Hoy es el último día del sufrimiento, de
ese sufrimiento que he llevado a cuestas por tanto tiempo. Ese
sufrimiento en el cual caí cuando fui traicionada por quien más amaba.
Fue tan intenso el dolor que sentí, que creí que de dolor iba a morir.
Pero no fue así, aunque uno se sienta morir no se muere. Aunque el dolor
te invada hasta el tuétano, no se muere. Aunque lo quieras, no se
muere.
He llegado a pensar que somos valientes, todos aquellos que sufrimos un
gran amor hemos sido valientes, valientes al enfrentarnos a la más
profunda agonía; valientes que han tenido que ver cómo se desmorona todo
aquello en lo cual creían, en cómo te dan la espalda aquellos que
amabas, incluso cuando de rodillas suplicabas y ellos se alejaban.
Valientes que se enfrentaron a la locura, que quiso llevárselos con ella
y aun así no pudo. Valientes que recibieron las más horrendas puñaladas
de quien tanto amaban, pero siguieron de pie; desangrándose, pero de
pie; sin comprender por qué te han atacado a traición, pero de pie.
Valientes, no tengo otra forma para denominar a quien es capaz de
enfrentarse al más terrible dolor, el que te ha causado quien ha sido tu
amor.
Hoy es el último día del sufrimiento…
Hoy también mi pasado se va porque éste es su último día. En ese pasado
yace todo lo que me dañó, e incluso aquello que me hizo feliz, pero
después de tanta mentira ya no sé qué fue verdad y qué no, pero no me
interesa descubrirlo no vaya ser que termine con más decepciones de las
que creía tener. Por eso me despido de lo bueno y de lo malo, de lo que
fue y de lo que no fue. Me despido de lo que fui y que jamás volveré a
ser.
Hoy es el último día de muchas cosas, pues también se irá el odio que
nació de la muerte de aquel amor. Se irá la agonía que sufrí, el rencor y
los sueños que ya perdí. Se irán las palabras que dije y las que callé,
los reproches que expresé y los que se quedaron guardados. Todo,
absolutamente todo lo desecho, porque ya no quiero nada negativo a mi
lado. Porque ya no quiero nada negativo en el pecho.
Hoy también es el día del perdón, porque en el fondo, como dijo Jesús,
ellos no saben lo que hacen, no saben lo que hicieron. Perdón para ellos
porque fueron incapaces de actuar mejor, supongo que sólo hicieron lo
que mejor podían hacer. Perdón para mí misma, no puedo seguirme
reprochando no haberme dado cuenta de nada, no haberme dado cuenta que
confíe demasiado, y que amé demasiado. Quizás fue mi gran error el no
haber equilibrado mi razón con la emoción, el no haber tenido un amor
realmente equilibrado.
Hoy es el último día en que mi pasado se impone a mi presente. Hoy es el primer día del resto de mi vida.
Perdono y olvido.
Hoy comienzo de nuevo el camino…
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
017. Hoy es el día del perdón y del olvido. Colección Simplemente Waldylei. Waldylei Yépez.docx
30/04/13 05:01 p.m. – 05:22 p.m.

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