Desde hace días he querido escribirte
una carta de amor, no sé muy bien qué escribir, pero me gustaría
expresarte lo que siento. No sé si pueda, no sé si logre encontrar las
palabras adecuadas, porque no sé cómo describir lo que podría expresarte
mejor una mirada, una caricia o el roce de mis labios. Sí, esas cosas
no necesitan palabras y logran decir tanto, por eso creo que no importa
lo que escriba, yo no podré expresarte con letras lo que mi presencia
desearía que supieras. Lo que mi cuerpo desearía que supieras.
Me pregunto: ¿cómo es que fuimos a encontrarnos? Y también me pregunto:
¿cómo fue que lograste sanar mi corazón para después llevártelo? ¿Cómo
es que siendo tú tan precavido, y quizás tan poco “asequible”, logré
esquivar cualquier “filtro” hasta llegar a ese corazón tuyo? ¿Cómo es
que dos personas tan distintas lograron sincronizarse de esta forma?
Mi Amor, mi adorado amor… cuando estoy contigo el tiempo pasa sin
siquiera darme cuenta; hablamos por horas, nos reímos tanto; has
impregnado de humor mi vida, me has devuelto la sonrisa y la ilusión que
creí perdidas. Sí, porque cuando te conocí yo era una mujer
decepcionada, por entonces mantenía un enorme dolor y vacío en mi alma;
hablaba mi cabeza pero no mi corazón, porque el amor me sabía a mentira,
me sabía a decepción.
Y tú llegaste el día menos esperado, te diste cuenta de mi dolor y yo
conocí el tuyo, allí empezó el camino que nos unió; juntos aprendimos
tantas cosas, y fuimos cuidando uno del otro. Tú me impulsaste a
enfrentar mis miedos, a reconocer mi verdadero valor, a recuperar la
confianza en mí misma, a creer en la vida, a reconocer la belleza en una
flor. De ti y contigo he aprendido muchas cosas. Sí, somos diferentes,
pero también nos une lo que tenemos en común. Sí, tenemos nuestras
diferencias en ocasiones, pero el respeto, la comprensión y la
comunicación nos permiten fortalecer nuestros lazos.
Tú sanaste mi corazón, y gracias a ti yo volví a creer en el amor. Hoy
en día te siento conmigo a cada instante, te sueño dormida y te sueño
despierta; te recuerdo con cada flor, con cada estrella; abrazo a mi
almohada creyendo que eres tú, anhelando tu cariño, tus caricias, tu
presencia. Escucho y vuelvo a escuchar las canciones que me hacen
recordarte, sonrío a la vida sabiéndote presente, sabiéndote conmigo.
Me encantaría ahora mismo acercarme despacito, y pararme frente a ti
mirándote a los ojos. Me gustaría rozar y recorrer tu mano con la punta
de mis dedos, ir subiendo por todo el antebrazo hasta llegar a tu
cuello. Rodearte con mis brazos, y pegar mi cuerpo junto al tuyo.
Acercarme a tus labios y fundir tu aliento con el mío; entregarte mis
labios, estos labios que son tuyos y son míos.
Te amo, con cada pedacito de este corazón enamorado,
te amo, como se ama con un corazón ilusionado,
te amo, como se ama con un corazón esperanzado,
te amo… y aunque no estés, yo te llevo conmigo a todos lados.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
007. Carta de amor. Colección 2015. Waldylei Yépez.docx
28/09/2015 08:09 p.m.
29/09/2015 01:09 a.m. – 02:08 a.m. – 08:11 p.m. – 08:21 p.m.
30/09/2015 01:21 a.m. – 01:47 a.m. – 02:18 a.m. – 02:27 p.m. – 02:31 a.m.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario