Las cámaras la agitaban, huía cada vez que podía de los periodistas. Se escondió en aquel cuarto de hotel, pues sólo quería estar en paz. Se recostó en un cómodo sofá frente a la ventana; la vista de la ciudad era hermosa. Desde aquel edificio podía ver tantas luces, aquello le parecía maravilloso. Se quedó mirando sin mirar. Por un instante, aquella ciudad le pareció desconocida, o tal vez era ella la que se sentía así.
–Creo que deberías descansar.
Se escuchó una voz masculina.
Los pasos de aquel hombre se acercaban. Él se agachó a su lado.
–Hija, mañana será otro día. Descansa, de verdad lo necesitas.
Ella asintió. Él se levantó y la dejó sola en aquella habitación.
De repente ella se llevó las manos a la cara, y escondiéndose detrás de aquellas uñas pintadas lloró, lloró recordando el camino que la había llevado hasta ahí: a la cima del mundo… y aún así sola, muy sola.
Cuando era una niña, sus padres le incentivaron a ser una gran artista. Por supuesto, temían que sus sueños no pudieran realizarse, pero tenían más temor de que ella no fuera feliz. La vieron crecer tomando los cepillos de peinar como si fueran micrófonos, y actuando en la sala de su casa como si aquel fuera el escenario más grandioso del mundo.
Sus primeros pasos como artista los daría en su adolescencia, aunque no fueron muchos sus logros. Sus padres le repetían que estuviera tranquila, y que no se desanimara.
–Seré cantante, lo sé–, se decía siempre.
Un día se presentó una oportunidad importante en una audición con el DJ Alexander, quien era dueño de una disquera llamada Red Records, y a él le gustó mucho su voz. Se hicieron varias pruebas y, creyendo que ella tenía mucho potencial, la refirió a su amigo Jorge Pimentel, director de una disquera más grande, que conocía mucha gente del medio.
–Mi amigo, el DJ Alexander, me recomendó escucharte–, le dijo en su primera entrevista. –Vamos a hacer algunas pruebas.
Después de escucharla quedó muy satisfecho.
–¿Cuál será tu nombre artístico?
–Me gusta el nombre de Sasha.
–Bueno Sasha, bienvenida a WWW Records. Espero que estés preparada porque lo que se viene es mucho trabajo.
Ella estaba muy emocionada.
Al principio su papá asumió el rol de representante, pero al paso del tiempo, y por recomendación del mismo Pimentel, Sasha escogió a Marian Quintanilla, quien además sería su futura mejor amiga. En ella tenía una gran aliada, pues Marian tenía mucha experiencia y contactos.
En WWW Records, Sasha conoció a Sahel quien era la súper estrella de la disquera.
Sahel era un hombre alto, delgado, simpático y bastante atractivo. Además de cantante, también era un exitoso modelo.
–Hola.
–Hola.
–Quería felicitarte. Me contaron que te presentarán esta noche en un programa de televisión como cantante revelación.
–Sí, así es. Jorge dice que será una gran oportunidad para mí, y lo mismo me dice Marian.
–Pimentel es un hombre de gran experiencia en el medio, si él te dice
que es una gran oportunidad entonces hay que aprovecharla. También
conozco el trabajo de Marian, así que creo que tienes todas las
herramientas necesarias para que triunfes. No hay razón para pensar lo
contrario.
–Gracias por tus palabras.
–De nada. Cualquier cosa que necesites pues me avisas.
Como todos esperaban, la chica comenzó a cosechar éxitos como revelación. Quería ser una gran cantante, pero entendía que para eso le faltaba mucho. Lo importante era que iba por buen camino.
Con el tiempo, y por el trato constante, comenzó a gustarle Sahel. Sus canciones le encantaban, y no podía dejar de sonreír si él se le acercaba. El chico se dio cuenta de aquello. Sasha era una joven muy linda, y Sahel se propuso conquistarla.
Comenzó a enviarle flores, algunos obsequios y la invitaba a cenar. Sasha se enamoraba más cada día. Sin embargo, cuando todo parecía estar de lo mejor, él terminó la relación con ella.
