Muy bien, señor sabelotodo.
Mucho sabes de mí, y lo que ven mis ojos,
cómo me siento, y qué tan mal me fue en la vida.
Sé muy bien que tienes la solución,
y que tus palabras no lastiman
por mucho que me digas “bruto”,
porque no lo haces con “esa intención”.
Sé muy bien que tu religión es “la verdadera”,
y que estudiaste en la mejor escuela,
que te llenas la boca hablando de “la palabra de dios”,
y que crees que el asesino será perdonado,
si se arrepiente ante el señor.
Sé que también dijiste que quien insulte al cristo,
pero se arrepienta, será perdonado.
¿Quisiste decir que quién no se arrepienta,
debería ser castigado?
¿Cuál sería el mejor castigo para ti?
¿Una cruzada? ¿O el retornar de la inquisición?
Tú hablas, ¿Pero acaso tienes razón?
Hablas de la palabra de dios,
¿Acaso sabes cuántas modificaciones lleva?
¿Y que esas modificaciones son hechas por humanos?
¿Te has puesto a pensar cuánto corrompe el poder?
¿Será que el poder no corrompe nunca a la religión?
Esto sólo es un recordatorio, señor sabelotodo.
Considera esto:
¿Cuánto dinero mueve la figura de dios?
¿Cuánto poder tuvieron sus representantes?
¿Sabías que el clero se molestó en el siglo XII
porque les prohibieron golpear a los judíos?
“Apalear a los judíos” le llamaban
a la “santa tradición” de Tolosa, en semana santa.
Señor sabelotodo, que se cree “el elegido”.
¿Necesitas creerte más especial que los demás?
¿Ser la luz que brilla en la oscuridad?
¿Ser la salvación del mundo?
¿Qué es para ti la salvación del mundo?
¿La muerte de todas las personas que consideras “malas”?
¿Será por eso que pides con ahínco el fin del mundo?
¿Así de una vez por todas vendrá el castigo del padre,
y demostrará que siempre la tuya era la verdad?
Señor sabelotodo, ¿Por qué escribes tanto del “último día”?
¿Por qué colocas a tu dios amoroso como el peor y más cruel?
¿Te das cuenta que tú mismo te contradices?
¿O no te has dado cuenta de eso?
Considera esto,
Si tú eres la luz contra la oscuridad, ¿Por qué la llamas para que venga?
¿Por qué insistes con “el último tiempo”?
¿Por qué te causa tanto agrado que otros sean castigados?
¿Necesitas que el mismo rey de reyes te elija?
¿Que te felicite por tu gran labor de “amor”?
“¡Que sean castigados los que insultan al rey!”,
¿Y que te den una corona por ser un “santo”?
Si tus palabras son de amor, ¿Por qué insultas
a quien piensa distinto a tu dios?
¿Por qué es tan difícil razonar el libro sagrado?
¿Porque odias que tu contrario te gane y tenga razón?
¿Porque es más fácil aceptar como siempre han sido las cosas y ya?
Muy bien, señor sabelotodo.
Si usted se cree santo, yo no lo sacaré de ahí.
Si cree tener la verdad, no le impondré la mía.
Pero dejemos algo claro:
Ni usted es el más especial del mundo,
ni su religión es la única y original,
ni siquiera es la más vieja,
y tampoco es la más santa.
Su religión lleva acuestas muchos muertos,
pues su base es un charco de sangre,
y no, no importa que Messori pida que se “olviden los errores pasados”,
porque eso no le devolverá la vida a la gente.
Eso no le devolverá la dignidad a quienes se la quitaron
y tampoco deshará la crueldad de violaciones contra niños desamparados.
La próxima vez, señor sabelotodo,
que quiera defender a su religión haciendo alarde de “su pureza”,
vea los libros de historia,
estos no se escribieron así porque “fueran ateos” sus autores,
se escribieron así porque así fue la historia… por mucho que a usted no le parezca.
Considérelo… Todo esto es parte de la “verdad”,
que no es la suya ni la mía, señor sabelotodo, pero no deja de ser verdad.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
018.Considérelo.Minicolección.Waldylei Yépez.docx
09/04/11 18:48

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