jueves, 8 de abril de 2021

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Carta a mi tía


Querida tía,

Hoy he pensado en escribirle una carta para decirle aquellas cosas que no he podido decir antes, para decirle lo maravillosa que es para las personas que la queremos y apreciamos.

¿Sabe? Si tuviera que describirla para que otros la conocieran empezaría diciendo que usted es una persona solidaria, amable, generosa, preocupada por el prójimo, que tiene un gran corazón, que ama mucho y que se esfuerza por los otros. Una gran mujer que siempre que puede tiende la mano y comparte todo cuanto tiene, aunque sea poco y aunque se quede sin nada.

Por su forma de ser tan gentil y amorosa se ha convertido en amiga, madre adoptiva, hija adoptiva, hermana adoptiva de muchas personas. Se le admira profesionalmente porque dio todo de sí siempre, incluso para ayudar a sus compañeros y superiores. Logró lo que casi nadie logra, llegar a lugares y personas muy inaccesibles gracias a su lenguaje corporal y actitud. Se hizo escuchar, respetar y sentir sin importar el rango de su interlocutor. Logró tratos más justos para personas que lo necesitaban, y que quizás jamás lo habrían obtenido si no hubiese intervenido por ellos cuando lo hizo.

Logró que su madre se sintiera “rica” cuando con esfuerzo se hicieron arreglos a su casa; una madre que nació y vivió en pobreza, pero que sus hijos le hicieron sentir que “lo tenía todo”. Me atrevo a decir que su madre se sintió siempre tremendamente orgullosa de cada uno de sus logros. Me atrevo a decir que ha sido el orgullo de toda la familia, de todos sus hermanos. Y a su vez ha sido modelo de quienes, como yo, ven en usted a una persona admirable. Me ha acompañado toda mi vida en las más locas aventuras, nos hemos embarcado a lo desconocido varias veces y jamás me dijo que no. Ha sido mi guía, mi amiga, mi compañera más fiel.

Soy otra hija de todos los hijos que ya tiene, que son muchos, pues usted se ha ganado ese puesto a pulso, el de madre, hija y hermana adoptiva. Y todo lo que ha hecho, lo ha hecho sin esperar nada. ¿Sabe? Usted es un tesoro muy raro, pero muy valioso. Estoy segura de que su mamá está muy orgullosa, aunque ya no pueda decírselo con palabras. Sé que desde donde ella esté siempre la va acompañar. Siempre va estar allí a su lado.

Tía, personas como usted representan ese haz de luz que ilumina cuando uno cree que todo es oscuridad. Ese haz de luz que nos hace volver a creer que la luz nunca podrá ser opacada por la oscuridad aunque lo parezca.

Gracias, gracias, gracias por ser tía, madre, amiga, compañera de travesías de quienes como yo tienen la dicha de tenerla cerca. Somos muchos los que hemos sido bendecidos con su presencia, y estamos muy agradecidos por todas las veces que nos ha tendido la mano sin esperar nada a cambio.

Gracias, mil veces gracias. Gracias por su sonrisa, por su bondad, y por su espíritu de hermandad. Querida tía, que Dios la bendiga.



Waldylei Yépez



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07/04/21 22:29 – 22:34



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martes, 30 de marzo de 2021

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Me gusta el pasado


Me gusta el pasado...
porque en él las cosas salen bien.

Me gusta porque yo elijo qué recordar
o qué borrar.

También me gusta
porque en él te encuentro a ti.

Porque encuentro nuestras salidas
y nuestros viajes.

Porque encuentro tus promesas de amor,
y las dificultades que superamos con mucho perdón.

Me gusta, me gusta recordarte a mi lado,
y me gusta tu abrazo bajo el cielo estrellado.

Me gusta recordar nuestros planes pasados
de ese futuro que nunca llegó.

Que nunca llegó...

Recuerdo que me encantaba cuando con timidez me decías: “te amo”
mientras te miraba y tomabas mis manos.

Me gusta, me gusta el pasado aunque sea irreal,
aunque sólo en mi cabeza puedas estar.

Me gusta, y a la vez me duelen
las heridas no sanadas de mi mente.

Me duele… la realidad imaginada que me invento,
y las mentiras que he convertido en mis sueños.



Waldylei Yépez



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28/03/21 20:48
29/03/21 19:44 – 20:04



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lunes, 8 de marzo de 2021

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A todas... ¡Feliz día mujeres!


A la guerrera que se levanta todos los días,
y con fortaleza extrema enfrenta las travesías.

A la cabeza de familia que aun estando sola,
ha sido capaz de luchar contra las sombras.

A la abuela que forjó una familia desde la nada,
y cuyo corazón es más generoso que el de las hadas.

A la mamá que lo ha dado todo y mucho más,
porque su corazón sólo sabe de amor y bondad.

A las tías que nos acompañan en las locuras,
y que nos protegen así sea con las uñas.

A las primas con las que crecimos,
y de quienes mucho aprendimos.

A las amigas que nos aconsejaron, impulsaron y regañaron,
porque con su presencia también nos forjaron.

A las que no nacieron "ellas",
pero que han sido "ellas" desde siempre.

A las valientes que se plantaron frente la vida,
y le dijeron: "¡Hoy será un nuevo día!".

A las que tomaron con firmeza sus decisiones,
y cuidan con celo sus emociones.

A todas las que vienen en las entrañas,
que la esperanza de un mundo mejor con ellas nazca.

Un saludo para todas las valientes en su día.
Es un honor encontrarte, amiga mía.

¡Feliz día mujeres!
Que Dios las bendiga siempre.



Waldylei Yépez



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08/03/21 17:31 – 17:43 – 17:46



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viernes, 5 de marzo de 2021

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Arauco tiene una pena... hoy se llama Tomás


Ángel de la Justicia,
algo muy terrible ha pasado,
y el ánimo en Arauco está caldeado.

La inocencia ha sido rota,
las sonrisas opacadas,
y las ilusiones destrozadas.

¿Por qué existe la maldad?
¿Por qué la falta de justicia?
¿Por qué la impunidad?

Que lo justo, justo sea.
Ya basta de falencias.
¡Cuánto embarga esta impotencia!

La niñez es la mejor etapa,
pero, para algunos, fue la única.
Ya no más, que el cielo escuche nuestra súplica.

Más protección para los niños;
ellos son inocentes y sencillos.
No merecen tanta desgracia los chiquillos.

No puedo más que recordar a la Violeta,
cantando con guitarra que "Arauco tiene una pena"...
Arauco tiene una pena... hoy se llama Tomás.



Waldylei Yépez



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05/03/21 19:37 – 19:42 – 20:02 – 20:17 – 20:19



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lunes, 1 de marzo de 2021

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La Ciudad del Trueno


Me quedé mirando por la ventana. A lo lejos veía cómo el viento movía insistentemente un árbol de varios metros de alto, y en mi jardín la bugambilia también se movía sin resistencia.

Gotas gigantes de agua golpeaban con fuerza las hojas y las flores. Algunas no resistieron la batalla, y hasta los pequeños ajíes vieron truncado su crecimiento.

Seguí mirando por la ventana. De repente, un centellazo iluminó aquellas nubes grises, y un gran rugido vino después. La Ciudad del Trueno hacía gala de su nombre.

Un sonido muy particular se hizo presente, y fue entonces cuando descubrí que los granizos habían llegado. En el suelo algunos se derretían; otros se acumulaban.

En ese momento pensaba tantas cosas, y a la vez no pensaba en nada. Somos tan pequeños ante la naturaleza. Un solo gran movimiento, y ella podría eliminarnos si quisiera.

Muchos más truenos llegaron. Algunos fuertes y largos. Me sentí protegida bajo mi techo, pero sabía que no todos correrían con la misma suerte.

Somos vulnerables. Algunos más que otros. Vulnerables física, psicológica o emocionalmente. Me quedé callada mientras seguía mirando por la ventana.

Por un instante me sentí sola. Por un instante mi pasado se hizo presente, y la nostalgia llegó con la tarde lluviosa. Un gran vacío me invadió.

Un gran vacío que grita tu nombre con mi voz. ¿Dónde estarás? ¿Cuándo vendrás? ¿Me estarás extrañando mientras cae la lluvia? ¿O será esto toda una locura?

Sin dejar de mirar la lluvia, me acosté en la cama mientras la almohada me abrazaba. Y yo me aferré a ella, tal como me hubiese gustado aferrarme a ti.

Aquí estoy, mirando la tormenta en la ciudad mientras otra tormenta interna me desgarra. Y aquí sigo, gritando mi dolor con cada latido.



Waldylei Yépez



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003.La Ciudad del Trueno.Colección 20 años.Waldylei Yépez.docx
10/02/21 20:34.
26/02/21 18:03.



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miércoles, 3 de febrero de 2021

miércoles, 27 de enero de 2021

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El momento en que más te necesité


¿Te has preguntado alguna vez
cuál ha sido el momento en que más te necesité?
¿O nunca has pensado en ello?

Supongo que nunca lo has pensado.
Claro... ¿para qué lo pensarías?
¿De qué te serviría?

Me sonrío. Sigo siendo una tonta...
La tonta que cree que aún piensan en ella.
La que aún cree que la recuerdas...

Alguna vez me dijeron que lo que se va, siempre vuelve.
He confirmado que eso es mentira,
pues tú nunca volviste a mi vida.

Nunca volviste por más que te pensé,
por más que te esperé.
Ni por más que te extrañé.

Y sí. Hubo un momento cuando más te necesité.
Y no. No fue cuando aprendí a dormir sola otra vez.
Ni cuando me hacían falta tus besos y tus sonrisas.

En el momento en que más te necesité, yo extrañé tu mano.
Necesitaba que tu mano sostuviera la mía,
aunque fuera por un instante.

Ese día, lo recuerdo bien,
había perdido a alguien querido.
Ese día, tú tampoco estabas conmigo.

Fue tan duro. Me sentí desmayar de dolor.
¿Y sabes en qué pensaba?
En que quería que me tuvieras la mano agarrada.

Quería sentir tu apoyo.
Quería sentir un: "Aquí estoy contigo".
Fue el instante en que más deseé tenerte conmigo.

Pero no estuviste.
No llamaste.
Y ni te enteraste.

Ese día fue domingo, lo recuerdo bien.
Un domingo hace diez años.
Diez años... me pregunto si a estas alturas ya me habrás olvidado.



Waldylei Yépez



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002.El momento en que más te necesité.Colección 20 años.Waldylei Yépez.docx
27/01/21 17:07 – 17:28 – 18:01 – 18:07



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domingo, 17 de enero de 2021

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Oración para la sanación


Arcángel Rafael,

Tú que representas la sanación concedida por el Dios Todopoderoso que todo ha creado, que todo ha dado y que todo ha bendecido,

Yo te invoco.
Te invoco en este día,
el día en que algún malestar me aqueja
o aqueja a alguien que quiero.

Te pido tu intervención y soporte.
Te pido colocar tu mano sanadora sobre mi frente,
o sobre la frente de quien lo necesita;
de quien te necesita.

Amado Arcángel, solicito que la energía del Dios que todo lo puede
se exprese a través de ti.
Que tu luz sea un manto protector que todo lo cubre, que todo lo sana;
que alivia las penas del cuerpo y también las del alma.

Pido a Dios que conceda la sanación que solicito.
Pido la protección de los Arcángeles y de toda la Hueste Angélica.
Doy gracias porque sé que Dios me ha escuchado.
Gracias Arcángel por estar a mi lado.



Waldylei Yépez



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17/01/21 21:11 - 21:39



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martes, 5 de enero de 2021

Hemos iniciado un nuevo año

Hace unos pocos días hemos iniciado un nuevo año, y hemos dejado atrás otro muy difícil en lo que respecta a lo emocional, social y económico. Creo que todos tenemos grandes expectativas de este nuevo año, principalmente porque esperamos que sea mucho mejor que el anterior y ojalá que así sea.

Nadie sabe lo que el futuro nos depara, pero de lo que sí estoy segura es que este año no estará libre de desafíos, pero pido a Dios que nos conceda su protección y su bendición. Que de su mano vayamos, que su orientación nos lleve por los caminos adecuados y nos ilumine para tomar las mejores decisiones posibles.

Vienen más cambios, así que habrá que seguir reinventándose pero confío en que todas las puertas y ventanas se abrirán; que las oportunidades van aparecer y podremos seguir adelante protegiendo y proveyendo a quienes amamos y dependen de nosotros.

Que Dios nos ayude a tener la claridad mental y la tranquilidad mental para ver la esencia de los otros, de nosotros mismos y de las situaciones que pueden presentarse.

Agradezco por las lecciones de vida que nos deja el año pasado, por la fortaleza que nos empujó a tener y por la sabiduría que nos ha hecho adquirir.

Agradezco tu presencia en mi vida, agradezco por todo lo que tengo y por todo lo que no tengo porque por alguna razón no lo tengo.

Gracias Padre por cada recurso, por cada oportunidad y por cada momento de alegría. Que Dios nos bendiga.

"Padre, ayúdanos a comprenderte. Que tu gracia sea cada día".

Waldylei

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jueves, 19 de noviembre de 2020

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Simplemente tú


Me gustaría escribirte las palabras más lindas.
También me gustaría dedicarte mi más grande proeza,
y la mayor de mis promesas.

Eres la experiencia más sublime que haya tenido alguna vez.
Ya te soñaba cuando aún no nos conocíamos.
Ya eras capaz de atraerme aunque no nos hubiésemos visto.

No existían barreras en esta mágica experiencia.
No existía tiempo o espacio que la detuviera.
Fuimos uno antes de ser uno.

Y llegó el día en que la casualidad nos hizo coincidir.
Fue entonces cuando nuestros ojos se encontraron,
y nuestras almas se abrazaron.

Apartamos nuestras miradas como si uno pudiera ser ciego ante el amor.
Mi corazón vibró tan repentinamente,
y desde entonces ya no pude sacarte de mi mente.

Volví a verte una y otra vez.
Y tú me sonreíste en cada una.
“Lo que iba ser, tenía que ser”, pensé.

En tus brazos encontré una paz desconocida.
En medio de mis penas encontré tu compañía.
Y junto a tu alma, pues yo encontré la mía.

Y es que es tan hermoso sentir lo que yo siento.
Fundirme en la tibiez que viene con tu aliento.
Encontrarme en tus palabras sinceras, y saber que no eres mi quimera.

Tú eres la razón por la cual sigo creyendo,
y la razón por la que también sigo sonriendo.
¡Es que eres tantas cosas! ¡Eres la persona más hermosa!

¡Así que vamos! Subamos de la mano cada cima.
Juntos construyamos una vida.
Seamos el sueño más grande que hayamos soñado. Por favor, quédate a mi lado.

Gracias por estar aquí presente.
Gracias por enseñarme a amar en cuerpo y mente.
Gracias por llenar mi vida de tu luz. Gracias por ser… simplemente tú.



Waldylei Yépez



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015.Simplemente tú.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
03/11/20 09:01 p.m. – 09:04 p.m. – 09:23 p.m.
04/11/20 10:31 a.m. – 10:35 p.m.



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miércoles, 11 de noviembre de 2020

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Las palabras que jamás se escribirán


Pido perdón por todo lo que no llegué a escribir.
También por aquello que no llegué a decir.
Por todo cuanto he callado.
Por todo lo que no debí haber perdonado.

Pido perdón por las historias que se quedaron sin contar.
Por los acontecimientos que conocí, pero que jamás escribí.
Por todo lo que la gente dice que “se queda en el tintero”.
Y también por mis tontos anhelos.

Te pido perdón por no haber sido más valiente.
Por la ignorancia que sepultó mis ideas de futuro.
Por no haber trabajado más duro.
Y por dejar que se destruyera lo que yo sentía seguro.

Perdón.
Me pido perdón por exponerme más de la cuenta.
Por los errores cometidos.
Y por la responsabilidad de haberte perdido.

Pido perdón por no haber defendido con más ahínco mis ideas.
Por perder el tiempo entre tantas promesas.
Por aferrarme a la nostalgia y al pasado.
Por imaginar tanto tiempo el estar a tu lado.

Pido perdón por reescribir tanto mis sueños.
Por haber renunciado a tantos deseos.
Y también por mi ya conocida rebeldía.
Por mis miedos, soberbia y altanería.

Pido perdón por haberme ido.
Y también por dejarte ir.
Por los sueños que se disolvieron.
Por no haberte dicho más veces: te quiero.

Pido perdón.
Pido perdón de corazón.
Perdón por nunca escribir
aquello que jamás pude decir.

Hoy confieso que he fallado.
Que la mayoría de las cosas jamás han sido dichas.
Que prometí más de lo que cumplí.
Y que aún me duelen las acciones que me alejaron de ti.

Hoy me embarga una gran tristeza.
Pero ante el mundo mostraré toda mi entereza.
Y desde mi más grande encierro les diré
que sigo soñando con lo que nunca fue.

Pido perdón también por eso.
Por los años que ya se fueron.
Por los recuerdos que ya no están.
Y por las palabras que jamás se escribirán.



Waldylei Yépez



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014.Las palabras que jamás se escribirán.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
03/11/20 04:31 p.m.
04/11/20 10:19 a.m.



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lunes, 2 de noviembre de 2020

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Carta a un ser querido fallecido en los tiempos del COVID


 

Parece un poco loco que te quiera escribir una carta después de que te has ido, pero cuando se ha querido tanto a alguien y cuando sabes que ni siquiera lograste despedirte como querías… pues ya no resulta tan loca esta idea…

Quiero decirte que ha sido extremadamente difícil lidiar con tu partida tan repentina, pero lo ha hecho aún más difícil no poder vivir el proceso de despedida de una manera normal.

Nos tocó vivir un duelo tan rápido como un relámpago. No alcanzamos ni a darnos cuenta de que ya no estabas. No fuimos parte ni siquiera de tu funeral porque estaba prohibido por una medida sanitaria. No importaba la razón por la que te fuiste, simplemente era el mismo protocolo estricto para todos.

La pandemia nos separó los unos de los otros. En medio se impuso la llamada: distancia social. Pero de ti no nos separamos uno o dos metros, nos separamos una vida. Y no pudimos verte. No pudimos estar contigo, ni tampoco pudimos tomar tu mano para acompañarte en ese último respiro.

Nos prohibieron llevar flores. Nos prohibieron el abrazo de consuelo. Quince minutos para decirte adiós, y sólo diez personas… No, no estuvimos los tantos que te queríamos. No nos dejaron. “La pandemia…” decían ante cada uno de mis reclamos.

Quiero creer que sólo te has dormido, y que has despertado en un plano mejor. Quiero creer que nada malo pasa en el lugar a donde fuiste. Que ahí ya no hay dolor, ni miedo o desesperanza.

Quiero creer que vendrás a visitar y que sonreirás a todos los que te quisimos… a todos los que te extrañamos. Quiero que sepas que no ha sido fácil para nadie, pero nos reconforta saber que ya no hay nada que te duela.

Probablemente los libros de historia hablarán mucho de los tiempos de la pandemia, y yo recordaré que fue la época en la cual muchos de nosotros fuimos separados de nuestros seres queridos; la época en la que se prohibió el beso y el abrazo.

Pero sé que superaremos esta mala racha, y nos reencontraremos con más amor, amistad y fortaleza. Y con ustedes —allá en el otro plano— también nos reencontraremos cuando sea el momento adecuado.

Con lágrimas en los ojos te escribo mi carta, y mentalmente te abrazaré hoy y mañana. Perdona si no pude tomar tu mano cuando más lo necesitaste, no fue mi culpa. Perdona si no he podido llevarte ni una flor a la tumba.

¡Te quiero! Siempre te querré. Y sé que llegará el día en que nos volvamos a ver...



Waldylei Yépez



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013.Carta a un ser querido fallecido en los tiempos del COVID.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
28/10/20 08:59 p.m. – 09:18 p.m.
29/10/20 01:26 p.m. – 04:44 p.m.



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jueves, 29 de octubre de 2020

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Yo quiero ser yo


 

Que si debo ser como mi madre o como mi abuela.
Que si debo ser sofisticada o empoderada.
Que es mi deber ser exitosa,
amable, servil, buenamoza.

¡Ya me cansé de todo eso!
Me cansé de compararme.
Me cansé de que crean saber cómo debo ser.
Me cansé del discurso de hoy y el de ayer.

Repiten y repiten ideas.
Que si yo debería.
Que así tal vez alcanzaría.
Que si tan sólo... claro, yo lo lograría.

El mismo discurso de la mujer plena.
La cantaleta de la ama de casa perfecta.
La esposa que todos querrían.
La madre que se esperaría.

¡Que así no se hacen las cosas!
Que tienes que ser una rosa.
Que al marido bien se le atiende.
Que él decide, tú sólo asientes.

Que si estoy linda es por "su buena mano",
basta de los machismos inhumanos.
Basta de quitarme el crédito de lo que hago,
soy yo quien debería recibir esos halagos.

¡Me cansé!
Me cansé del discurso sumiso y del destructivo.
Me cansé de que crean saber lo que es mejor para mí,
pero que jamás me lo pregunten a mí.

No quiero que me midan con sus parámetros.
Que si hice o si no hice.
Que si ya me dejó el tren.
Que si me salieron veinte canas ayer.

Basta de ofensas y competiciones.
Quiero estar en paz y tomar mis decisiones.
Quiero ser feliz siendo yo misma.
Soy más que un género biológico o una mujer sumisa.

No soy la mujer que alguien quiere ver.
No soy la copia de mi suegra.
Soy como soy.
Soy una guerrera.

Soy la mujer que ha logrado más de lo que muestra.
Soy más capaz de lo que piensas.
He aprendido de cada uno de mis errores,
y amado intensamente a cada uno de mis amores.

Ya deja de subestimarme.
Ya deja de humillarme.
Yo no siempre me equivoco.
¡No soy loca por causar "este alboroto"!

Estoy cansada de irme al baño a llorar.
Estoy cansada de tanto esperar.
¿Por qué la gente cree que puede cambiar al otro?
Tus palabras para que yo cambie sólo me han roto.

Nuestros caminos son distintos.
Nuestras realidades las separa un abismo.
Tú y yo somos diferentes,
pero soy mejor de lo que sientes.

No soy lo que quieres que sea,
deja de esperar esa quimera.
Deja de presionarme para que sea como tú,
yo quiero ser yo y vivir a plenitud.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

012.Yo quiero ser yo.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
13/10/20 08:22 p.m.
16/10/20 04:01 p.m.
27/10/20 12:36 p.m. – 12:44 p.m.



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viernes, 23 de octubre de 2020

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Carta de los migrantes


 

Migrante: Persona que se traslada desde el lugar en que habita a otro diferente. RAE (2020)

 

Queridos amigos,

Me embarga una constante nostalgia. Una nostalgia que nace con cada sol, y se duerme con cada luna. Una nostalgia que llena cada minuto de mis días, y que trae hacia mí innumerable recuerdos. Recuerdos de un pasado y las ideas de un futuro añorado.

Me siento como si estuviera entre dos existencias distintas: en una camino y a veces vivo sin vivir, y en la otra vivo en un lugar a donde mi mente y corazón viajan, pero en verdad no están allí.

Añoro tantas cosas… ésas a las que jamás presté atención. Ésas que parecían tan insignificantes, pues ¿quién podría extrañar el jardín y las plantas de la mamá? ¿Quién podría extrañar sentarse en las sillas de su casa? ¿Quién podría extrañar el olor a limpio de las sábanas que ella lava o su café de la mañana?

Admito que el café que yo hago no sabe igual, y mirar por la ventana tampoco lo es. Claro, el olor a tierra mojada se parece mucho, pero estas tierras no son las que me vieron nacer… Discúlpenme, hay ciertos días en los cuales me pongo así, y con más intensidad llegan los recuerdo de mis raíces… de mi ciudad.

Vienen a mí los recuerdos de los lugares que me hicieron feliz, o de aquella caminata monótona hacia la escuela —o hacia el trabajo— que no sé por qué hoy recuerdo tanto. Y qué decir de aquel color del atardecer, y el de la mañana que renacía con más fuerza y más luz.

También me he quedado pensando en las huellas que dejaron mis pasos, y que el viento y el tiempo probablemente ya borraron. Luego me pregunto si toda aquella construcción que vi iniciar ya fue terminada, o si el pasto de aquel parque se ve tan verde como cuando yo pasaba del otro lado de la calzada.

Me quedo imaginando… imaginando que voy por aquellos caminos que no sé si volveré a recorrer. Por aquellos lugares que el tiempo no ha podido arrancar de mi memoria. Todos esos recuerdos son un mágico tesoro… un tesoro invisible.

Aún puedo sentir la sueva brisa que acariciaba mi rostro. Revivir el crepúsculo que enrojecía el horizonte de los cerros, valles y montes. Y volver a ver a la Virgen que se mueve de sur a norte.

No me fui porque quisiera. La vida me lo exigió. Me lo exigió como a los miles que navegan, caminan o vuelan. Me fui por esa cosa que llaman supervivencia.

Admito que ha sido duro, pero no ha sido tan malo. El costo emocional es lo que me está matando. Extraño lo que jamás pensé extrañar.

Entre migrantes nos entendemos. Mucho aguantamos estando lejos, pero día a día batallamos esperando mejore este calvario. El calvario de estar lejos de tus amigos, familiares y hermanos.

Agradezco las puertas abiertas. No me quejo de lo que me ha tocado vivir, aunque no sé qué me depara el porvenir.

Hoy más que nunca llevo clavado en el pecho el amor por mi patria, mi mar y mi lecho. Y si Dios lo permite volveremos a vernos, y lloraré al contarles la falta que me han hecho.

Gracias a todos por estar presentes, los llevo en cada paso aquí en mi mente. Son mi motivo y también mi aliciente. Son la esperanza de un sueño naciente.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

011.Carta de los migrantes.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
07/10/20 10:38 p.m.
16/10/20 07:33 p.m.
22/10/20 12:37 p.m. – 03:05 p.m. – 03:23 p.m.
23/10/20 12:57 p.m.



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lunes, 21 de septiembre de 2020

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Y luego dicen que “Dios no existe”


 

Hace un tiempo atrás llamé por teléfono a una persona muy querida, y recuerdo que ese día nos contábamos que nuestra salud iba bien, que en lo económico estábamos algo apretaditos, y que nuestros políticos seguían sin dar el ancho. Enumeramos los problemas de la pandemia, las posibles soluciones —porque a todos nos gusta sentirnos un poco “expertos” en cosas que realmente no sabemos— y conversamos de las cosas malas que suceden en el mundo. De repente —y como incluyéndose en la conversación— escuché a lo lejos al hijo de mi interlocutora cuando decía: “Dios no existe”. Debo admitir que fue como un balde de agua fría, pero luego disimulé e ignoré lo que había escuchado cambiando la conversación. Minutos más tarde nos despedimos y la llamada finalizó.

Dejé el teléfono a un lado y me quedé pensando en aquella frase: “Dios no existe”. Recuerdo que me pareció tan contradictorio que ese muchacho dijera eso, pero comprendí que lo dijo porque es lo más fácil que podemos decir cuando miramos lo mal que están muchas cosas en el mundo. Como si achacarle la culpa a Dios —por su aparente apatía e inacción hacia los problemas— nos quitara la responsabilidad de encima. Total, Dios no se va defender de aquella acusación, así que a Él le podemos echar la culpa del mal que existe en el mundo, porque la lógica de estas personas dice que si Dios existiera no pasarían cosas malas, ni permitiría las injusticias que existen.

Pero, ¿realmente Dios tiene la culpa de todo porque “no hace nada para evitarlo”? Bueno yo hice un pequeño ejercicio ese día, porque realmente quería entender a este muchacho, quería entender por qué pensaba lo que pensaba. Recuerdo que partí enumerando algunos males del mundo haciéndome preguntas al respecto, algo así:

La guerra

¿Desde cuándo existen las guerras o los conflictos armados? ¿Cuántos millones de muertos han generado en el mundo? ¿Estamos conscientes de que hoy en día hay decenas de conflictos activos en el mundo? ¿Que naciones se lanzan misiles entre ellos como si aquello fuera parte del día a día? ¿Cuántos se deben a colonización, no reconocimiento de pueblos/naciones o por líneas limítrofes de territorio? ¿Cuántos muertos han causado el nacionalismo, el racismo o la discriminación? Pero la pregunta más importante: ¿Desde dónde se originan los conflictos armados? O mejor dicho, ¿quién genera esos conflictos? La respuesta: El ser humano. Todo en base a estructuras políticas, militares y territoriales.

Por otra parte, la industria armamentística constituye un poderoso mercado mundial. ¿Y quién inventó el dinero, el mercado y la economía? Sí, el ser humano.

El hambre

Miles de personas mueren de hambre en el mundo cada año. ¿Existe acaso la capacidad de generar comida para todos? Probablemente sí, pero ¿económicamente es conveniente? Y ahí aparece de nuevo el tema del mercado. La vida de las personas debería valer más, pero como humanos no hemos actuado acorde a eso —porque si hubiera sido así no estaríamos hablando de esto ahora—. ¿Desde hace cuántos años toneladas de comida se pierden en el mundo porque nadie las compró a tiempo? Además, existe una gran variedad de productos alimenticios en el mundo de distintos sabores, olores, aspectos, etc. Pero esa diversidad no llega a países de África —o algunos lugares de Latinoamérica que están peor— ¿y por qué no llegan? Porque no los pueden pagar.

El hambre va de la mano de la pobreza, algunos países tienen mejor economía que otros, pero también es cierto que algunos han tenido un mejor manejo gubernamental que otros. ¿Cuántos países se han sumido en la pobreza por culpa de sus propios gobernantes y sistemas de gobierno? La corrupción en pleno se puede notar en la clase política de muchos países del mundo. ¿Y quiénes constituyen la clase gobernante de las naciones? Sí, de nuevo seres humanos. ¿Y quiénes son los políticos corruptos? Seres humanos.

Las enfermedades

La salud no es un derecho en todos los lugares, aunque uno pueda creer que sí y las organizaciones internacionales lo estipulen de esa manera. Pero no, porque aunque en teoría un país diga que el servicio de salud es un derecho, si no puedes pagarlo simplemente no obtendrás la mejor atención. Y también tenemos casos donde la atención es gratuita, pero se carece de cualquier insumo y/o equipo médico para atenderse, lo que te deja en nada aunque tengas un médico parado frente a ti.

Y si hablamos de los países más pobres que no tienen ni acceso al agua potable, y la desidia es lo que reina en sus centros de atención hospitalaria, ¿existirá acaso la posibilidad de que no se constituyan focos de enfermedades allí? Pero además, ¿quiénes son los responsables de las políticas públicas, de los planes de acción gubernamental, del aprovisionamiento de insumos hospitalarios y alimentos para los pacientes y del acceso al agua potable? Sí, humanos.

Las drogas

La industria farmacéutica es un poderoso mercado mundial que no está dispuesta a trabajar al costo, y miles de personas se quedan sin acceso a medicamentos que pudieran salvarle la vida… pero no los pueden pagar. ¿Dinero? ¿Mercado? ¿Costos? ¿Ganancias? ¿Quiénes crearon esos conceptos?

Del lado de lo ilegal, las drogas como la cocaína son creadas con combinaciones químicas, distribuidas en el mundo a través de aviones, barcos, submarinos, y en el camino corrompen hasta a la fuerza pública/organismos de seguridad para lograr llegar a los consumidores. ¿Cuánto daño han causado las drogas ilegales en el mundo? Pero sobre todo: ¿Quiénes son los responsables de su creación, distribución y consumo? De nuevo, los humanos.

Y después de revisar estos planteamientos habría que preguntarse: ¿Por qué le achacamos a Dios las consecuencias de las cosas que los mismos humanos hemos creado? ¿Qué es lo que estamos esperando? ¿Que Dios nos detenga a nosotros mismos? En otras palabras, ¿Dios no existe porque no nos detiene? ¿De eso se trata?

Somos responsables de la mayoría —¿o casi todos?— los males que afectan al mundo, pero es más fácil decir que Dios no existe porque no actúa. Por cierto, ¿alguna vez nos hemos tomado el tiempo de enumerar las cosas buenas que nos pasan? Ese muchacho que dijo que “Dios no existe” recibió un milagro en su vida, pero al parecer no se dio cuenta.

Hay otras preguntas que deberíamos respondernos hoy: ¿Soy capaz de darme cuenta que pasan cosas positivas en mi vida? ¿Que me han ocurrido pequeño milagros de los que debería sentirme agradecido? Y más importante aún: ¿Tendré la voluntad de generar pequeñas acciones para mejorar mi entorno porque yo también represento a ese “Dios en Acción” que quiero ver?

Tienes libre albedrío, eso significa que puedes creer lo que quieras creer. Yo creo que Dios existe en lo que me rodea, y en las personas que me rodean. A veces sólo se necesita cambiar la actitud, y entonces comienzan a manifestarse las cosas que están ocurriendo a nuestro alrededor y que no habíamos visto. Cambia el cristal con el que miras al mundo, y tú mundo cambiará.

“Señor, ayúdanos a comprenderte.
Que tu gracia sea cada día”.



Waldylei Yépez



Datos del archivo:

010.Y luego dicen que “Dios no existe”.Colección Séptima Región.Waldylei Yépez.docx
21/09/20 09:13 p.m. – 10:09 p.m.



Fuente Imagen: Google.

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