el día de hoy.
Con doce nuevas intenciones daré inicio a mi nueva vida, con nuevas intenciones que me permitan construir la vida que quiero tener porque está en mis manos crear, construir y manifestar. Yo soy el co-creador de mi mundo, y aunque no todo depende de mí, al menos, me haré cargo de las cosas que sí.
Hoy quiero empezar de nuevo, y mi intención será:

1. Recordar que todo en la vida tiene su ciclo. Algunas cosas comienzan, otras se transforman y muchas otras perecen.
2. Recordar que no debo aferrarme. Nadie por amor debe resignarse a sufrir, resignarse a ser humillado o resignarse a llorar.
3. Recordar que debo esforzarme por ser feliz. No puedo actuar con la misión de hacer a las demás personas felices a costa de mi propia felicidad. Nunca podré agradar a todos, y tampoco esto es necesario.
4. Recordar aceptar a las personas tal como son. Si yo no tengo por qué cambiar mi personalidad para agradar a los demás, los demás tampoco tienen que cambiar su personalidad para agradarme a mí.
5. Recordar que no todos los días son felices, permitirme estar triste y a solas. No se puede andar por la vida con una careta sonriente reprimiendo mi verdadero sentir, debo permitirme postergar invitaciones y dedicar un poco más de tiempo a mí mismo.
6. Recordar que no debo callarme todo. El silencio es bueno en muchas ocasiones, pero aprenderé a discernir y hablaré, diré lo que siento cuando sea el momento correcto pues no todo es callar y callar.
7. Prestaré más atención y ayuda a mis seres amados. Todo en la vida pasa, pero lo que siempre se mantiene son las emociones, lo que sentiste y haces sentir a las personas que te rodean. No te recordarán por los regalos, te recordarán si los hiciste sonreír o si estuviste para escucharles en un momento de dolor.
8. Recordar que no todo se acaba con la muerte. Aunque no podamos ver físicamente al que se fue, realmente están y estarán con nosotros. Encontrarán la manera de hacerse presente, y lo harán de una forma sutil… sabrás cuando sea el momento.
9. Recordar que hay cosas que “están escritas” y no hay forma de cambiarlas. Los nacimientos y los duelos “se escriben” antes y se manifiestan cuando deben ser, no hay forma de que podamos cambiarlo.
10. Recordar que no todo “está escrito” (nada es absoluto en la vida). Si bien no hay forma de cambiar el inicio y el final (nacimiento y muerte), sí podemos cambiar lo que va en medio de ellos: eso no está escrito, somos nosotros como co-creadores quienes lo escribimos día a día, todo en el momento presente porque sólo eso en verdad tenemos: el día de hoy.
11. Recordar que no estamos solos, jamás lo estaremos. Siempre has tenido una mano amiga que ha sido instrumento de la Divinidad. Así va seguir siendo.
12. Recordar que el Amor lo es todo. El Amor sana. El Amor da alegría a nuestra vida en todas sus diversas manifestaciones.

Hoy quiero empezar de nuevo, y empezar de nuevo dando lo mejor que puedo dar. Yo valgo mucho, merezco mucho y recibiré según mis actos.

Solicito el apoyo y bendición de la Divinidad. Pongo en sus manos cada cosa que voy a emprender, pues la Divinidad ve mucho más de lo que yo podría, así que podrá ver de antemano si lo que pido realmente va ser bueno para mí.
De igual manera, solicito el apoyo de los Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Con Miguel y su espada, se obtendrá la protección y la victoria en las batallas. Gabriel apoyará con su sabiduría y claridad mental. Rafael será el férreo defensor en la salud.
Gracias a la Divinidad por todo lo que hace por nosotros. Gracias a los Arcángeles por su incondicional apoyo.

Hoy es el día mágico.

Hoy es el día del re-nacimiento.

Feliz sean los años venideros.

31/12/15 03:01 p.m. - 03:11 p.m.- 03:43 p.m.
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martes, 29 de diciembre de 2015

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Gracias a la vida


Fuente Imagen: Google.

010. Gracias a la vida. Colección 2015. Waldylei Yépez.docx

El bullicio que nos afecta día a día jamás nos ha dejado apreciar los milagros que suceden a nuestro alrededor, y no estamos hablando de milagros como algo “fantástico” sino como aquellas pequeñas cosas que si las meditamos nos damos cuenta que son verdaderos milagros. El haber despertado el día de hoy, por poner un ejemplo, ha sido un milagro de la vida; el que podamos respirar en este momento también lo es, el que tengamos cosas que nos hacen sonreír es algo extraordinario. Como extraordinario es poder observar los colores en la naturaleza, las flores y los árboles, el arcoíris… El que tú y yo estemos aquí ya de por sí es un milagro.
Hoy es un día mágico, un instante que no va volver a repetirse nunca más, un instante donde yo me conecto contigo a través de estas palabras, a través de un sentir, de una energía o de una emoción. Todo lo que está a nuestro alrededor de alguna manera está conectado con nosotros mismos, yo estoy conectado contigo y tú lo estás conmigo, porque es el mismo el poder que nos ha creado y que nos ha dado la oportunidad de despertar hoy.
Hoy es el día en que todo cambia, pero no cambia porque lo externo tenga que cambiar. Cambia porque en lo interno tenemos que cambiar. Debemos cambiar esas actitudes que no nos hacen bien, debemos soltar esas ataduras de rencor contra quienes de alguna manera nos causaron daño. Es importante entender que las personas sólo pueden actuar según sea su nivel de consciencia, ellos sólo dieron lo que podían. Mientras el rencor esté dentro de ti, mientras digas que lo estás superando pero esperes que ellos sean castigados jamás avanzarás. Hoy es el día del perdón, hoy es el día del renacimiento porque el hoy es todo lo que importa, porque es todo lo que realmente tenemos y podemos usar.
El ayer o el pasado, es ese montón de cosas que ya no podemos cambiar. Sí, puede que nos hayamos culpado muchísimo, que nos hayamos arrepentido de lo que hicimos o lo que dejamos de hacer, pero quedarse pegado en la culpa o el arrepentimiento no ayudará en nada. El mañana o el futuro, es ese montón de cosas inciertas que no tenemos idea de si se van a cumplir o no, y es esa incertidumbre lo que nos hará sentir ansiosos y estaremos “viviendo aquí pero con la cabeza allá”. Ni el ayer ni el mañana son el objetivo.
Aquí en el hoy, está la oportunidad de cambiar lo que necesite un cambio, está la oportunidad de empezar si es preciso o incluso de terminarlo si es lo adecuado. Aquí en el hoy, está el instante donde se es feliz.
Hoy más que nunca es importante dar las gracias, pues la gratitud es esencial que esté presente en cada uno de nuestros días. Así pues, gracias a la vida porque hoy tenemos razones para reír y sonreír, porque hoy tenemos para comer y beber, porque tenemos un hogar que nos cobija, una familia que está con nosotros, unas habilidades y capacidades que nos ayudarán a seguir adelante, la salud que es la base de todo y el amor que vive en nosotros.
Gracias a la vida porque tú y yo estamos aquí. Gracias por las lecciones que aprendimos. Gracias por los obstáculos que vencimos, gracias por la amistad que nos acompañará en el camino.

Gracias Padre por todo lo que nos has bendecido.

29/12/15 05:10 p.m. - 05:26 p.m. - 05:38 p.m.
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sábado, 27 de septiembre de 2014

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Se me olvidó decirte

Fuente Imagen: Google.

014. Se me olvidó decirte. Colección Fuerte y Valiente. Waldylei Yépez.docx

Rememorando la historia de nuestros días, pienso en las muchas cosas de las que podría hablar, pero hoy tan sólo quisiera recordar aquellas noches estrelladas donde salimos de paseo, y recorrimos las calles de la ciudad donde te quedaste, aquella ciudad donde se me quedó la vida también. ¿Por qué extraño tanto esos paseos?  Quizás porque la noche aquí no es como la noche allá, no importa que supuestamente estemos bajo el mismo cielo… yo sé que no es el mismo cielo. Y como las noches son distintas, por eso es que las extraño tanto. Extraño verte. Extraño que me abraces. Que desde atrás me tomes entre tus brazos y quede pegadita a tu cuerpo, mientras miramos aquellas estrellas que hoy se han apagado.
Recuerdo cuando me llevabas a aquel sitio alto, aquella calle en el cerro desde donde podían verse todas las luces de la ciudad. Cuántas casas, edificios y autos iluminaban aquella enorme ciudad. Recuerdo que te emocionaba aquel espectáculo de luces, y me mirabas entusiasmado mientras mi expresión era más calmada, como si no fuera tan importante. Como si aquel espectáculo fuera algo cotidiano, no tan especial, como esas cosas que miras un instante y ya no le prestas más atención después.
Quizás tú pensaste que todo pasó desapercibido para mí porque jamás me mostré tan entusiasmada, pero ¡cuánto me gustaría decirte lo emocionada que estaba! Cuánto me gustaría decirte que guardé una imagen completa aquí en mi cabeza, que la rememoro incontables veces cada noche y que me arrepiento de no haberte dicho cuán feliz me sentía estando contigo. Que estoy tan arrepentida de no haberte acompañado en las cosas que te gustaban, y que lamento con todo mi corazón no haber tenido una mejor disposición para ir a los sitios que me invitabas.
Me equivoqué, pensé que podía postergarlo todo porque algún otro día podríamos ir a donde querías, algún otro día habría tiempo, porque jamás pensé que el tiempo se nos acabaría y que yo viviría bajo un cielo tan distinto al tuyo… Pero el tiempo se nos acabó, y ahora sólo en sueños puedo volver a aquella escena desde el cerro, a imaginarme aquella ciudad iluminada con sus altos edificios, con su fría noche y yo sola pensando que sería más bonito si tú estuvieras allí conmigo.
Me hubiese gustado tener la oportunidad de mirarte de nuevo a los ojos y poder decirte que… que yo… ¡Ay! Me guardé tantas cosas aquí adentro. Hay tanto que se me olvidó decirte, hay tanto que se me olvidó contarte… pero ya no estamos bajo el mismo cielo, ni acompañados de las mismas estrellas, ni de las luces de esa gran ciudad. Hoy tan sólo me queda imaginar, imaginar que puedo decirte todo aquello que se me olvidó decirte alguna vez. Desearía no tener que imaginarlo, estoy tan cansada de imaginar, está tan dolido mi corazón de tantos sueños que no se harán realidad. Se me olvidó decirte que te amaba y que necesito estar contigo, ¿ahora cómo podré decírtelo?

27/09/14 12:58 a.m. – 01:11 a.m. – 04:39 p.m.
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lunes, 1 de septiembre de 2014

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¿Cómo "valer la pena"?

Fuente Imagen: Google.

013. ¿Cómo "valer la pena"?. Colección Fuerte y Valiente. Waldylei Yépez.docx

Durante mucho tiempo he estado preguntándome acerca de esta cuestión, y en innumerables ocasiones quise saber qué significaba "valer la pena". Todo el mundo lo repite como si lo supiera, hasta yo lo repetía constantemente y no me detenía a reflexionar acerca de lo que significaba. Sin embargo, había una cosa de la que estaba segura: quería valer la pena para ti. Ahí llegué a muchas interrogantes: ¿cómo valgo la pena para ti? ¿Cómo hago para que tus ojos vean que yo valgo la pena? Pero sobre todo, ¿qué significa valer la pena para ti? ¿Se tratará de que actúe de cierta manera? ¿Se tratará acaso de que logre alguna cosa? ¿Valer la pena estará definido por un estatus social o un título? Entonces le pregunté al mundo qué significaba valer la pena, y el mundo me dio diversas respuestas rozando incluso con lo antagónico, porque cada quien tenía su propia opinión.
Le pregunté a una chica que le encantaba el glamour y las fiestas, y ella me dijo que alguien valía la pena cuando era capaz de llevarla a muchas fiestas, tuviera un carro de lujo y dinero para sus caprichos. Luego le pregunté a una chica que poco salía de su casa, y ella me contestó que alguien que no estuviera de fiesta en fiesta, no tomara, ni se quedara hasta tarde hablando en la calle con sus amigos. Le pregunté a otra y me dijo que alguien para quien la única mujer que existiera en el mundo fuera ella. Y así encontré tantas respuestas, como personas vi. Todas creían que si se cumplía cierto comportamiento o logro, entonces ese otro "valía la pena".
Concluí que no existe una fórmula única, que "valer la pena" no está definido desde el principio. Que "valer la pena" es una idea subjetiva, que depende de lo que cada quien quiera, sea o necesite. Entonces lo supe, no importa lo que haga, no importa el consejo de quien siga. Valer la pena para ti puede ser cualquier cosa, y si no he podido cumplirla hasta ahora es porque ya no podré hacerlo a menos que cambie mi propia forma de ser... y si eso es así, ya tú no valdrías la pena para mí.

Me esforcé por ser buena para ti.
Me esforcé para obtener logros.
Me esforcé por méritos y reconocimiento.
Me esforcé en vano, cuando me esforcé por ti.
Nunca supe lo que querías,
nunca supe que yo no podría dártelo.
No quise asumir que éramos distintos,
y que la razón estaba en lo cierto, y no mi instinto.
Quise valer la pena para ti,
pero no puedo ser lo que no soy.
"Valer la pena" no se trata de cómo debo ser,
sino que alguien esté contento con lo que uno es.
No se trata de "maquillar" lo que soy,
sino que te importe lo que soy.
No valí la pena para ti,
pero un día, para otro, quizás sí.

01/09/14 08:57 p.m.
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viernes, 8 de agosto de 2014

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Al hombre que aprendí amar en una noche

Fuente: Google Images.

011. Al hombre que aprendí amar en una noche. Colección Fuerte y Valiente. Waldylei Yépez.docx

Las gotas suenan en el techo. Esta es una madrugada triste y lluviosa, una madrugada donde no tengo inspiración para nada y aun así me gustaría escribir.
¿Qué significa “amar”? ¿Qué significa “llegar a enamorarse”? ¿Qué significa “querer”? Me he cuestionado eso durante largo rato, y al final simplemente concluyo que el significado de todo esto es distinto para cada quien.
Yo creía que amar a alguien era algo que se construía con el tiempo, lo creí hasta que te conocí. Lo creí hasta que vi tu mirada, tu sonrisa. Lo creí hasta que mis ojos se posaron sobre ti, y captaste absolutamente toda mi atención. No hubo nada que interrumpiera, nada que evitara que mi mente se enfocara en ti. Hablamos horas, pero para mí el tiempo no existía. Apareció el cansancio, pero ninguno quería irse. Yo quería escucharte, y tú querías escucharme a mí. Era tan genial ese momento, estar contigo era indescriptible. El simple hecho de mirarte, de que estuvieras ahí era todo lo que yo necesitaba.
Durante mucho tiempo había esperado este tipo de experiencia, quería conocer un hombre que me cautivara de la forma en que tú lo hiciste, que me dedicara su atención, que escuchara con detenimiento, que me mirara de esa manera tan tierna y que me regalara esa sonrisa. Aun no entiendo cómo es posible, cómo lo que busqué por tanto tiempo, pude verlo en ti en sólo una noche. Tu personalidad fue absolutamente arrolladora.
Sonará raro, sonará imposible o sonará a invención, pero no me importa. Aprendí a amarte aquella noche, y no fue necesario tocarte, acercarme más de lo prudente o intentar impresionarte. Sólo hablamos como hablan las personas que acaban de conocerse, y sólo eso fue necesario para encender una emoción tan fuerte y profunda en mi corazón, tan fuerte que habían momentos en que me tuve que contener, estaba a punto de llorar… Increíblemente, hasta de eso te dabas cuenta, pero fuiste precavido al preguntar si era idea tuya, o si mis ojos se habían enjugado. Lo negué, te dije que eso sólo era idea tuya. No insististe.
Sonrío, sonrío al recordar tu rostro, tu mirada. Siento la misma emoción que sentí aquella noche. Esa noche cuando borraste mis problemas, mi pasado y mis frustraciones. Aquella noche cuando la tristeza se fue, y la ternura se apoderó de mi alma y de mi corazón. Cuando te convertiste en el amor que tanto había esperado, el hombre que tanto había esperado.
Te busqué, quería conocer más de ti aunque me daba temor no ser correspondida. Te esperé, quería que aparecieras de nuevo como esa noche, como protagonista en la novela de mi vida. Pero no apareciste de nuevo, y cuando se unió tu ausencia y tu silencio, desvanecieron la figura que ahora extrañaba mi corazón. Te extrañé y te sufrí, no sabía que la misma noche que te amé, también te perdí.

En una sola noche
encontré lo que no había visto en otro hombre.
Te escuché y comprendí,
te amé y te perdí.
En una sola noche,
viniste y te fuiste de mí…

08/08/14 10:11p.m. - 10:21p.m.
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miércoles, 25 de septiembre de 2013

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Círculo perfecto

Fuente Imagen: Google.

015. Círculo perfecto. Colección Lo dicho y lo nunca dicho. Waldylei Yépez.docx

Me he quedado mirando al horizonte, pero en verdad no miro nada a lo lejos, al contrario, estoy mirando hacia adentro, hacia el interior que casi nadie entiende, hacia mi propio interior. Para muchos, quizás, sea raro mirar así, pero siempre llega el momento en que debes hacerlo, y es cuando allí reconoces tu luz y tu oscuridad. Por lo general, es el dolor el que te lleva hasta allá, para luego dar paso a un gran camino, y entre luces y sombras te transformas, es cuando comienzas a entender tantas cosas. A veces te culpas de no haber visto detalles tan obvios, a veces sientes vergüenza de haber transitado un camino erróneo, a veces… bueno, son tantas cosas que no vale la pena hacer una lista de ellas.
Mirando hacia adentro he comprendido tanto, y también he aceptado lo que no pude comprender. Hoy la vida me dio las respuestas que necesitaba, y luego todas mis preguntas cambiaron; así es esta búsqueda eterna donde no siempre se busca lo mismo, y ni siquiera uno es el mismo. Respecto a esto último, aclaro que yo no pienso que seamos capaces de cambiar radicalmente, creo que eso no es posible a menos que no hubiésemos sido auténticos antes; más que cambiar pienso que hacemos ajustes en nuestra vidas, ajustes basados en experiencias o nuevas perspectivas de las cosas. Ya no soy la misma de ayer, algo hizo que “ajustara” lo que fui y creo que ha sido el dolor, el dolor en sus distintas manifestaciones, con sus distintas razones y sin-razones.
Mi dolor hasta hoy estaba basado en creerme atrapada, en creerme ser ese pequeño pajarillo enjaulado que ansiaba liberarse, que aleteaba hasta ocasionarse daño, que se desesperaba por no obtener las respuestas correctas, que buscaba la verdad que hace libre. Hasta que llegó el instante en que dejé de aletear y me quedé mirando mi encierro, sin juzgar sólo observaba, y me di cuenta que no estaba atrapada, que las puertas no estaban cerradas y que fue sólo mi percepción de encierro, lo que me hizo sentirlo. Pude haberme culpado por no haberme dado cuenta antes de mi error, pero en lugar de eso preferí valorar el conocimiento que adquirí, y entre tantas cosas que aprendí estaba el comprender que la desesperación o ansiedad jamás solucionarán nada, y que sólo cuando soy capaz de silenciar las voces que me atormentan seré capaz de escuchar la voz profunda y sabia de mi Ser, esa voz que nace del Amor que vive dentro de cada uno, ese Amor que engendra y guía.
Hoy es el día del círculo perfecto, ese círculo que da inicio y cierre a un ciclo, a uno de tantos ciclos que me afectan. No hay forma de describir el cierre perfecto de algo que estuvo tan recargado de dolor, de tanto daño, pero, a pesar de ello, sí se puede decir sin equívoco alguno que la paz que se siente al final no viene de la acción de un alguien externo. No importa quién sea, nadie externo podrá darme la paz profunda y serena que sólo puedo encontrar dentro de mí, que sólo puedo encontrar cuando retomo la conexión sublime con mi Ser, con mi interior. He allí el círculo perfecto, cuando aparecen lo humano y lo sublime y te sientes parte de ambos, cuando te sientes Uno con el Todo y regresas a tu centro, cuando eres capaz de soltar todo dolor y todo daño.
Aprendí a amar inmensamente, y por eso puedo perdonar también. Te suelto, suelto todo… dejo que lo que quiera irse se vaya, y dejo que lo que me hace daño también lo haga.
Que, a partir de hoy, sea el Amor quien guíe mi nuevo camino, que guíe mis pasos hasta llegar a destino. Que sea el Amor que con sus lazos una lo que debe ser unido.
Que sea el Amor transparente, que sale de todo mi Ser y no de mi mente.
Que sea el Amor, que ilumina como sol, que cierre este ciclo de mi corazón.
Sí, que sea así, que sea el Amor y sólo el Amor el que llene el vacío de mi corazón…

24/09/13 08:09 p.m. - 08:16 p.m. - 08:57 p.m. - 09:17 p.m.
25/09/13 01:07 a.m. - 03:49 p.m.
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martes, 30 de abril de 2013

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Hoy es el día del perdón y del olvido

Fuente: Google Images.

017. Hoy es el día del perdón y del olvido. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx

Hoy es el último día del sufrimiento, de ese sufrimiento que he llevado a cuestas por tanto tiempo. Ese sufrimiento en el cual caí cuando fui traicionada por quien más amaba. Fue tan intenso el dolor que sentí, que creí que de dolor iba a morir. Pero no fue así, aunque uno se sienta morir no se muere. Aunque el dolor te invada hasta el tuétano, no se muere. Aunque lo quieras, no se muere.

He llegado a pensar que somos valientes, todos aquellos que sufrimos un gran amor hemos sido valientes, valientes al enfrentarnos a la más profunda agonía; valientes que han tenido que ver cómo se desmorona todo aquello en lo cual creían, en cómo te dan la espalda aquellos que amabas, incluso cuando de rodillas suplicabas y ellos se alejaban. Valientes que se enfrentaron a la locura, que quiso llevárselos con ella y aun así no pudo. Valientes que recibieron las más horrendas puñaladas de quien tanto amaban, pero siguieron de pie; desangrándose, pero de pie; sin comprender por qué te han atacado a traición, pero de pie. Valientes, no tengo otra forma para denominar a quien es capaz de enfrentarse al más terrible dolor, el que te ha causado quien ha sido tu amor.

Hoy es el último día del sufrimiento...

Hoy también mi pasado se va porque éste es su último día. En ese pasado yace todo lo que me dañó, e incluso aquello que me hizo feliz, pero después de tanta mentira ya no sé qué fue verdad y qué no, pero no me interesa descubrirlo no vaya ser que termine con más decepciones de las que creía tener. Por eso me despido de lo bueno y de lo malo, de lo que fue y de lo que no fue. Me despido de lo que fui y que jamás volveré a ser.

Hoy es el último día de muchas cosas, pues también se irá el odio que nació de la muerte de aquel amor. Se irá la agonía que sufrí, el rencor y los sueños que ya perdí. Se irán las palabras que dije y las que callé, los reproches que expresé y los que se quedaron guardados. Todo, absolutamente todo lo desecho, porque ya no quiero nada negativo a mi lado. Porque ya no quiero nada negativo en el pecho.

Hoy también es el día del perdón, porque en el fondo, como dijo Jesús, ellos no saben lo que hacen, no saben lo que hicieron. Perdón para ellos porque fueron incapaces de actuar mejor, supongo que sólo hicieron lo que mejor podían hacer. Perdón para mí misma, no puedo seguirme reprochando no haberme dado cuenta de nada, no haberme dado cuenta que confíe demasiado, y que amé demasiado. Quizás fue mi gran error el no haber equilibrado mi razón con la emoción, el no haber tenido un amor realmente equilibrado.

Hoy es el último día en que mi pasado se impone a mi presente. Hoy es el primer día del resto de mi vida.

Perdono y olvido.

Hoy comienzo de nuevo el camino...

30/04/13 05:01 p.m. - 05:22 p.m.
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jueves, 14 de febrero de 2013

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Ojalá pudiera, si tan sólo pudiera...


004. Ojalá pudiera, si tan sólo pudiera. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx

Ojalá tuviera las palabras más lindas este día, ojalá pudiera inspirarme para escribir algo hermoso que representara todo aquello que llevo en mi pecho. Ojalá pudiera, si tan sólo pudiera...
Desearía que el Amor Universal tomara las riendas de mis manos y de mi mente; que, a través de su infinita creatividad, pudiese escribir algo magnifico para dedicarlo a mi amado.
Desearía poder mirarte a los ojos ahora y llorar, llorar como una niña. Llorar por esto que siento y que no puedo explicarte. Llorar de alegría y llorar de emoción. Llorar porque me siento entre tus brazos, mi amado amor. Mi amor amado.
Mi corazón palpita tu nombre, tu nombre grabado a fuego en mi pecho, en mis ojos y en mi mente.
Si tan sólo pudiera, ojalá pudiera...
Veo señales de amor manifestarse en mi entorno. Veo globos, sonrisas, tarjetas y golosinas. Veo tanto, y aún así no lo veo todo pues no te veo a ti.
Desearía que el Amor Universal te trajera a mi lado, y que a través de su infinita sabiduría pudiésemos tomarnos de la mano y seguir adelante a pesar de los obstáculos. 
Desearía poder tenerte entre mis brazos ahora y llorar, llorar como una niña. Llorar por esto que siento y que no puedo explicarte. Llorar de alegría porque estoy dejando atrás las horas perdidas, llorar de emoción porque ahora puedo decirte: amor. Llorar porque tus ojos miran directo a los míos, porque tu aliento se funde con el mío, mi amado amor. Mi amor amado.
Ojalá pudiera, si tan sólo pudiera...
En este día de amor, donde al parecer no me falta nada: en realidad me faltas tú. En este día de amor, donde no me aqueja la tristeza aunque sí me aqueja la nostalgia, desearía tenerte conmigo. Desearía tenerte a mi lado...
Si tan sólo pudiera estar contigo, yo estaría más feliz por este día.
Ojalá pudiera...
... si tan sólo pudiera.

14/02/2013 02:40 p.m.
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sábado, 24 de noviembre de 2012

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¿Por qué el hombre que amo me hace sufrir de esta manera?

Fuente: Google Images.

016. Por qué el hombre que amo me hace sufrir de esta manera. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.docx

¿Por qué?
¿Por qué el hombre que amo me hace sufrir de esta manera?
¿Cómo fue que acabó su amor y yo no me di cuenta?
¿Por qué no me dijo que las cosas eran tan serias, que eran tan graves?
Jamás lo imaginé y jamás imaginé que me destrozaría tanto.
Es muy triste que tenga que fingir que no siento tanto dolor frente a los demás. Ocultar el dolor no es sinónimo de sentirse mejor. Pero “por buena educación”, ¿será que hay que tragarse todo para evitar darles lástima a los demás? Si eso es así creo que es muy triste, pues hay cosas que uno no debería fingir como eso de mostrarse bien. Aunque tampoco es mi intención andar tirada por las calles del mundo echándome a morir, para que los demás vean que sufro y para que se apiaden de mí, no es esa mi intención y no es eso lo que busco. Sin embargo, me gustaría no tener que fingir frente a mis seres queridos, tan sólo porque ellos “no quieren verme así”, si no quieren verme así entonces para qué me miran. Y actúan con sutileza con uno, te miran y medio sonríen creyendo que así te sentirás mejor, y de nuevo hay que tragarse las lágrimas porque nadie quiere ver a otro llorar.
Es cierto también que el cómo asumo esto es mi responsabilidad, pero pretender pensar que todo está bien cuando tu mundo se destruyó de un momento a otro es demasiado difícil.
Tal vez tenga razón aquella canción cuando dice: “Pero siempre hay alguien que ama más, y es así ese alguien es el que pierde más”. Me temo que yo fui quien amó más, y no intento disminuir al otro pero no es menos cierto que esto acabó porque ese otro lo quiso así, porque ese otro dejó de amar como aún lo hago yo. Entonces, ¿quién amó más?
A uno le pasan tantas cosas por la cabeza, comienza a pensar en todo aquello que estuvo bien, en las caminatas, en las conversaciones, en la risa, en los planes... y luego te das cuenta que nada de eso valió, pues nunca sirve a favor cuando intentas salvar ese amor que está muriendo. Uno dice: “¿Pero te acuerdas de tal cosa? ¿Recuerdas que dijimos que esto era para siempre? ¿Recuerdas que prometimos comunicarnos siempre? ¿Recuerdas que hablamos de ser tolerantes con el otro? ¿Recuerdas que dijimos que no había nada perfecto en el mundo y que era humano equivocarse?”, y darte cuenta que de nada sirve eso ahora es tan trágico. Sí, trágico porque hace que te mueras por dentro.
Aún en estos momentos, cuando las maletas están hechas y un pasaje que me lleva lejos está comprado, espero a que venga a decirme: “No te vayas, te quiero a mi lado”. ¿Eso va pasar? No, no creo que pase, y no va pasar porque ya no me ama aunque no me lo haya dicho directamente, pero al dejarme ir así es obvio aquello.
Es triste ver cómo se entromete la gente, buscando separarnos para que no hablemos “porque si hablamos nos hacemos daño”. Cada pareja, se supone, es un mundo y cada una de ellas tiene su propia dinámica, por tanto, si es necesario hablar y llorar, ¿por qué no dejan que eso pase? ¿Por qué se siente alguien con el deber y el derecho a decidir si se habla de tal cosa o no? Por eso es que dicen, y con toda la razón, que más de dos la cosa es multitud y no funciona.
Se supone que se ama también cuando se renuncia, el problema es cuando te hacen renunciar a la fuerza o tú lo sientes así.
Me he despertado hoy con el fantasma de mi viaje, sí, es un fantasma porque siento que camino a la guillotina y sin esperanza de salvarme. Quizás debería resignarme a morir, a que se muera este amor, a que se termine de partir el corazón.
“¿Cuánto tiempo es ‘para siempre’? A veces, sólo un segundo”, dice aquella famosa obra literaria. Ahora creo entenderlo.
¿Por qué el hombre que amo me hace sufrir de esta manera?
Es una pregunta que no entiendo ni puedo responder. Quizás un día pueda, quizás...

24/11/12 10:14 a.m. Santiago.
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jueves, 19 de julio de 2012

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¿Por qué? ¿Por qué no lo recuerdas?

Fuente: Google Images.

013. ¿Por qué? ¿Por qué no lo recuerdas?. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc

Me pregunto cuándo volveré a ver tu rostro, cuándo volveré a escuchar de cerca el susurro de tus labios y sentir la mirada de tus ojos. Me pregunto tantas cosas a veces, hasta me pregunto qué nos pasó.
Hay ocasiones en que me pongo nostálgica como ahora y sólo logro caminar de un lado a otro en mi habitación, eso cuando no estoy simplemente tirada en la cama o el sillón. A veces siento que esto me sobrepasa, que no podré aguantar ni un minuto más tanta tristeza y tanta rabia. Hay veces en que me digo que hubiese preferido no haberte conocido.
Otras veces actúo normal, como si nada pasara, y le sonrío a la vida creyendo que sí hay razones para ser feliz. Salgo con los amigos y voy al cine con los primos, pero aún así el tiempo no es el mismo que cuando tú estabas aquí.
Hay ocasiones en que me insulto por tonta, por sentir lo que aún siento, me gustaría no tener que fingir lo que finjo sólo para que nadie me vea sufrir, para que nadie me vea triste y se compadezca de mí. No quiero la lástima de nadie, no quiero que sepan que aún sufro por amor, por el amor que aún te tengo y que tú no recuerdas. ¿Por qué? ¿Por qué no lo recuerdas? ¿Por qué sí tengo que recordarlo yo? ¿Por qué sí tengo que sufrirlo yo?
Un rayo de sol intenta entrar por la ventana, intenta infructuosamente calentar esta pieza. Yo intento respirar. Todo es un intento en esta habitación, no puedo decir que algo resulte. Sobre la mesa hay un intento de canción o un intento de poema, y en el piso está nuestro álbum de fotografías que se cayó en un intento de volver al pasado, se cayó cuando intenté vernos juntos de nuevo y me causó tanto dolor que mis manos tambalearon, mi valentía se quebró mientras sigo intentando que el nudo en mi garganta no salga, que no salga y moje mi rostro como muchas veces ya me pasó. Cuesta tanto contar lo que se vive en esta habitación, pero cuesta mucho más contar lo que sucede en mi interior.
No sé si pueda contener más tiempo mis lágrimas, quisiera simplemente soltarlas y volver a ser la niña que cuando lloraba alguien le arrullaba. Quisiera... ¡Ay! ¡Quisiera tantas cosas!
Me pregunto cuándo volveré a ver tu rostro, me pregunto cuándo volveremos a retomar nuestros planes, esos que ambos construimos mientras caminábamos tomados de la mano. Me pregunto cuándo podré volver a ver el cielo y verte iluminado en alguna estrella; cuándo esta maldita ciudad dejará de ser sólo una construcción de recuerdos, donde cada calle y centímetro me habla del momento anterior en que pasamos por ahí, pero no habla de que tú estás aquí. Odio ese osito de peluche que me regalaste, lo odio tanto que no me atrevo a botarlo, no me atrevo alejarlo de mí porque él me acerca a ti. ¡Te odio! ¡Desearía jamás haberte conocido!
Caigo al piso de rodillas y lo golpeo, no aguanto este maldito sufrimiento. No aguanto pensar que sólo yo sufro por esto, que sólo yo quiero regresar atrás, que tú estás bien sin mí o que te da igual. No aguanto pensar... Mis lágrimas caen al suelo una vez más.
Éramos felices, yo sé que lo éramos, entonces ¿por qué no recuerdas nuestro amor? ¿Por qué no lo recuerdas si éramos felices tú y yo?
Me gustaría saber si quiera qué fue lo que nos pasó... Me gustaría entender qué hicimos mal, o qué fue lo que no hicimos. Me gustaría levantarme de este piso, dejar de llorar por lo que ya no será, sin dolor ni amargura, sin pesar. Me gustaría tantas cosas, me gustaría dejarte y aún así me pregunto cuándo volveré a ver tu rostro, cuándo recordarás que te quiero y que quiero que regreses conmigo de nuevo... Mi amor, ¿cuándo? ¿Cuándo lo recordarás? ¿Cuándo recordarás que aún te espero? ¿Cuándo? ¿Cuándo me recordarás de nuevo?

19/07/2012 01:49 p.m. - 02:02 p.m.
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viernes, 13 de julio de 2012

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Ella podría explicarte cómo me siento

Fuente: Google Images.

012. Ella podría explicarte cómo me siento. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc

Aquella mujer que te hubiese amado, podría explicarte qué es lo que siento ahora. Seguramente podría contestar qué es lo que pasa dentro de mí, así como cuando me miras y te veo sonreír. Quizás ella podría definir lo que siento como amor. Sí, te amo... aunque no esté dispuesta a decírtelo, no como ella que quizás sí te lo dijo.
Me pongo a escuchar canciones de repente, pero termino pensando que me hace mal porque me pongo a escribir en privado, justo para decir las cosas que no diré jamás...
Hace instantes revisaba viejos recuerdos, de esos que se van para no volver, y me he preguntado cuánto me he perdido. Me he preguntado cuánto has vivido y cuánto ha vivido la mujer que te ha amado, así tal cual como yo, con la diferencia que ella fue un paso más allá y terminó por esclavizar su amor, su amor propio.
Recuerdo la vez en que decidí amarte y no amarte al final, justo lo hice para no terminar formando parte de la lista de aquellas que te aman o te han amado, una más, o mejor dicho: no quise formar parte de la lista de mujeres que tú sabes que te aman o te amaron, esa misma lista que agranda tu ego como si fueras la última coca-cola del universo. Justamente eso fue lo que me alejó de ti, te crees tan genial que te propones conquistar a cualquier mujer que te logre sonreír. No niego que eres un seductor, o mejor dicho conoces bien cómo hacer sentir importante a una mujer aunque sea por unos minutos, me he visto en la situación y vaya que se siente bonito debo reconocerlo. Lástima que para ti el "amor verdadero" sólo dura un minuto, por más que sea pleno.
Te conocí y no te conocí al final, no sé si alguien en esta vida te conoce de verdad, o si tú sabrás quién eres, lo cierto es que hace mucho tiempo decidí hacerte a un lado y me dije que eso era necesario para no verme sufrir. Para no sufrir de la misma forma en que esa mujer que te ama, y que cometió la estupidez de decírtelo, sufre hoy por hoy. Me alejé para no terminar sintiendo la rabia y el deseo de venganza que, aún hoy, siente quien te amó y que se creyó engañada.
Hay veces en que no logro comprender el cómo tú no comprendes por qué más de una te reprocha alguna cosa. No logro entender el cómo nunca te diste cuenta que decir "te quiero" no viene enlazado con un "tal vez". Cómo fue que no aprendiste que los compromisos se cumplen, y que no debes hacer sentir importante a una mujer para luego dejarla botada, de verdad, no te puedo comprender. No logro entender que le tiendas la mano a alguien y le sonrías, para solamente después acariciar su pierna y lo más íntimo de su vida... entonces te terminas yendo por donde venías.
Pienso que si te hubieses tomado el tiempo, y hubieses dejado la ridícula idea de que todos están dispuestos a engañar para sólo gozar, podrías haber encontrado en alguna mujer algo más que intimidad. Y no, no te hablo de mí y ni siquiera diré que habría sido otra historia un "nosotros". Conociéndote como te conozco, lo poco que conozco, no habría podido funcionar porque no estaba dispuesta a ser una más, porque con tu forma de ser me enseñaste a no tenerte confianza. Lo peor de sentir que tu amor es un mujeriego, es estar segura de que lo es y que no va cambiar. Que no va dejar de ver fotos de mujeres semidesnudas aunque tú estés a su lado, porque lo más "lógico" es que ella entienda que "él es un hombre" y, por tanto, es normal... pero, pienso yo, podrías tener un poquito más respeto por la mujer que dices amar.
Insisto en que lo más triste de todo esto es que la mujer que te ama esclaviza su amor propio, por la única razón de que te ama como si amar implicara que el otro sea el más importante y uno postergarse como el menos importante. He llegado a pensar que "amor" es una idea tan subjetiva que casi cualquier cosa se puede tildar como tal, sólo se necesita a alguien que quiera justificarse o justificar sus actos. Mi propia idea de lo que es el amor ni siquiera alcanza a ser idealizado, como si fuera un imposible, por el contrario creo que la diferencia reside en que para mí el amor incluye al amor propio, el respeto, la consideración y la dignidad. Algunos creen que, como el mundo no es perfecto, deben postergarse "por amor", yo creo que se puede ser tolerante con aquello que se debe e intolerante con lo que no puede sencillamente aceptarse. Creo que hay que ser valientes para amar y para dejar de amar.
A veces me pregunto qué hubiese pasado si me hubiese dejado caer entre tus redes, quizás tendría una razón para odiarte o para seguir amándote como una infeliz, no lo sé y nunca lo sabré... prefiero no saberlo.
¿Sabes? Hay ocasiones en que abro mi ventana y te veo pasar junto a ella, ésa a quien ahora dices que amas y te dice que te ama. Ella podría explicarte cómo me siento a veces, esas veces en que te amo y ahogo el suspiro que lanza mi corazón. Ella dice que te ama y le creo, hay una forma muy particular en que la mujer enamorada mira, es eso lo que la delata. Por suerte para mí, jamás aprendiste a darte cuenta de la diferencia en cuando yo te miraba, en las veces en que me hubiese gustado correr a tus brazos y besarte en los labios. Sigo amándote en silencio, a veces lo hago.
Ella podría explicarte cómo me siento cuando te amo, podría decirte el tamaño de la ilusión de una mujer enamorada, podría quedarse sin palabras al intentar expresarte lo mucho que te ama, podría quedarse mirándote con ternura... pero jamás podría responderte por qué decidí no amarte, pues sólo yo lo sé y sólo yo lo entiendo.

Tú decidiste vivir tu vida como la vives.
Decidiste que, en el fondo, no amarías a nadie.
Decidiste decirles que les querías,
aunque después de cinco minutos ya no lo harías.

Yo decidí no darte el espacio.
Decidí que no quería estar en tus brazos.
Decidí que no quería besar la boca que ha sido de miles,
que no eras el adecuado para ir al cine.

Ella podría explicarte cómo me siento a veces.
Que el corazón se emociona al verte.
Que mil razones hay para sonreírte siempre,
pero lo que no puede contarte
es que, en el fondo, eres
lo que ella no quiere...
pronto lo sabrá
cuando te conozca de verdad,
o cuando la dejes atrás...

13/07/2012 07:42 p.m.
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sábado, 7 de julio de 2012

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Como fuego bajo la lluvia

Fuente: Google Images.

011. Como fuego bajo la lluvia. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc

Mientras camino contigo bajo la lluvia me quedo recordando el pasado, recordando que cuando te permití enamorarme no fui consciente del futuro, no podía saber en lo que me estaba metiendo. Recuerdo que te permití besar mis labios y tus manos recorrieron mi espalda mientras disfrutaba de un abrazo tuyo, pero ahora que el juego se aproxima a su final no sé qué cosa positiva rescatar.
Parece que camino contigo, sí, pero la verdad es que camino detrás de ti en esta noche tormentosa y fría, a metros de ti porque te acostumbraste a dejarme atrás, muy atrás, pero antes me hiciste creer que siempre caminaría de tu mano. Creo que lo olvidaste.
La calidez de mi aliento se hace evidente, el calor levanta una nube frente a mi cara. Deben haber como cero grados, o eso siento. Los cero grados no pasan en vano. No siento nada, no sé qué sentir. Da lo mismo el frío del tiempo, al frío que de ti siento o será que, al contrario, el enojo me lleva ardiendo. Eso explicaría el por qué es más evidente el calor que expulsa mi nariz y mi boca. De nada me sirve la bufanda mojada y las manos heladas. Tengo ganas de maldecir todo, mientras mis lágrimas se disfrazan de lluvia.
Maldigo a quien me dijo que el amor era hermoso. Maldigo a tus amigos y los míos por habernos conocido. Maldigo la hora en que decidí dejarte entrar en mí, porque no he ganado más que arrepentimientos, millones de razones para no haberte conocido jamás.
El enojo se acrecienta y también las ganas de gritarte, gritarte que eres un mal hombre, que te odio más de lo que creí. Me molesta tanto que vayas a varios metros delante, me molesta que no puedas ver mi rostro y mis ganas de rayarte la madre.
Maldigo el momento en que las rosas me hablaban de ti, y la lluvia era especial; los fines de semana esperados para verte y la música de amor que me hacía imaginar entre tus brazos, lo maldigo todo. No tengo nada entre las manos, sólo la lluvia y el enojo.
Me detengo un momento en aquel camino escabroso. Levanto mi cara y la lluvia refresca mi rostro. Intento calmar esta rabia, este fuego que siento. Arde mi interior mientras las manos me tiemblan, me es muy difícil respirar. Es difícil respirar tanto dolor junto.
Te miro a lo lejos y pienso en que quizás exagero, en que quizás todo no es tan malo como creo. Mis lágrimas se siguen disfrazando de lluvia. Pienso en lo bueno que fuiste, en lo bueno que has sido con mi familia; pienso en la sonrisa de la cual me enamoré, en esa mirada angelical que a veces tienes. Tal vez estoy exagerando, tal vez no estoy tan enojada, tal vez todavía te amo. Te vuelvo a mirar a los lejos y me doy cuenta que volteaste, te pones las manos en la cintura al darte cuenta que detuve mi camino, me gritas como siempre, me descalificas nuevamente y vuelvo a encenderme...
¡Maldita sea el momento en el que te conocí! Grito dentro de mí. Parezco volcán que erupciona, desprendo tanto calor en esta noche bajo cero que me da lo mismo si me congelo. Arde la piel que me cubre, la mujer de fuego muy rápido se consume. Emprendo el camino de nuevo, con tanta rabia y tanta fuerza que ahora decreto que será la última vez que te veo. Como fuego bajo la lluvia me muero.
Te escucho gritar como si tuvieras mucho poder sobre mí, te escucho regañarme y descalificarme a lo lejos. Pero perdiste, perdiste tantas cosas que ni siquiera te das cuenta. No sabes que acabo de incinerar eso que llaman corazón, amor y similares. Me volví fuego y destruí la casa que construimos, la vida en pareja que alguna vez mencionaste, los momentos que pasamos bajo la luna, los planes de viaje, las ideas y los sueños. Ahora sabrás que he quemado todo, que lo que crees que tienes en realidad lo volví cenizas, lo destrocé todo. Sí, creíste que siempre me tendrías, eso creíste...
A veces me dijiste que sin mí no serías nada, pues te cuento que ahora eres justo eso: nada.
Le prendí fuego a todo, y ahora estoy segura cuando te digo que ésta es la última vez. Vuelves a retomar el camino aún a metros de mí, siempre has sido así: un completo imbécil que ni siquiera se da cuenta cuando el mundo se le derrumba. Siempre tan confiado, creyendo que todo lo controla y que nada perderá, pero déjame decirte que las proporciones de lo que perdiste no las podrás calcular.
¿Cómo pudiste ser tan ciego y tan imbécil? O mejor dicho, ¿por qué te aguanté tanto tiempo si ya sabía que no valías nada? Pero ésta sí será la última vez, porque aunque aún te amaba me llevé a la hoguera y me destruí entera, ya no quedan ni cenizas a las que aferrarse. Ya no existe el amor por el que esforzarse. Sí, había construido un mundo entero, pero me cercioré de quemarlo todo. Sigo quemándome como fuego bajo la lluvia, mientras mis ilusiones gritan tu nombre, gritan que te quiero.

Dejé que me enamoraras,
dejé que me ilusionaras,
también dejé que me amaras
y que me pisotearas,
pero esta noche bajo la lluvia,
esta noche de cero y bajo cero,
de enojos volcánicos,
de calor y de fuego
se encendió mi interior y mi cuerpo,
estalló por dentro
e incineró el amor, el corazón y al tiempo.
Me volví fuego y te destruí,
escuché el quejido y la muerte,
escuché que se ahogó,
sí, se ahogó la voz que decía tu nombre.
Volteaste creyéndote con poder sobre mí,
creyendo que podías mandar sobre mí,
pero déjame aclarar quién es la que manda al fin.
Pensé que contigo podía ser feliz,
pero sólo alcance a ser infeliz
en este juego que construiste
para hacerme sentir parte de ti.
Muchas veces perdoné tus errores
y ya me cansé de hacerlo,
me cansé de tus gritos,
me cansé del "te quiero".
Me volví fuego y destruí todo,
las cenizas quedaron bajo cero
y ahora comienza tu mundo de hielo.
Maldigo a quien me dijo que el amor era hermoso,
¡maldigo!, maldigo el puto momento en que conocí tu rostro...

08/07/2012 01:28 a.m. - 01:46 a.m. - 02:31 a.m.
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viernes, 1 de junio de 2012

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Viejo amigo, hoy que he vuelto a encontrarte

010. Viejo amigo, hoy que he vuelto a encontrarte. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc

Viejo amigo, hoy que he vuelto a encontrarte me alegra mucho hacerlo. Escuché por ahí que lograste cumplir tus sueños, sí, ya sé que me preguntas por los míos y me toca sonreír obligadamente. Amigo, te confieso que me encuentras en un mal momento del día, en un mal momento de vida como tantos otros que he dejado atrás. Mantengo mi sonrisa obligada, pues sé que es de mala educación volverte a ver y contarte lo mal que me siento.
Pasó tanto desde que dejé de verte, han pasado tantas pero tantas cosas, y a la vez siento que no ha pasado nada, y la verdad no sé cómo explicarte. Siento que ni siquiera debería explicarte. No sé cómo admitir que hay ocasiones en que me siento a solas con mi taza de té, y miro aquel líquido mientras se disipa su calor pensando en el ayer y en el hoy.
Qué cara me pondrías si en esta conversación confieso lo que no he confesado a nadie, si te cuento mis derrotas y verdades; si te cuento que los días de gloria quedaron muy atrás.
Odio realmente sentirme en desgracia, sentir que todo está mal y que sigo caminos que no puedo retornar porque ya no hay tiempo para volver a empezar, pues ni siquiera quiero volver a empezar.
Amigo, te veo tan sonriente contando de tu vida, contando del buen empleo que conseguiste y de las dificultades que superaste. Te felicito mi viejo amigo. Pero, justo ahora, estoy pidiendo con ahínco que no insistas en saber de mi vida, que no insistas en saber de mi historia y en cómo me siento. Quisiera confesarte que la rabia y frustración me carcome la vida y el cuerpo, que mis propios ojos quisieran llorar las mismísimas llamas del infierno, que mis problemas son los mismos y nunca los he superado. Es tanto lo que he fallado.
Viejo amigo, recuerdo aquel tiempo cuando era capaz de hablarte sinceramente y confiaba en que podía contarte cualquier cosa, que podía incluso dejarme llorar pues no importaba que me vieras. Yo sabía que a nadie lo contarías. Recuerdo cuando era capaz de muchas cosas y hoy sólo soy capaz de muy pocas.
Me dio gusto saber de ti, saber que verdaderamente estás bien. Lamento que, en tu caso, te vayas con un cuadro inventado de mí, ese cuadro donde todo está bien, donde me viste bien porque así lo fingí.
Viejo amigo, hoy que volví a encontrarte recordé aquellos buenos años cuando mis desgracias eran algo trivial, pero ahora cuando todo ya es distinto, cuando mi tranquilidad se ha hecho añicos, mis recuerdos se vuelven precipicios.
Te veo alejarte caminando en la vereda y bajo mi mirada.
Desearía no tener que esconderme bajo una sonrisa falsa, pero a veces es necesario hacerlo. A veces es necesario hacerle creer a todos y hasta a tu mejor amigo que las cosas están bien... aunque disten mucho de ser así.
Aunque disten mucho de estar bien.

01/06/2012 05:03 p.m.
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miércoles, 22 de diciembre de 2010

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A un gran hombre

A un gran hombre son mis palabras.
A ese hombre que hoy triunfa gracias a su empeño y trabajo.
Ése mismo que me ha enseñado, a través de sus acciones, que por muy presionado que se pueda estar, siempre se puede salir adelante.
A ese hombre agradecido con sus padres por todo cuanto ellos han hecho por él; padres de los cuales él es el reflejo de lo que son: las más hermosas personas que jamás había conocido.
Esto es para ese hombre que convirtió mi mundo en algo mágico.
Que me permitió desarrollar el más grande amor que yacía en silencio en mi corazón.
Al hombre en cuyos ojos se encuentra la inmensidad de la vida, y en cuya sonrisa queda la ternura intacta de un corazón grande y limpio, un corazón de hombre que conoce de la vida y cuya vida le ha enseñado a ser sabio… Pues él es un gran hombre.
Un hombre que inspira respeto, confianza y seguridad.
Quien con amor te hace ver lo equivocada que puedas estar, pero también es capaz de darte la razón cuando la tienes.
Un gran hombre, aquel que ama sin límite ni reserva y de una manera incondicional.
Yo amo a un gran hombre, y hoy quiero decirle cuán orgullosa me siento de él…
Te Amo. Te Amo con todo mi ser.

Waldylei Yépez
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lunes, 27 de septiembre de 2010

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Cielo vs. Infierno


Fuente Imagen: Google Images

014. Cielo vs. Infierno. Colección Albor. Waldylei Yépez.doc

Con cariño: Para la niña que sufrió cuando le asustaban las llamas eternas.

Bienvenido. Déjame ser el anfitrión de este instante, de este espacio. Disculpa lo sencillo de esta habitación, sé que es demasiado simple ver cuatro paredes blancas y sin siquiera un mueble para sentarse. Pero, ¿Quién necesita un mueble? Vamos a sentarnos, sí, aquí en el piso. Bien, al menos yo estoy cómodo. ¡Vamos! Siéntate conmigo.

¿En qué te hace pensar este espacio vacío? Seguramente en nada, porque quizás pensemos que aquí no hay nada. Sin embargo, aquí puedes encontrar el todo. Ya sea tu propio todo interior o el todo exterior que conoces (que en verdad es sólo una ínfima parte de ese exterior real que conforma al mundo).

Esta habitación es como un lienzo en el cual puedes pintar lo que quieras. Podrías tomar algunas brochas, pinceles, lápices o marcadores y crear un retrato de tu vida, no diré que bonito o feo porque esas calificaciones son subjetivas, de mi parte usaría colores vivos. Gustos hay muchos en el mundo, así que tienes libertad de decidir cómo decorar este sitio, es tu mente, es tu visualización; eres libre de crear aquí y ahora.

Quiero imaginar en este instante que estas paredes están decoradas de vegetación, además nuestro piso quiero que también lo sea y el techo ya no es blanco sino que tiene forma de cielo. Justo ahora todo cambia y ya no estamos en la habitación, estamos en medio de una vegetación. A mí me parece fantástico esto de imaginar. Dejemos el cielo, pintemos las paredes de un horizonte y cambiemos el piso por agua, y estaremos entonces sentados sobre el mar. Podemos reproducir aquí cualquier cosa, cualquier escena. Vamos a revivir un episodio familiar, el que quieras. Puedes verte a ti mismo sentado conversando con familiares o amigos, en tu casa, en la casa de los abuelos; ahora estas paredes son idénticas a las de ese sitio. Ves las expresiones corporales de esas personas, si quisieras hasta podrías escuchar sus voces. ¿Justo al lado de quién estoy sentado? ¿Dónde estás sentado o parado tú? Déjame mirar por la ventana que está allá al fondo, me ves moverme por todo el espacio y resulta que ahora formo parte de aquella escena, pero nadie nos ve, somos dos visitantes que han revivido un recuerdo pasado, pero tampoco tiene que ser pasado, podría ser futuro como una vivencia que querrías tener. Vuelven a cambiar las paredes, techo y piso, ahora estamos rodeados de estrellas, estamos en algún punto del Universo. Nuestra mente es tan poderosa que podemos vernos en otros sitios, reviviendo recuerdos, conversando de nuevo con alguien que no vemos desde hace años. Incluso podemos representar cosas nunca antes vistas a través de hipótesis de cómo pueden ser las mismas, y a través de estas suposiciones acercarnos a una idea más conocida que sí podamos asimilar o expresar hacia nuestro exterior, pues resulta que nuestro exterior no puede ver lo que nosotros vemos en esta habitación de nuestra mente, porque todo lo que está acá es abstracto así que lo traducimos de alguna manera para darle forma más concreta. Es así, valiéndonos de las cosas conocidas, que representamos aquellas que no podemos explicar porque nunca se han visto. Este es el caso del Cielo y el Infierno, nadie los ha visto y ha vuelto para contarlo, no podemos verificar y hacer un estudio científico de las puertas hacia esos sitios, pero podemos representar basándonos en cosas conocidas aquello que desconocemos. Creamos hipótesis que nos ayudan a tener una idea más concreta, porque lo abstracto es más difícil de entender por todos. ¿Qué hacemos en este caso? “Traducimos” de tal manera que nos aseguremos que esas explicaciones las pueda entender cualquier persona, intentando, por supuesto, que se mantenga la esencia de la imagen original.

Apoyándome en la publicación de la señora Conny Méndez y su revista “El Nuevo Pensamiento”, me atrevo entonces a enumerar algunas de las representaciones concretas que se han hecho sobre cosas relacionadas con creencias.

¿Cómo harías tú para expresarle a una persona que estás viviendo una situación muy difícil en casa, donde hay muchos problemas y sientes una profunda frustración, tristeza y dolor? ¿Con qué lo compararías? Piensa un instante. Te diré que la comparación que muchos harían es: “estoy viviendo un infierno”. Pero eso lo podemos hacer ahora, que ya tenemos un conocimiento previo de que el mismo es un sitio donde se sufre. Sin embargo, pongámonos a pensar en el momento que alguien, por primera vez, quería decirles a sus iguales humanos sobre este sitio. Recuerda, el pensamiento es algo abstracto por tanto no tiene forma concreta, y absolutamente todo nace de una idea, entonces, alguien debió pensarlo primero y después llevarlo a palabras que pudieran comunicarle a sus iguales la idea que se tiene. Pero, ¿Cómo representaríamos un Infierno para que los demás lo entiendan? Bueno veamos las características: Debe estar totalmente privado de la presencia de Dios, por tanto no puede tener cielo, y para que eso no suceda debe estar tapado como una cueva, pero tampoco puede entrar la luz del sol… ¡subterráneo! Así debe ser ¿no? Sin cielo, sin luz, sin presencia de Dios, entonces se cumple las características. Y como necesitamos un nombre, ya lo tenemos: “subterráneo”, pues resulta que infierno viene del latín inférnum o ínferus: ‘inferior, subterráneo’. Ya tenemos una parte de ese sitio, y tenemos esta habitación de tu mente donde estamos ahora, así que vamos a decorar esto de tal manera que sea una caverna subterránea. No tenemos la luz del sol, no podemos ver el cielo y sabemos que estamos encerrados pero falta el dolor, el sufrimiento, y como comprenderás esas cosas no pueden ser representadas como un automóvil o una casa; son sensaciones o emociones, son estados mentales, entonces debemos acercarnos de alguna manera gráfica para poder decirle a nuestro exterior “esto es lo que se vive allí dentro”. Evocamos entonces al fuego, porque realmente duele quemarse, y si queremos decir que duele demasiado entonces lo necesario es quemar “todo el cuerpo”, por tanto, las llamas rodearán el entorno y no habrá manera de detenerlas, pero para completar necesitamos que sea por toda la eternidad, así que chasqueemos los dedos y que se enciendan las llamas… Bienvenido a mi infierno, el que acabo de construir para ti. No me mires con esa cara de extrañeza, ¿Cómo es eso de que acabas de construir un infierno para mí? Pues es totalmente cierto, nuestro entorno puede construir “infiernos” para nosotros y nos van afectar si y sólo si se lo permitimos. ¿Todavía lo dudas? Camina sonriente por la calle y si se aparece un tipo y te raya la madre ¿Seguirás con la sonrisa? Si estás en tu casa y te visita alguien indeseado ¿Seguirás con la sonrisa? Si estás de vacaciones y tu jefe te llama a trabajar ¿Seguirás con la sonrisa? Las cosas que nos rodean pueden influir en nuestro estado de ánimo, para bien o para mal; son diversas las situaciones que podemos vivir día con día que “nos dirán cómo sentirnos”.

Si yo comenzara a mostrarte imágenes que tú detestas, si llenara esta habitación de periódicos con malas noticias. Si comenzara hablarte en un tono de voz cada vez más alto, más alto, más alto… Si en vez de gritarte a lo lejos, te gritara al oído… Y escuchas que mi voz se hace cada vez más y más chillona, ¡Ya no quieres escucharme! ¡Quieres taparte los oídos!… ¡Es suficiente! Me gritas. Aún sientes demasiado ruido, quieres que todo se calle y que te dejen en paz… pero resulta que yo no he subido el volumen de mi voz, y aún así el pensar en cosas feas puede conectarte con este infierno…

Retomemos entonces, un cuadro de personas con cara de terror y envueltas en llamas expresará un gran tormento. Pero, un tormento se puede vivir cuando se está esclavizado por los celos infundados… Es como vivir en un infierno ¿no? En este caso, no es el entorno el que construye el infierno, sino que yo mismo lo construyo para mí, y por ende, le construiré otro infierno a la persona que esté conmigo. No eres capaz de construir uno sino dos infiernos a la vez… quizás más.

Para concluir esto del infierno, me gustaría comentar acerca de La Divina Comedia de Dante Alighieri. ¿Por qué? En alguna oportunidad me dijeron que Dante era o fue un “maestro” al cual le fue permitido visitar el infierno y describirlo en su obra ya mencionada. En primera me corresponde decir que el poder de las letras es tal, que es posible crear y hacer sentir al lector aquello que se intenta expresar. La composición escrita ha sido investigada muchas veces y se sabe que el escritor puede dejar plasmado, junto a las letras, sus propios estados de ánimo. Por tanto, Dante como así mismo cualquier otra persona, que tuviera su talento, pudo describir este infierno sin problema alguno. Ya lo hemos mencionado, tenemos la posibilidad de suponer cosas, podemos traer a la realidad concreta pensamientos a partir de algo ya conocido. Dante evoca conocimientos ya conocidos como, por ejemplo, cuando menciona a Judas Iscariote. Pero además, menciona a Casio y Bruto que son nada más y nada menos que los que provocaron la muerte de Julio César, esto ocurre cuando él se encuentra en la presencia de Lucifer. Es obvio ver que estos tres personajes son los resaltantes, al punto de que los relaciona directamente con el príncipe de las tinieblas. Uno por traicionar a Jesús y los otros a Julio César. Investigando un poco sobre el autor encontramos que escribió un tratado en latín donde expresa sus ideas políticas, en ellas se encuentra la necesidad de la existencia del Sacro Imperio Romano. Podemos ver entonces cuán importante es el Imperio Romano para el autor y la conexión de por qué Casio y Bruto se encuentran entre los más traidores de todos. Si la Divina Comedia se hubiese escrito en nuestros días, es casi seguro que no hablaríamos de Casio y Bruto sino de personajes como Hitler. ¿Qué quiere decir esto? Dante fue un hombre que tenía un gran talento, y que pudo usar su bagaje de conocimientos previos para crear una obra. Pero esto no quiere decir que él, por obra y gracia de lo Divino, tocara las puertas del infierno y lo dejaran pasar al punto de toparse de frente con el propio Lucifer. Si a él le hubiese llamado la atención otros personajes, o hubiese vivido otro período de tiempo, entonces otros serían esos traidores que La Divina Comedia menciona.

Cerrando con ese comentario, entonces regresemos a nuestra habitación mental de tono blanco. Sí, regresamos acá donde no hay nada, no hay pensamientos que aturdan ni mucho menos. Liberándonos de las visualizaciones anteriores, sigamos con nuestra conversación…

¿Qué pasa con el Cielo entonces? El Cielo es un lugar donde todo es armonía y paz, donde se está en tranquilidad, según las religiones y creencias. Si tuviéramos que pensar en un cuadro que invocara la idea de Cielo encontraríamos uno, por supuesto, pintado con ese cielo que podemos ver si miramos hacia arriba, nubes, personas felices o niños felices tocando la tan conocida arpa, eso es infaltable. ¿Pero de dónde sale esta idea? De un pensamiento, como nace todo. Imaginemos nuevamente la primera vez que alguien debió “traer” a la realidad concreta aquello. Revisemos las características: Cielo es opuesto al Infierno, y si este último es subterráneo pues aquel otro debe estar en las alturas, sí, así grande, donde necesitemos mirar hacia arriba y nunca hacia abajo. Porque resulta que si miramos hacia abajo, estaríamos viendo algo “menos que nosotros”, pero si lo Divino es más grande (y está alejado de los humanos), entonces tiene que ser hacia arriba, difícil de alcanzar porque recuérdese que al cielo van sólo los elegidos y redimidos, o sea no cualquier gente… El cielo evoca luz y ¡qué coincidencia que en el cielo esté el sol! Definitivo, no hay mejor prueba que aquello para estar totalmente seguro que allá arriba, donde reside la luz, es el “lugar preciso” para la gente que es buena. Sigamos entonces. Tenemos la inmensidad, tenemos la luz (que por sí misma evoca todo lo bueno), la grandeza más grande de todas que sólo puede tener lo Divino, porque imposible que un simple humano tenga tal grandeza y por eso estamos tan pero tan separados del cielo. Ahora, ¿Cómo hacemos que un simple humano, que a lo más puede saltar, pueda llegar hasta allá arriba? Bueno, las aves pueden volar, lo que le hace falta al hombre son las alas… ¡Entonces vamos a ponerle alas! ¡Perfecto! ¡Vamos bien! Seguidamente necesitamos una expresión de deleite, y esa expresión se consigue por ejemplo con la música, podemos entonces pintar a la persona tocando un arpa, pues el arpa era el instrumento musical por excelencia en la época, aún no se inventaba el piano pero si esto hubiese sido así, seguramente los cuadros que representan al cielo tendrían a los ángeles tocando el piano. Recordemos nuevamente, podemos representar lo abstracto de manera concreta utilizando lo que ya conocemos, es la única forma de que otros puedan entender nuestro mensaje al querer comunicarlo. Nuestro mensaje será entendido si y sólo si nuestro exterior tiene algún conocimiento previo del tema, pues de no ser así nuestro mensaje no será entendido o interpretado de la manera correcta.

Quiero aprovechar para realizar un comentario respecto a esas cosas que se interpretan de una manera y de otra según sea la persona. En alguna ocasión escuché decir que era malo, en términos de pecado, comer carne de cerdo (cochino, puerco, chancho,… como gusten decirle) porque estos animales siempre andaban entre la mugre, el barro y la cosa, y que además no podían mirar hacia arriba, donde está el cielo, porque en sí mismos son como “pecadores”; básicamente nacen con la “marca de pecado”, y por eso no pueden mirar hacia arriba. Entonces, vamos a fijarnos en eso de que: “lo que sea que no pueda mirar hacia arriba, donde está el cielo, es pecador o malo”. Ahora vamos a suponer que los humanos no pudieran mover su cuello hacia arriba, sino que solamente pudieran mirar hacia delante y hacia abajo. Para el momento de pintar el Cielo y el Infierno, basándonos en las características que ya dijimos, dime tú ¿Dónde crees que estaría el Cielo? ¿Dónde crees que estaría el Infierno? Me atrevo a decir que el Cielo estaría hacia abajo y el Infierno hacia arriba: El Cielo, que es morada de lo Divino, nunca puede dejar de estar a nuestra vista, pues debemos ser buenos (qué casualidad que con un problema en el cuello, no tengamos hacia donde mirar…), y el Infierno, que representa lo malo, “hay que darle la espalda”. O quizás no, quizás el Cielo sí estaría a nuestras espaldas pero no porque queramos alejarnos de lo Divino sino porque “somos tan pecadores que no podemos ver el rostro de Dios” ¿Se ve lo que quiero decir? ¿Se nota que son los seres humanos los que interpretan cosas abstractas, dándole un significado concreto, para que pueda ser entendido en palabras por sus iguales? ¿Y que después, valiéndose del poderío que tenga, imponer esa concepción a los demás? Una idea, interpretada por un humano, llega tan lejos como su poderío político le permita…

En definitiva, si estás rodeado de cosas positivas que te hacen sentir feliz: junto a tu familia, con un empleo que te guste, teniendo una buena calidad de vida,… podrías expresar que: “vives en el Cielo”. Caso contrario, si tienes problemas de celos con tu pareja, no tienes un trabajo estable y de paso los jefes que te tocan son malos, si tienes un montón de cuentas por pagar, problemas con tu familia,… podrías decir: “mi vida es un Infierno”. Retomando la idea de “Ángeles y Demonios”: ¿Qué es Infierno? Es el estado mental donde todas las cosas están mal, donde los pensamientos negativos se apoderan de tu tranquilidad (y buena salud mental) y te convierten en alguien con un estado no-armónico. ¿Y el Cielo? Es el estado mental donde todas las cosas están bien, donde existen pensamientos positivos y te sientes tranquilo, eres alguien en un estado armónico.

Tu vida aquí y ahora puede ser un Cielo o un Infierno. Tú puedes pintar las paredes de tu mente en la manera que quieras. Tú decides si vivir en medio de los celos o no. El entorno sí influye en nuestra vida, pero nosotros podemos decidir cuánto y cómo. Por ahora, pintemos estas paredes con un nuevo Albor y nos vemos en una próxima ocasión. Despierta…

10/08/2010 05:38 p.m.
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viernes, 13 de agosto de 2010

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A veces parece...

013. A veces parece.... Colección Albor. Waldylei Yépez.doc

A veces parece como si la vida nos impusiera el que sólo debemos expresar nuestras alegrías. No sé si muchas personas estarán de acuerdo o no con eso, puesto que algunos tienen la posibilidad de expresar que están tristes, pero otros no… Parece mentira lo que digo, pero es cierto. Existimos personas que por dentro, en ciertas ocasiones, somos un mar de nostalgia y sollozos, pero no podemos gritarlo al mundo porque no faltará el que diga: “¡Pero no estés triste!” y compartirá una sonrisa que apenas alcanzará a ser una curita para la gran herida, pero no diremos eso sino que en su lugar le haremos creer que “ya estamos bien”. Sonreiremos y cuando nos den la espalda, la sonrisa fingida desaparecerá de nuestro rostro. El dolor nos hace ser hipócritas porque no queremos causarles lo mismo a los demás.

Presencio el cómo otros conversan animados, mientras miro hacia otro lado porque mis ojos se han enjugado. ¿La razón? Tú… Mejor dicho: tu ausencia. Quisiera conversar contigo de esa manera tan animada, quisiera formar parte activamente de esa conversación pero contigo, porque tu presencia es razón suficiente para hacerme sonreír y vivir este instante con alegría. Los días de fiesta, no son tal si no estás para vivirlos conmigo; otros bailan, sonríen y participan… yo apenas me quedo apartado en alguna mesa preguntándome qué estarás haciendo ahora, me siento solo…  me siento tan solo.

Espero, como cada día, el momento para conversar contigo. Me emociono al saber que te encontraré en minutos, porque nuestra cita de todas las noches es infaltable. Llega la hora. Enciendo mi computador e inicio sesión. El usuario y contraseña me conectarán contigo. He llegado antes, así que para esperarte me pondré hacer alguna cosa. Reviso un par de correos y me topó con nuestras fotos, las que sacamos la vez en que estuvimos juntos, entonces las miro y sonrío mientras me quedo soñando con esos momentos. ¡Llegaste! Corro a saludarte y apenas me hablas mi corazón palpita de emoción. Conversamos animados por horas hasta el momento de dormir, me despido con un beso imaginario, con uno de esos dibujos que llaman emoticones. Nos desconectamos y hasta allí llega mi sonrisa… la única forma de mantenerla, y a veces lo hago para sentirme acompañado, es seguir pensando en ti y no dejar de hacerlo hasta dormirme. Te extraño.

A veces parece que tu esencia se funde con la mía y que no importa el límite o la frontera, porque yo puedo estar contigo. Pareciera también como si todo el Universo se hubiese confabulado para que nosotros nos encontráramos, para que naciera este amor sin darnos cuenta. Este amor que no tiene lógica para unos cuantos; que algunos bendicen y que otros critican… Por ahí dicen que “el que vive de ilusiones muere de desengaños”, pero eso no es cierto para ti, pues eres más que eso que intentan tildar de “simple ilusión”. Pero, ¿Cómo una ilusión, que siempre las ilusiones son frágiles, puede aguantar tanto? Porque a veces pareciera que nos enfrentáramos al mundo en pleno, porque es tan cruel esto de separarme de ti cuando más feliz me siento, porque no es sólo desconectarse de esa sesión que me acerca a ti, es verte o verme partir en ese avión que al mismo tiempo que nos une, pues nos separa… Volver a separarme de ti hasta Dios sabe cuándo, porque lo único que me queda es la incertidumbre del no saber nada. “Parece difícil” pensarán ¿no? No sólo parece, sino que lo es… No puedo preguntarte si querrías salir a pasear este fin de semana, no puedo tomar un taxi y llegar hasta tu casa, pero puedo amarte como a nadie y con eso me basta, aunque no niego que a veces esta realidad me destroza el alma, y como si esto no fuera suficiente llega aquel que me critica intentando minimizar lo que siento, rebajando mi amor a tan siquiera una ilusión sin pensar a detenerse en todo esto…

A veces parece que la vida nos pone pruebas, pruebas que hemos afrontado y logrado superar. Y hay veces que me quedo pensando en si era mucho pedirle a la vida que viviéramos en la misma ciudad, pues al menos yo podría llamarte y podría buscarte. En alguna ocasión, sentí tantas ganas de correr a ti que, quizás por tres segundos, me olvidé de todo y pensé en buscar dinero para el taxi porque yo quería verte, si tan sólo aquello hubiese perdurado un par de segundos más, yo habría llegado a la puerta para salir de mi casa… pero hubiese sido mucho más feo retornar a la realidad justo cuando pusiera la llave para salir.

En otra ocasión, mientras te veía en mi pantalla, alzaste los brazos como si quisieras abrazarme y volví a olvidar mi realidad, casi alzo mis brazos en tu busca, cuando me di cuenta me congelé por completo y sentí cómo un puñal me atravesaba… A veces escapar de la realidad y regresar puede ser tan terrible. Imagina amar a alguien y no saber cuándo ni cómo harás para verle de nuevo, parece difícil… yo te aseguro que lo es, créeme que es una gran prueba de la vida… Y aún así dicen, o dan a entender, que no es posible o que lo que siento es una ilusión. ¿Qué saben de la vida? ¿Qué saben del amor? Si no saben que el amor puede crear milagros, no saben nada del amor.
A veces parece que estoy solo frente al computador, que no hago otra cosa que teclear y una pantalla me muestra aquello que tecleo.
A veces parece que estás a miles de kilómetros lejos de mí, cuando en verdad estás aquí.
A veces parece como que quizás no seas tan indispensable, cuando en verdad si me alejo enfermo de dolor, dolor que sin ti es perdurable.
A veces parece que le hablo a una máquina, pero en verdad ella es sólo el medio con el cual le hablo a tu mente y emociones.
A veces parece que te extraño, pero no es a veces sino que todo el tiempo: yo te extraño.

Pero sobre todo, y a unos cientos o miles de kilómetros, aunque sólo a los demás les parezca, es verdad cuando digo:

Yo te amo.

A veces parece… pero no es que parece, sino que es así… Yo te amo a ti, a pesar de los miles de kilómetros: Yo te amo a ti.

13/08/2010 03:19 p.m. – 05:14 p.m. – 09:20 p.m.
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sábado, 24 de julio de 2010

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Mi felicidad imaginada

012. Mi felicidad imaginada. Colección Albor. Waldylei Yépez.doc

Hay muchas cosas que quisiera conversar contigo. Permíteme hacerlo de esta manera, permíteme conversar conmigo… para llegar a ti. Muchos intentos fallidos de comunicación he hecho, y no porque nos cueste conversar sino porque no hay una oportunidad para hacerlo. Me quedo pensando en quienes sí tienen la posibilidad de platicar todo el día si quisieran y no lo hacen, y yo que quiero no puedo.

Eres mi felicidad imaginada, no sólo porque representas la felicidad que imagino sino porque tengo que valerme de la imaginación para sentirme feliz, porque ser feliz es estar contigo, y estar contigo es… imaginar, imaginarlo.

Me pregunto dónde estás, en qué caminos dejan huellas tus zapatos, si sonríes al recordarme. Me pregunto qué lugares visitaste, si almorzaste temprano o más tarde, me pregunto tantas cosas que sólo puedo imaginarme.

Permíteme creer la mentira que prefiere mi cabeza, así puedo mirarte y no sentirte tan distante; para no sentirme tan vacía al ver que a mi alrededor no puedo hallarte.

Eres la luz que ilumina mi camino, aquella que ilumina pero que está a años luz de distancia. No, que no sea años luz, ni meses, ni días… No, eso me separa de mi felicidad, por eso no quiero enfrentar la realidad, darme cuenta que no estoy y que no estás.

Mi felicidad imaginada, porque sólo imaginando puedo ser feliz… Sólo imaginando logro hablar contigo cada vez que quiero. También logro aferrarme en un abrazo cada vez que puedo. Y logro sentirte cada vez que necesito, pero sólo así porque en verdad, no estoy ni estás conmigo.

Y me imagino a tu lado, mirándote con cara de ternura y amando cada fracción de tu rostro, el timbre de tu voz. Puedo vigilar cada movimiento, estar atenta a cada mirada y reacción… entonces sé que estoy contigo y que estás conmigo, aunque sea imaginando.

Callas y me miras, sonríes y genera una gran emoción en mí, me encanta tanto verte sonreír. No digo nada, quiero eternizar el momento pero despierto, una voz, un alguien o algo presente y real me arrebata la imagen, el pensamiento. Y descubro que no eres como ellos: alguien presente y real, sólo estás viviendo en mi mirar y en mi soñar. Respiro, retomo el pensamiento y allí estás de nuevo. Sonrío y nadie sabe por qué, nadie sabe que me hace sonreír tu sonrisa, que me hace soñar tu mirada, que eres más importante que el resto del mundo, que eres el centro de mi Universo.

Eres mi felicidad imaginada, necesito decírtelo. Necesito conversar contigo de alguna manera, así sea hablar conmigo misma y jamás tener tu respuesta. Es mejor hablarte imaginadamente de mi amor, que callarme esto que soy: quien te ama en pensamientos, quien a ti regala su corazón.

Posiblemente seguiré imaginándote, quizás mucho tiempo más, pero quiero decirte que eres el pensamiento fundamental en mi vida, y que si no te imaginara no sería tan feliz como hoy en día, aunque sea imaginativamente.

Eres mi felicidad imaginada,
no sólo porque representas la felicidad que imagino
sino porque tengo que valerme de la imaginación para sentirme feliz,
porque ser feliz es estar contigo, y estar contigo es…
imaginar…
… imaginarlo.
Tú, mi felicidad imaginada. Mi realidad… aún no hallada.

24/07/2010 08:01 p.m.
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viernes, 2 de julio de 2010

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Tú, Dios y yo

011. Tú, Dios y yo. Colección Albor. Waldylei Yépez.docx

En esta noche triste y fría, cuando sentimientos tan profundos me embargan, quisiera volver a escribirte… Sé que dije, la vez pasada, que no volverías a saber de mí, que no volvería a molestarte y en cierta forma lo he cumplido. Sí, tú no sabrás de mí y no volveré a tu vida, pero eso no quiere decir que tú no vuelvas a la mía. De hecho, estás tan presente que dudo que alguna vez, dejé de tenerte dentro de mí.

Me siento en este piso frío y envuelta por luces tenues, apenas logro ver mis letras en este papel mientras mi piel sufre, pues no quiero abrigarme. Hay tanto que quisiera decirte y que no puedo, por eso necesito un intermediario y ése será mi Dios. Sé que él sí puede llegar a donde estás, sé que puede abrigarte… sé que él puede, lo que yo no.

Y así comienzo mi conversación con Dios. No es un rezo, porque olvidé cómo rezar. De niña sabía hacerlo, pero la adultez me sugirió olvidarlo y lo olvidé. Ahora tan sólo sé, hablar con Dios.

Ay querido Dios, siéntate conmigo, ahora necesito un poco de tu tiempo y de tu consuelo. El piso está frío y la noche mucho más. Más helado se pone todo cuando dejas de prestarle atención a las cosas cotidianas que causan estrés, y te centras a pensar en las escenas tristes de la vida, aquellas que desearías que no hubiesen ocurrido jamás.

Hace mucho tiempo, amigo Dios, conocí a una persona maravillosa y única. Se ganó un pedacito de mi corazón y de mi cariño; un puesto muy importante en mi vida; más de algún pensamiento al día, sencillamente le mantuve presente… le mantengo presente. Nos despedimos hace mucho, y sé que tuve culpa, no sé si toda la culpa pero sí fui responsable. ¿Y sabes qué Dios? Le extraño. No sé si valga la pena decirle, mejor no le digas eso. Quizás ya me ha olvidado, aunque yo no lo he podido hacer. Es posible que ya no le importe nada de mí, ¡Y debieras decirle que ya no me importa nada de su persona! Pero es mentira… y Dios no puede mentir ¿verdad? Entonces, si no puedes mentir y a la vez sabes todo, podrás decirme si de su parte ya me echo al olvido… No, mejor no me digas, no quiero saber. No sé si sería peor eso, o las ganas de llorar que me da el recordarle con nostalgia. Le quiero. Pero, ¡no le vayas a decir eso! Quizás no le importe, es posible que hasta se burle de mí, jamás creería que en la distancia me importa tanto, que sigo sus pasos a donde va tan sólo para tener evidencia de que está bien. A veces me hace mal, prestarle toda mi atención y jamás poder hablarle…

¿Sabes Dios? A veces me gustaría pedirle perdón, siento que le fallé y no sé cuánto. Pero tal vez me diga que no importa, y quizás yo sienta que todo este sufrimiento ha sido en vano, o es posible que tan sólo me diga eso porque no le interesa el asunto; porque ya no soy importante; para cortar la conversación simplemente.

Le admiro. Por una y mil razones que quizás no entenderías Dios, pero sí te puedo decir que me enseñó a volar cuando había olvidado que tenía alas, y fue una pieza indispensable en el proceso que tuve acerca de la búsqueda de un propósito; me enseñó a entender las cosas que no entendía, guiándome con cariño… Sí Dios, te hablo de alguien importante para mí, pero quizás de alguien que ya me olvidó. Es grande el dolor que siento al pensar que debo hacerme a la idea de esa realidad. No sé cómo soltar lo único que queda de esa persona, porque aunque sea dolor, tal vez prefiero eso a tener que olvidarle.

¿Puedo abrazarte un poco Dios? Me siento tan vulnerable. Disculpa que me emocione, yo… nada, no importa, nada de lo que diga es importante… Y disculpa pues manché la túnica de Dios con las lágrimas de mi alma. He llorado tanto por esto, que no sé si vale la pena o sólo fui una ilusa de la vida.

Dios, sé que te llamé para que fueses mi intermediario, pero creo que ya no es necesario. Presiento que ninguna de mis palabras tendrá la menor importancia, y no quiero que sean tratadas como una mentira, no quiero que se piense que digo esto tan sólo por decirlo, y que Dios fue tan infame que se prestó para comunicar una mentira, mi mentira. Tú y yo sabemos la verdad Dios, pero vamos a evitar más capítulos tristes, es lo mejor. Así que, puedes volver a tu trabajo Dios, ya no ocuparé más tu tiempo. Pero no te olvides de visitarme después, ya no será para enviarte con un mensaje, sino para que me ayudes asimilar este dolor o quizás para hacerme compañía entre tanta soledad.

Gracias por venir.

Mi Dios es alguien que no mentiría.
Tú, una persona importante en mi vida.
Yo, quizás el recuerdo que dejaste atrás,
atrás, allá atrás… para no volver jamás.
Nunca más.

02/07/2010 8:59 p.m. – 9:05 p.m.
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