Rememorando la historia de nuestros
días, pienso en las muchas cosas de las que podría hablar, pero hoy tan
sólo quisiera recordar aquellas noches estrelladas donde salimos de
paseo, y recorrimos las calles de la ciudad donde te quedaste, aquella
ciudad donde se me quedó la vida también. ¿Por qué extraño tanto esos
paseos? Quizás porque la noche aquí no es como la noche allá, no importa
que supuestamente estemos bajo el mismo cielo… yo sé que no es el mismo
cielo. Y como las noches son distintas, por eso es que las extraño
tanto. Extraño verte. Extraño que me abraces. Que desde atrás me tomes
entre tus brazos y quede pegadita a tu cuerpo, mientras miramos aquellas
estrellas que hoy se han apagado.
Recuerdo cuando me llevabas a aquel sitio alto, aquella calle en el
cerro desde donde podían verse todas las luces de la ciudad. Cuántas
casas, edificios y autos iluminaban aquella enorme ciudad. Recuerdo que
te emocionaba aquel espectáculo de luces, y me mirabas entusiasmado
mientras mi expresión era más calmada, como si no fuera tan importante.
Como si aquel espectáculo fuera algo cotidiano, no tan especial, como
esas cosas que miras un instante y ya no le prestas más atención
después.
Quizás tú pensaste que todo pasó desapercibido para mí porque jamás me
mostré tan entusiasmada, pero ¡cuánto me gustaría decirte lo emocionada
que estaba! Cuánto me gustaría decirte que guardé una imagen completa
aquí en mi cabeza, que la rememoro incontables veces cada noche y que me
arrepiento de no haberte dicho cuán feliz me sentía estando contigo.
Que estoy tan arrepentida de no haberte acompañado en las cosas que te
gustaban, y que lamento con todo mi corazón no haber tenido una mejor
disposición para ir a los sitios que me invitabas.
Me equivoqué, pensé que podía postergarlo todo porque algún otro día
podríamos ir a donde querías, algún otro día habría tiempo, porque jamás
pensé que el tiempo se nos acabaría y que yo viviría bajo un cielo tan
distinto al tuyo… Pero el tiempo se nos acabó, y ahora sólo en sueños
puedo volver a aquella escena desde el cerro, a imaginarme aquella
ciudad iluminada con sus altos edificios, con su fría noche y yo sola
pensando que sería más bonito si tú estuvieras allí conmigo.
Me hubiese gustado tener la oportunidad de mirarte de nuevo a los ojos y
poder decirte que… que yo… ¡Ay! Me guardé tantas cosas aquí adentro.
Hay tanto que se me olvidó decirte, hay tanto que se me olvidó contarte…
pero ya no estamos bajo el mismo cielo, ni acompañados de las mismas
estrellas, ni de las luces de esa gran ciudad. Hoy tan sólo me queda
imaginar, imaginar que puedo decirte todo aquello que se me olvidó
decirte alguna vez. Desearía no tener que imaginarlo, estoy tan cansada
de imaginar, está tan dolido mi corazón de tantos sueños que no se harán
realidad. Se me olvidó decirte que te amaba y que necesito estar
contigo, ¿ahora cómo podré decírtelo?
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
014. Se me olvidó decirte. Colección Fuerte y Valiente. Waldylei Yépez.docx
27/09/14 12:58 a.m. – 01:11 a.m. – 04:39 p.m.

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