Me pregunto cuándo volveré a ver tu
rostro, cuándo volveré a escuchar de cerca el susurro de tus labios y
sentir la mirada de tus ojos. Me pregunto tantas cosas a veces, hasta me
pregunto qué nos pasó.
Hay ocasiones en que me pongo nostálgica como ahora y sólo logro caminar
de un lado a otro en mi habitación, eso cuando no estoy simplemente
tirada en la cama o el sillón. A veces siento que esto me sobrepasa, que
no podré aguantar ni un minuto más tanta tristeza y tanta rabia. Hay
veces en que me digo que hubiese preferido no haberte conocido.
Otras veces actúo normal, como si nada pasara, y le sonrío a la vida
creyendo que sí hay razones para ser feliz. Salgo con los amigos y voy
al cine con los primos, pero aún así el tiempo no es el mismo que cuando
tú estabas aquí.
Hay ocasiones en que me insulto por tonta, por sentir lo que aún siento,
me gustaría no tener que fingir lo que finjo sólo para que nadie me vea
sufrir, para que nadie me vea triste y se compadezca de mí. No quiero
la lástima de nadie, no quiero que sepan que aún sufro por amor, por el
amor que aún te tengo y que tú no recuerdas. ¿Por qué? ¿Por qué no lo
recuerdas? ¿Por qué sí tengo que recordarlo yo? ¿Por qué sí tengo que
sufrirlo yo?
Un rayo de sol intenta entrar por la ventana, intenta infructuosamente
calentar esta pieza. Yo intento respirar. Todo es un intento en esta
habitación, no puedo decir que algo resulte. Sobre la mesa hay un
intento de canción o un intento de poema, y en el piso está nuestro
álbum de fotografías que se cayó en un intento de volver al pasado, se
cayó cuando intenté vernos juntos de nuevo y me causó tanto dolor que
mis manos tambalearon, mi valentía se quebró mientras sigo intentando
que el nudo en mi garganta no salga, que no salga y moje mi rostro como
muchas veces ya me pasó. Cuesta tanto contar lo que se vive en esta
habitación, pero cuesta mucho más contar lo que sucede en mi interior.
No sé si pueda contener más tiempo mis lágrimas, quisiera simplemente
soltarlas y volver a ser la niña que cuando lloraba alguien le
arrullaba. Quisiera… ¡Ay! ¡Quisiera tantas cosas!
Me pregunto cuándo volveré a ver tu rostro, me pregunto cuándo
volveremos a retomar nuestros planes, esos que ambos construimos
mientras caminábamos tomados de la mano. Me pregunto cuándo podré volver
a ver el cielo y verte iluminado en alguna estrella; cuándo esta
maldita ciudad dejará de ser sólo una construcción de recuerdos, donde
cada calle y centímetro me habla del momento anterior en que pasamos por
ahí, pero no habla de que tú estás aquí. Odio ese osito de peluche que
me regalaste, lo odio tanto que no me atrevo a botarlo, no me atrevo
alejarlo de mí porque él me acerca a ti. ¡Te odio! ¡Desearía jamás
haberte conocido!
Caigo al piso de rodillas y lo golpeo, no aguanto este maldito
sufrimiento. No aguanto pensar que sólo yo sufro por esto, que sólo yo
quiero regresar atrás, que tú estás bien sin mí o que te da igual. No
aguanto pensar… Mis lágrimas caen al suelo una vez más.
Éramos felices, yo sé que lo éramos, entonces ¿por qué no recuerdas
nuestro amor? ¿Por qué no lo recuerdas si éramos felices tú y yo?
Me gustaría saber si quiera qué fue lo que nos pasó… Me gustaría
entender qué hicimos mal, o qué fue lo que no hicimos. Me gustaría
levantarme de este piso, dejar de llorar por lo que ya no será, sin
dolor ni amargura, sin pesar. Me gustaría tantas cosas, me gustaría
dejarte y aún así me pregunto cuándo volveré a ver tu rostro, cuándo
recordarás que te quiero y que quiero que regreses conmigo de nuevo… Mi
amor, ¿cuándo? ¿Cuándo lo recordarás? ¿Cuándo recordarás que aún te
espero? ¿Cuándo? ¿Cuándo me recordarás de nuevo?
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
013. ¿Por qué? ¿Por qué no lo recuerdas?. Colección Orígenes. Waldylei Yépez.doc
19/07/2012 01:49 p.m. – 02:02 p.m.

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