Amaya

Amaya

Mientras la esperaba me quedé pensando en que he construido una versión de mí que no me hace feliz, y también pensaba en el terror que me da las consecuencias de destruir esa versión.

Miré hacia un lado, y vi a lo lejos que mi amiga se acercaba. Al llegar se dio cuenta que las cosas no iban bien conmigo.

—¿Qué pasa?

Empecé a titubear. Mi mente me dice que hay cosas que se deben callar, pero ella insiste.

—¿Sabes? Estoy agradecida por tener personas como tú a mi lado. Siempre has sido una amiga maravillosa.

Me detuve un momento.

—Entiendo que tal vez no quieras seguir hablando conmigo después de lo que te voy a decir, pero necesito sanar esta angustia que siento.

En ese momento me empecé a cuestionar: ¿No estaré ya muy vieja para estas crisis de identidad?

Los segundos parecían eternos.

—Sólo dilo…

Levanté la mirada y lo solté.

—Estoy enamorada de ti…

Sentí como si algo se hubiese roto. Luego proseguí.

—Has sido una gran amiga, gracias por eso.

No fui capaz de mirarla a la cara.

—¿Puedo preguntarte algo? —, me dijo.

Asentí.

—Si soy tan maravillosa, ¿por qué me estás dejando ir tan fácilmente?

La miré confundida. Ella me miró, y luego me sonrió.

Waldylei Yépez

 

Datos del archivo:

004.Amaya.Colección Resignificando.Waldylei Yépez.docx
15/11/22 21:16 – 22:44
13/12/22 17:48 – 17:59 – 18:04

Fuente Imagen: Google.

No hay comentarios.: