Quisiera dedicar algunas palabras a una
persona que, sin esperar nada a cambio, me ha dedicado su tiempo y su
apoyo. Sí, quiero dedicarle algunas palabras a un gran amigo; no un
amigo cualquiera, hablo de verdad de un gran amigo.
Disculpen si la emotividad me gana, si lo cursi se apodera de lo que
intento decir, si mi sentimentalismo se desborda en una carta.
Disculpen, sé que hay gente que no le gusta eso, pero no es mi
intención. Yo tan sólo he querido escribirle a un gran amigo, escribirle
desde el corazón, porque sólo con el corazón se logra ver bien, porque
sólo con el corazón se logra escribir bien.
Amigo mío,
He querido escribirte porque necesito
que sepas cuán grande es mi agradecimiento hacia ti. Escribirte que, en
mis momentos más tristes y dolorosos, tú fuiste quien me tendió la mano y
me acompañó en esa oscuridad que me atrapaba. Pintaste flores sobre las
nubes negras que tenía en mi cielo, y dejaron de ser nubes cargadas de
tormenta para convertirse en nubes de colores. Construiste el arco iris
que me habló de un mañana mejor, y me hiciste reflexionar hasta llegar a
una mejor comprensión.
¿Cómo puedo agradecerte todo eso? ¿Cómo te agradezco el tiempo
invaluable que me concediste? ¿Cómo te agradezco haberme enseñado a ver
mis problemas desde otras perspectivas? ¿Cómo te agradezco ser el único
que no juzgó mis errores, sino que me hizo ver la parte positiva de todo
eso?
Quizás me digas que no tengo nada que agradecer, quizás me digas que no
era necesario un mensaje como éste, pues no has ofrecido tu amistad
esperando algo a cambio. Sin embargo, déjame expresar mi agradecimiento
aunque sea de este modo.
Gracias por ser ese “hermano del alma” que me acompaña en todo momento,
por ofrecerme tu amistad, respeto y cariño. Gracias por estar presente
en los buenos y malos momentos, por no dejar de interesarte en lo que
suceda conmigo. Por recibirme con alegría e incentivarme a seguir
adelante por mis sueños.
Amigo mío, ¿cómo te agradezco tanto?
¿Acaso existe forma de agradecerte?
No lo sé, pero permíteme decir:
A un gran amigo dedico mis palabras,
a ese gran amigo que creyó en mí,
incluso cuando yo no lo hacía.
A ese gran amigo
que le puso color a mi mundo,
cuando creí
que sólo era gris.
A ese gran amigo que me impulsó a luchar,
a creer que puedo cambiar mi realidad.
A ése, que con palabras cariñosas,
me hizo comprender mejor la vida.
Gracias por eso,
gracias por todo,
gracias por tanto.
A un gran amigo hoy le escribo,
para decirle que lo quiero,
que tiene mi admiración, cariño y respeto.
Gracias…
Gracias por ser,
un gran amigo para mí,
verdaderamente, un gran amigo para mí.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
014. A un gran amigo. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx
13/04/13 09:12 p.m. – 09:51 p.m.

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