Aquella mujer que te hubiese amado,
podría explicarte qué es lo que siento ahora. Seguramente podría
contestar qué es lo que pasa dentro de mí, así como cuando me miras y te
veo sonreír. Quizás ella podría definir lo que siento como amor. Sí, te
amo… aunque no esté dispuesta a decírtelo, no como ella que quizás sí
te lo dijo.
Me pongo a escuchar canciones de repente, pero termino pensando que me
hace mal porque me pongo a escribir en privado, justo para decir las
cosas que no diré jamás…
Hace instantes revisaba viejos recuerdos, de esos que se van para no
volver, y me he preguntado cuánto me he perdido. Me he preguntado cuánto
has vivido y cuánto ha vivido la mujer que te ha amado, así tal cual
como yo, con la diferencia que ella fue un paso más allá y terminó por
esclavizar su amor, su amor propio.
Recuerdo la vez en que decidí amarte y no amarte al final, justo lo hice
para no terminar formando parte de la lista de aquellas que te aman o
te han amado, una más, o mejor dicho: no quise formar parte de la lista
de mujeres que tú sabes que te aman o te amaron, esa misma lista que
agranda tu ego como si fueras la última coca-cola del universo.
Justamente eso fue lo que me alejó de ti, te crees tan genial que te
propones conquistar a cualquier mujer que te logre sonreír. No niego que
eres un seductor, o mejor dicho conoces bien cómo hacer sentir
importante a una mujer aunque sea por unos minutos, me he visto en la
situación y vaya que se siente bonito debo reconocerlo. Lástima que para
ti el “amor verdadero” sólo dura un minuto, por más que sea pleno.
Te conocí y no te conocí al final, no sé si alguien en esta vida te
conoce de verdad, o si tú sabrás quién eres, lo cierto es que hace mucho
tiempo decidí hacerte a un lado y me dije que eso era necesario para no
verme sufrir. Para no sufrir de la misma forma en que esa mujer que te
ama, y que cometió la estupidez de decírtelo, sufre hoy por hoy. Me
alejé para no terminar sintiendo la rabia y el deseo de venganza que,
aún hoy, siente quien te amó y que se creyó engañada.
Hay veces en que no logro comprender el cómo tú no comprendes por qué
más de una te reprocha alguna cosa. No logro entender el cómo nunca te
diste cuenta que decir “te quiero” no viene enlazado con un “tal vez”.
Cómo fue que no aprendiste que los compromisos se cumplen, y que no
debes hacer sentir importante a una mujer para luego dejarla botada, de
verdad, no te puedo comprender. No logro entender que le tiendas la mano
a alguien y le sonrías, para solamente después acariciar su pierna y lo
más íntimo de su vida… entonces te terminas yendo por donde venías.
Pienso que si te hubieses tomado el tiempo, y hubieses dejado la
ridícula idea de que todos están dispuestos a engañar para sólo gozar,
podrías haber encontrado en alguna mujer algo más que intimidad. Y no,
no te hablo de mí y ni siquiera diré que habría sido otra historia un
“nosotros”. Conociéndote como te conozco, lo poco que conozco, no habría
podido funcionar porque no estaba dispuesta a ser una más, porque con
tu forma de ser me enseñaste a no tenerte confianza. Lo peor de sentir
que tu amor es un mujeriego, es estar segura de que lo es y que no va
cambiar. Que no va dejar de ver fotos de mujeres semidesnudas aunque tú
estés a su lado, porque lo más “lógico” es que ella entienda que “él es
un hombre” y, por tanto, es normal… pero, pienso yo, podrías tener un
poquito más respeto por la mujer que dices amar.
Insisto en que lo más triste de todo esto es que la mujer que te ama
esclaviza su amor propio, por la única razón de que te ama como si amar
implicara que el otro sea el más importante y uno postergarse como el
menos importante. He llegado a pensar que “amor” es una idea tan
subjetiva que casi cualquier cosa se puede tildar como tal, sólo se
necesita a alguien que quiera justificarse o justificar sus actos. Mi
propia idea de lo que es el amor ni siquiera alcanza a ser idealizado,
como si fuera un imposible, por el contrario creo que la diferencia
reside en que para mí el amor incluye al amor propio, el respeto, la
consideración y la dignidad. Algunos creen que, como el mundo no es
perfecto, deben postergarse “por amor”, yo creo que se puede ser
tolerante con aquello que se debe e intolerante con lo que no puede
sencillamente aceptarse. Creo que hay que ser valientes para amar y para
dejar de amar.
A veces me pregunto qué hubiese pasado si me hubiese dejado caer entre
tus redes, quizás tendría una razón para odiarte o para seguir amándote
como una infeliz, no lo sé y nunca lo sabré… prefiero no saberlo.
¿Sabes? Hay ocasiones en que abro mi ventana y te veo pasar junto a
ella, ésa a quien ahora dices que amas y te dice que te ama. Ella podría
explicarte cómo me siento a veces, esas veces en que te amo y ahogo el
suspiro que lanza mi corazón. Ella dice que te ama y le creo, hay una
forma muy particular en que la mujer enamorada mira, es eso lo que la
delata. Por suerte para mí, jamás aprendiste a darte cuenta de la
diferencia en cuando yo te miraba, en las veces en que me hubiese
gustado correr a tus brazos y besarte en los labios. Sigo amándote en
silencio, a veces lo hago.
Ella podría explicarte cómo me siento cuando te amo, podría decirte el
tamaño de la ilusión de una mujer enamorada, podría quedarse sin
palabras al intentar expresarte lo mucho que te ama, podría quedarse
mirándote con ternura… pero jamás podría responderte por qué decidí no
amarte, pues sólo yo lo sé y sólo yo lo entiendo.
Tú decidiste vivir tu vida como la vives.
Decidiste que, en el fondo, no amarías a nadie.
Decidiste decirles que les querías,
aunque después de cinco minutos ya no lo harías.
Yo decidí no darte el espacio.
Decidí que no quería estar en tus brazos.
Decidí que no quería besar la boca que ha sido de miles,
que no eras el adecuado para ir al cine.
Ella podría explicarte cómo me siento a veces.
Que el corazón se emociona al verte.
Que mil razones hay para sonreírte siempre,
pero lo que no puede contarte
es que, en el fondo, eres
lo que ella no quiere…
pronto lo sabrá
cuando te conozca de verdad,
o cuando la dejes atrás…
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
012. Ella podría explicarte cómo me siento. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc
13/07/2012 07:42 p.m.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario