Releyendo el libro de mi vida encuentro
páginas muy hermosas de cuando yo tenía un amigo, una persona que me
mostró su apoyo y su comprensión, con la cual pasé muchas horas de mi
tiempo al transcurrir los meses, a quien le conté mis sueños y
esperanzas, quien se río de mis chistes y con quien compartí más de
alguna foto en aquel viejo álbum. Recuerdo el día que me habló de su
casa en construcción, de la chica que le gustaba, de las dificultades de
su vida académica y hasta de la sobreprotección que aún tenía de su
madre. También sabía que no le agradaba leer pero leía los textos que le
enviaba porque era mi amigo.
Les contaré algo más de él, era una persona especial pues podía verlo en
sus ojos. Así mismo tenía sus manías y defectos como todos, pero
siempre los dejé de lado porque creía que él “podía llegar a ser mejor”,
sin embargo, luego de muchos años comprendo que lo que yo pensaba era
que él “debía cambiar” y que “iba hacerlo”.
Durante años esquivé mi mirada cuando salía a flote alguno de sus
defectos, sus rabietas, o su mala actitud y en esos instantes me
concentraba en lo que me agradaba de él. Cuando me respondía de una
manera brusca me entristecía y me enojaba pero luego pensaba en los
buenos momentos, de alguna manera negaba la realidad diciéndome que no
eran tan rudas como parecían sus palabras. Me dije eso una y otra vez…
por años.
Sin embargo, amigo mío, hoy debo confesarte que siempre creí que “debías
ser mejor”, que habían cosas de ti que “debías cambiar”. Debo decirte
que hasta último momento vi algo especial en tus ojos, y que aún vive en
mí tus gestos de cariño, que me hubiese gustado ver tu casa concluida y
en tu vida siendo feliz con la persona indicada. También debo agregar
que hubo palabras tuyas que me hirieron mucho, y que en más de una
ocasión lloré la perdida de tu amistad como aquel día que te pedí
alejarnos, fue el peor de todos, lloré en el hombro de otra persona y me
sentía muy tonta para serte franca, me sentía así porque tú no sabías y
seguramente no sabrás la magnitud de lo que significaba tu amistad para
mí. Pero, mi apreciado amigo hay ciclos que se deben cerrar, este es
uno de ellos. Nos alejamos hoy porque ninguno de los dos se merece
palabras rudas, y eso era lo que en los últimos tiempos nos sobraba.
Una de las más hermosas actitudes que los seres humanos poseen es la
Compasión, intentamos hacer lo que podamos por alguien que no está de
suerte, más que todo cuando sentimos cariño por la persona, sin embargo
el exceso puede llegar a cegarnos hasta tal punto que aceptamos sus
malas actitudes ante nuestras buenas acciones, y si esto se alarga por
años la costumbre puede hacernos creer que “debemos” aceptar sus malas
actitudes sin chistar por el simple hecho de que las malas actitudes
vienen de alguien que queremos, amamos o nos ha enseñado algo.
Repentinamente nos convertimos en esclavos, esclavos de nosotros mismos
porque no nos permitimos detener la situación como deberíamos hacer,
sencillamente porque se trata de alguien que apreciamos durante mucho
tiempo y lo que es peor es que nos ponemos a recordar el tiempo pasado,
todo lo bueno, llegándonos a sentir como que somos nosotros los que
fallamos si hacemos algo al respecto.
Muchas son las hermosas actitudes que
poseen los seres humanos, la Amistad es otra de ellas. El cariño que
puedes llegar a sentir es maravilloso cuando es transparente, cuando en
la otra persona conoces el apoyo, la comprensión y sientes la seguridad
de tener un hombro donde apoyarte. Donde las buenas maneras y el buen
trato residen, aunque no siempre se pueda llegar a estar de acuerdo en
todo, pero prevalece el respeto y la comunicación. Existen otras bellas
actitudes pero a veces nos olvidamos de la Justicia y el Equilibrio. Una
Amistad sin Justicia no está completa. Amistad es Equidad, pero una
relación sea cual sea llena de malas actitudes y malos tratos no puede
sobrevivir por siempre, y lo peor de todo es que llenará tu vida de
momentos no-agradables.
El Corazón es la casa de muchos tesoros, pero la puerta del mismo se
llama Justicia. Cuando no se vigila con Ojo Avizor nuestro Corazón puede
llegar a ser muy herido, y él no merece eso, no merece ser tratado de
mala manera, y en definitiva, ninguno de nosotros merece ser tratado
mal.
Hoy es un día maravilloso, un día en el que debemos recordar nuestro
valor porque valemos muchísimo. Te invito a preguntarle a tu Corazón si
se siente bien o maltratado, si es justo el trato que está recibiendo de
los amigos, de la pareja, de no ser así deberíamos contratar un
vigilante Ojo Todo Avizor que proteja lo más valioso que vive dentro de
nosotros. Eres un Ser Maravilloso, y no debes olvidarlo ni siquiera en
presencia de quienes amas porque puedes estar seguro de que si realmente
te aman, si su sentimiento de amor y amistad es recíproco, te tratarán
con verdadera justicia y reconocerán tu valor, porque vales mucho.
Yo tenía un amigo,
ahora me queda un recuerdo,
pero lo más importante no era lo que tenía
sino lo que me queda de él
porque prefiero mil veces un recuerdo
que una palabra o maltrato.
Alguna vez yo tuve un amigo
y su presencia me recordó lo mucho que yo valgo
aunque él se haya ido y con él sus recuerdos,
yo seguiré caminando, ¡yo seguiré avanzando!
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
035. Yo tenía un amigo. Colección Despierta. Waldylei Yépez.doc
14/12/08 7:08 p.m.

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