Extraño amigo, viejo y olvidado amor,
Hoy ya no recuerdo lo que me hacían sentir tus palabras, ya no recuerdo
cómo se sentían tus manos al acariciarme, se ha ido tu tono de voz y la
influencia de tu mirada. Pero se quedaron conmigo varios recuerdos,
algunos ya borrosos como viejas fotos, deterioradas por el implacable
paso del tiempo. No sé por qué hoy me he acordado de ti, o de lo poco
que me queda en la mente sobre ti, y he repasado capítulos de nuestra
vida en común, sobre todo aquellos donde hoy sé que pude haber actuado
mejor.
Es increíble cómo el sentimiento, las buenas emociones, las caricias,
todo eso desaparece y sólo te queda en la cabeza las imágenes más feas y
las palabras más crueles, sobre todo las que ocasionaron más daño.
Pienso en ti y revivo eso. De verdad, ya no me acuerdo de cómo sonreía
cuando estaba contigo. Me parece tan triste. Trato, trato de acordarme
de los episodios bonitos, y salta la peor de tus miradas, la peor de tus
palabras que sin siquiera contener una ofensa grosera, destrozó mi
corazón y mi amor volvió quimera.
Pero no escribo ahora para recordar lo mejor o lo peor de la vida que
construimos, y que después destruimos. Escribo quizás con nostalgia, o
mejor dicho con frustración porque repasando capítulos, como ya dije, sé
que pude haber actuado mejor si tan sólo hubiese tenido el conocimiento
que tengo hoy.
Dicen por ahí que a veces conocemos a la persona correcta en el momento
equivocado, y he llegado a pensar que es cierto, que éramos los
correctos que se conocieron en el peor momento. No tuve la preparación
necesaria cuando te conocí. Mi ingenuidad, mis ideas y arrebatos nos
ocasionaron mucho daño. Tus silencios, prepotencia y cobardía mataron lo
poco que tenía y que te había dado, convirtiendo este amor en un amor
desgraciado.
Hoy sé que no era tan grave lo que hacías y que no me gustaba. Hoy sé
que eran muy pocas razones para pelear o discutir, que podía llegar a
ser más tolerante con tus defectos y más flexible con mis ideas de cómo
debían ser las cosas. Pero lo aprendí muy tarde, lo aprendí después de
que este amor quedó en abandono, después de que se desangró y se volvió
desamor. Quizás no te amé lo suficiente, quizás tenía tanta seguridad de
que me pertenecías que por eso mismo te perdí… nos perdimos.
A veces siento que hoy soy capaz de ser lo que necesitabas, justo hoy
cuando ya no lo necesitas. Tuve que vivir para darme cuenta que no tenía
la suficiente experiencia para valorarte y verte mejor en aquel
momento, pero hoy ya no importa nada de esto y, de hecho, es mucho lo
que ya no recuerdo, tan sólo sé que un día creí que podíamos tener una
gran relación y me he preguntado si hoy, si te hubiese conocido hoy,
habría funcionado. Tal vez no, jamás lo sabré.
Extraño amigo, no sé quién eres hoy. Viejo y olvidado amor, ni tan olvidado porque por algo te escribo yo.
Un día tuve un gran amor, de lo bonito sólo recuerdo que pensaba que
podría funcionar. De lo malo, recuerdo más y aun así días como hoy me
pregunto qué pensarías de esto que soy, no de lo que fui porque ya no
soy exactamente así. Me pregunto si habría funcionado si te hubiese
conocido hoy, supongo que ya no importa la respuesta pues total si todo
acabó, ¿para qué preguntar esto si ya no existe nuestro amor? ¿Por qué
no dejar que el paso del tiempo mantenga nuestro adiós? O ¿para qué
preguntar por algo que el adiós ya mató?
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
001. Carta a un amor perdido. Colección Fuerte y Valiente. Waldylei Yépez.docx
27/03/14 08:27 p.m. – 08:37 p.m.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario