En toda visión, en cada sentimiento o cualquier objeto
siempre podrás encontrar Su Energía.
Sí, allí donde se alzan las más bellas cumbres de nieve.
Allá donde las montañas se apoderan del relieve,
y más allá de los ríos, hasta incluir lo que siempre he llamado mío…
No importa qué trate de escribir sobre éste u otro paisaje. Nunca podría plasmar la maravilla que representan o aquello que hacen sentir. No soy capaz de describir nada. Quizás lo más acertado sería compararlo con lo que soy a tu lado. Lo único que puedo considerar cierto es que, en mi Cuerpo Sutil, quedará siempre grabado este pensamiento, sentimiento o visión que revivirán en las venas del viento cada vez que añore este instante y quiera volver a verte.
A pesar de todo esto, permíteme intentar mostrarte otras formas. No usemos palabras, ellas jamás te dirían la absoluta verdad. Tampoco creo que mis ojos puedan transmitirte con fidelidad lo que trato de decirte, pues las miradas también tienen su propio lenguaje. Por ahora sólo sígueme.
Déjame traerte a mi pequeño viaje. Déjate llevar. Confía en mí. Déjame mostrarte que nunca habrá distancia y que me tendrás en tus brazos con sólo quererlo. Yo te enseñaré a verme detrás de la ausencia.
Donde quiera que me leas o donde quiera que me pienses yo estaré allí.
Tus ojos sólo podrán verme si tu mente lo permite. Espera. No trates de poner mi imagen en ella, deja que yo surja de la nada. No pienses en la frase: “Ojalá estuvieras aquí”, es mejor: “Qué bueno que estás aquí”. No pongas barreras, estoy aquí.
Cierra los ojos. Lo esencial se siente aunque no se vea. Ahora escúchame. Estoy detrás de ti y puedo susurrarte al oído tantas cosas. Siente la calidez de mi aliento sobre tu oreja.
Siéntete en lo más alto. No tengas miedo, no hay forma de que caigas del cielo.
Deja que la brisa se apodere del entorno. Yo seré tu escudo y tu capa. Te daré todo el abrigo y la calidez de mi pecho. Siente cómo me adhiero a tu cuerpo.
Abre tus ojos. Siente mis dedos que se deslizan sobre tus labios, esos labios que tanto han añorado los míos.
Por Ley te conviertes en lo que tu mente enfoca, y siempre vas a donde se evoca. Cuántas veces te he sentido. Son innumerables las ocasiones que te he pensado. Pero esta vez ha sido diferente, pues has sido tú quien me ha traído hasta ti. Quizás porque me necesitas tanto como yo te he necesitado. Tal vez porque muchas veces me soñaste a tu lado.
Pon tu mano sobre la mía. Puedes sentir mi calor. Entrelaza mis dedos.
Me gustaría saber si has soñado conmigo. Si abrazando a una almohada has pensado que soy yo. Si mirando una foto has acariciado mi rostro. Si has presenciado un atardecer y anhelaste mi presencia.
Gracias por ser lo que eres. Por ti aprendí a traspasar los muros de la distancia.
Eres un sueño que ha vivido para mí, y soy un sueño que ha vivido para ti. No importan los planos, los kilómetros ni el tiempo. No hay espacio cuando lo que manda es la Magna Luz del Corazón. La Luz que nunca falla.
Suéñame cuando estés despierto. Abrázame cuando tengas frío. Acaríciame para sentirte mío.
Cuando sólo el silencio sea el que hable, visualízame.
Cuando creas haberme perdido, léeme.
Si crees que soy tu Otra Parte, búscame.
Y cuando me tengas tan cerquita, como ahora, bésame.
Piénsame para no sentirme sola.
Espérame, ésa será mi razón.
Quiéreme, ése será mi escudo para nunca dejarme vencer.
Ámame y hazme sentir viva dentro del viaje que representa mi vida.
Gracias por ser el acompañante que siempre quise en mi camino.
Gracias por estar conmigo.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
022.Mi pequeño viaje.Colección Mi respuesta.Waldylei Yépez.docx
07/07/07 08:32 p.m.
09/07/07 05:00 p.m. – 05:28 p.m.
10/07/07 12:56 p.m.
14/07/07 05:05 p.m. – 05:24 p.m.
15/07/07 12:16 p.m.
19/07/07 01:45 p.m. – 02:00 p.m.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario