No he sido buena para exponer mis
sentimientos o expresarme con palabras, siempre he sido como las demás
personas que sienten vergüenza si alguien lee lo que escribe, si alguien
lee sus vivencias. Pero he estado oculta por mucho tiempo, callada, sin
mucho que esperar, hasta el día de hoy.
Durante muchos días las oscuridades me acompañaron. Hasta creo que la
oscuridad pretendía quedarse conmigo para siempre, creía que podría
adherirse a mí y no soltarme, pero se equivocó. No tuvo más remedio que
soltarme cuando mi corazón se llenó de luz.
Hoy quiero escribirle a mi futuro amor, a ese hombre que no conozco y
que estoy esperando desde ahora conocer. Cualquier persona podría
preguntarme: ¿Por qué quieres escribirle si no lo conoces? ¿Por qué
hacer una carta sin destinatario? Y les diría que se equivocan, sí
existe un destinatario pues que no lo conozca no quiere decir que no
exista.
Mi amado futuro amor,
No sé por dónde comenzar a escribir. No
sé exactamente qué decirte, pero se supone que debo comenzar hablar
sobre mí para que puedas conocerme. Sin embargo, no quiero detenerme en
pequeñeces como mi nombre, edad o domicilio, si trabajo o si estudio, o
si soy bajita o si soy esbelta. Por el contrario, quiero comenzar
hablándote de mi experiencia.
Soy una mujer enamorada, enamorada de la vida y de las buenas acciones.
Seguidora de la Divinidad, pues fue justamente la fortaleza divina la
que me salvó de una gran caída a un precipicio negro. No quisiera tocar
mucho el tema de mi pasado, pues esas son cosas que deben quedar atrás.
Quiero hablarte desde mi aquí y ahora, pero también quiero ser sincera y
contarte de lo que yo ofrezco para nuestra futura relación, y para eso
debo hablarte acerca de lo que aprendí.
Comienzo por contarte que tuve una experiencia de amor que no acabó muy
bien, una experiencia que terminó y yo no me di cuenta cuándo ni cómo
pasó, sólo sentí el “hachazo” que destrozó mi corazón. Caí en un agujero
negro, en una tortura infernal donde casi me vuelvo loca de dolor. Todo
eso fue porque no entendía lo que había pasado, había muchas preguntas
en mi cabeza y un cerro de suposiciones inciertas. Me ponía nerviosa y
descontrolada, tenía pesadillas, casi no comía ni dormía. Mi cabeza no
dejaba de decir: “No entiendo, no entiendo…”. Hoy sé que lo que causó
tanto dolor, tanto sufrimiento psicológico y emocional fue la mala
comunicación. Yo podía entender que un amor cambiara, podía entender que
dejaran de amarme y era un derecho saberlo, pero no en la forma tan
injusta que me ocasionó más dolor del que merecía vivir. A veces las
personas creen que es mejor callar para no hacer sufrir, no se dan
cuenta que las personas sufren más sin saber la verdad. Es cierto que la
verdad no siempre te hace feliz, pero como dijo Jesús: “La verdad os
hará libres” y eso era lo que yo necesitaba. No obtuve la verdad a
tiempo, y por eso terminé pasando por las brasas del infierno.
En base a esta experiencia, pude haberme cerrado a la vida y al amor.
Pude elegir no amar más, puede elegir sufrir una década por ese amor
malogrado, pude elegir no confiar, pude elegir no creer. Sin embargo, no
lo hice, no elegí ninguna de esas cosas porque no es lo que quiero para
mí ni para ti.
Sé que estás allí. Puedo sentir la esperanza que se agranda en este
corazón iluminado, en este corazón que guarda mucho amor para darte. En
este corazón que dejará atrás el pasado, y que por eso no va negarte
todo el cariño que mereces, porque te amaré sin reserva alguna.
Te ofrezco lo que soy, no más ni menos, sino todo lo que soy. No
prometeré cosas que no puedo cumplir, y por eso no te prometo ser
perfecta pues nadie lo es. Pero sé que por amor y con amor puedo
realizar algunos ajustes, pues mi meta es mejorar cada día para que
justamente cada día tengamos una bella experiencia uno a lado del otro.
No miento en lo que aquí expongo, no miento cuando te digo que quiero
amarte en totalidad con tus virtudes y defectos. No miento cuando te
digo que no me daré por vencida aunque las circunstancias sean
difíciles.
Te ofrezco una buena comunicación de mi parte. El infierno por falta de
comunicación que viví no se lo deseo a nadie, y no voy a permitir que
sufras porque no sepas la verdad. Prometo ser sincera, honesta y leal.
¿Qué espero de ti? Espero exactamente lo mismo que quieres recibir, es
decir, amor, respeto, lealtad, cariño, buena comunicación (realmente
buena comunicación), aceptación, flexibilidad, sinceridad, honestidad y
perseverancia porque no siempre las cosas serán fáciles, pero no por eso
hay que rendirse.
Cuando nos toque hablar en persona sé que será maravilloso. Sé que
nuestros ojos hablarán entre ellos y se dirán miles de cosas. Que
nuestras manos se entrelazarán y formarán un futuro bellísimo. Y la
Divinidad nos colmará de bendiciones.
Tú y yo, unidos en la Luz, seremos Luz y será maravilloso.
Amado futuro amor, te espero.
Aquí estoy.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
001. Carta a mi futuro amor. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx
09/01/13 09:05 p.m.

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