Hacia arriba,
hacia el cielo,
muy allá,
sobre el mar,
donde las olas perseverarán
y el silencio te envolverá.
Hacia arriba
en vuelo alto,
un vuelo incierto
donde ruge el mal tiempo.
El Halcón y el Albatros,
con alas abiertas,
al viento enfrentaron
y con entusiasmo volaron.
Allá se les ve,
allá se les ve volar.
Allá se les ve,
allá se les ve surcar.
Siendo los mejores en su especie,
los mejores en su actuar,
levantando Desafíos
o iluminando Viña del Mar.
El Halcón de Chicureo,
allá en la Colina,
se quedará en el corazón
al igual que su canción.
De los marinos se dice,
se dice que vuelven,
vuelven reencarnados en aves
o convertidos en Diomedeidaes.
Diomedeidaes les dicen,
otros les dicen Albatros
que vuelan entre el azul y amarillo,
navegando, como lo haría Cubillos.
El Halcón y el Albatros
han emprendido su vuelo,
sobre el mar que tanto amaban,
hacia la isla que anhelaban.
El Halcón y el Albatros de Juan Fernández,
ellos que siempre tuvieron un corazón bien grande,
se despiden de la tierra,
se despiden hacia el cielo.
El cielo les recibe,
les recibe iluminado,
porque siempre fueron buenos…
muy buenos hermanos.
El Halcón de Chicureo,
el Albatros del océano,
le dicen adiós al mundo
pero Chile los extraña tanto…
Adiós, buenos amigos,
adiós, buenos hermanos,
ojalá un día emprendan vuelo
y así puedan visitarnos.
Y así puedan visitarnos…
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
024.El Halcón y el Albatros.Minicolección.Waldylei Yépez.docx
11/09/11 03:55

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