No se podría decir que Sahel tuviera la peor de las intenciones, o que era un mal tipo, o un mujeriego que buscaba divertirse y nada más. Simplemente había terminado con ella porque sabía que no la quería.
Sasha, esa mujer perdidamente enamorada de “su hombre perfecto”, estaba destruida. Por mucho que intentó comprender la decisión de Sahel, no pudo. En su lugar, lo buscaba en todos lados, lo llamaba repetidamente. Él sentía tanta presión que ya no quería ni verla, ni saber nada de ella. Eso en vez de calmar a Sasha, empeoró las cosas.
Un día, después de una presentación de Sahel, ella entró al camerino buscándolo. Él intentó seguir su camino como si nada, pero ella se desesperó y corrió detrás de él. Allí había muchas personas, incluyendo bailarines y hasta el mismo Jorge Pimentel de WWW Records, así que todos fueron testigos de aquella escena donde ella se lanzó de rodillas frente a él llorando y rogando que no la dejara sola. Él se la quitó de encima como pudo y se fue con una mirada de desaprobación.
Jorge se apresuró a tomar a Sasha, y la sacó de ahí lo más rápido posible para evitar que aquella penosa escena continuara. Sin embargo, el rumor se expandió por los medios de comunicación y fue un duro golpe para la joven cantante que ya tenía su corazón destrozado.
Los medios no paraban de hablar del “rompecorazones de Sahel” y “la lloradera de Sasha” de quien decían que no tenía dignidad pues ¿cómo se le ocurría lanzarse de rodillas públicamente ante un hombre? Otras personas la defendían diciendo que ella estaba enamorada, y que cuando uno está enamorado “actúa con locura” no importando ni siquiera la dignidad. Ése fue el tema aquella semana. Por su parte, tanto Marian como Pimentel alejaron a Sasha de los periodistas, pues estos querían explotar con mucha insistencia la imagen de “mujer despechada”.
Por un largo tiempo, Sasha permaneció relativamente alejada de su carrera artística, por supuesto, Marian y Pimentel justificaron aquello diciendo que ella estaba trabajando en un nuevo disco, cosa que también era cierta. Por su parte, Sahel siguió con su vida normal y nunca hizo comentarios cuando los periodistas le preguntaban por Sasha.
Mientras la joven cantante esquivaba a los medios de comunicación, compartió mucho tiempo con su representante Marian y aún lloraba cuando hablaba de Sahel.
–¿Aún lo amas?
–Sí, aún lo amo… –, respondía entre sollozos.
Cuando fue lanzado su álbum le tocó enfrentarse a entrevistas que buscaban hablar de Sahel y ella, pero siempre esquivó todo comentario mal intencionado. Nadie logró sacarle información de nada, y cuando tocaban la escena en que le rogaba de rodillas al cantante, ella sólo se encogía de hombros.
Hubo ocasiones en que Sasha se cruzó con Sahel en los pasillos de WWW Records, pero ambos hacían como si no se conocieran. Y aunque ella no quería trabajar con él en nada, tuvo que hacer una gira donde sería la telonera en los conciertos de él. Claro que Sasha se opuso, pero Marian la convenció diciéndole que actuar en esa gira iba ser muy bueno para su imagen.
Todo comenzó en paz dentro de Tour, pero una noche Sasha trató de dar una vuelta antes de dormir, y descubrió a Sahel besándose con Marian en el pasillo del hotel. Quedó petrificada al punto de no poder regresar a su cuarto, y se quedó mirando aquella escena cariñosa entre su representante, y hasta ese momento mejor amiga, y su exnovio. Después de unos minutos, Sahel se despidió de Marian y se fue a su cuarto. Cuando Marian iba de regreso al suyo, que estaba contiguo al de Sasha, se dio cuenta de que ella estaba parada en la puerta. Fue hasta entonces que Sasha pudo moverse y regresar a su habitación.
–Por eso quería que yo hiciera este Tour… para poder estar cerca de él…–, reflexionaba en su habitación. –Es una… esa… ¡Traidora!
Sasha le había confiado muchas cosas a Marian. Ella la había visto llorar infinidad de veces por Sahel, y aún así fue capaz de involucrarse con el amor de “su mejor amiga”. Eso era imperdonable. La cantante casi no pudo dormir esa noche; en vez de descansar se quedó recordando todas las veces que Marian había fingido preocuparse por ella.
Al siguiente día continuaron las presentaciones, Sasha sólo hablaba lo justo y necesario con Marian e incluso llegaba a responder “sí” o “no” solamente. Un día, estando solas en el camerino, Marian se aventuró a hablarle:
–Desde hace días es muy poco lo que me hablas…
–Sólo ha sido necesario responder lo que me preguntas.
–Sé que me viste con él.
–Sí, ¿y qué con eso?
–Debí decírtelo, pero no sabía cómo hacerlo. Eres mi mejor amiga…
–Era…
–Eras… eras mi mejor amiga, ¿cómo te iba decir que estaba saliendo con el hombre por quien llorabas todavía?
–No, acá no se trata de cómo me ibas a decir eso, sino que nunca debió
haber pasado porque se suponía que eras mi amiga. Uno nunca se fija en
los novios o exnovios de las amigas, eso es ley.
–Pues lo siento, pero a mí él me gustaba desde antes de que tú fueras su
novia. Y sí, él me había invitado a salir antes, pero nunca entablamos
una relación porque no estábamos seguros y ahora que se da la ocasión no
voy a dejar ir mi oportunidad de ser feliz.
Eso enfureció a Sasha.
–¡Eres…!
–Soy una mujer que ama al igual que tú.
–Sólo me convenciste de este Tour para estar con él.
–En eso te equivocas, soy muy profesional y yo sé que esto le hace bien a
tu imagen porque estás invitando a su público a que te escuche a ti
también. Las cosas que he hecho han sido siempre por tu bien, porque ése
es mi trabajo. Yo no mezclo lo personal con lo laboral.
–Pues, ¿sabes qué? Estás des-pe-di-da.
–Me necesitas… No eches todo lo que hemos logrado a la basura, separa lo laboral de lo personal, Sasha.
–No te necesito, y tampoco puedo confiar en una traidora.
Marian quiso decir algo, pero las interrumpieron.
–Sasha, llegó la hora de salir al escenario. ¡Vamos!
Ella salió rápidamente.
Marian, aunque molesta, los siguió a paso lento.
Culminó la presentación de ese día, y Sasha mantuvo su decisión de despedir a Marian, cosa que tomó por sorpresa a Pimentel que no comprendía y ella tuvo que explicarle. También le solicitó ayuda para evitar encontrarse con Sahel.
–Sahel es el cantante estrella de la disquera, lo verás siempre…
Caminó un poco por la oficina, y luego le dijo a Sasha:
–Puedes tratar de evitarlo, pero es mejor que no hagas nada que pueda molestarlo. Él es la estrella, y el favorito de la junta general. Los jefes siempre serán los jefes, ¿lo entiendes?
Ella asintió.
Por la noche Jorge fue a casa de Sasha.
–Qué sorpresa. Pasa.
–Mi visita es muy puntual.
–Entiendo. Dime.
–Sasha, quería ser yo quien te informara primero. Los ejecutivos de la
junta tomaron la decisión de no renovar tu contrato con WWW Records.
–¡¿Qué?!
–Terminarás los compromisos que tienes, y se te liberará para que puedas buscar otra casa disquera.
–¿Tiene algo que ver nuestra conversación de hoy?
–No. En la reunión sólo se informaron algunas decisiones y, entre ellas, tu salida de WWW Records.
Sasha se quedó mirándolo inmóvil, y luego dijo con voz lastimera:
–¿Y ahora qué voy hacer?
–Si sirve de algo, creo que la junta ha tomado una muy mala decisión.
Dio un par de pasos y luego dijo:
–Pero también creo que puede ser una oportunidad maravillosa para ti.
Ella se sonríe incrédula.
–¿Una oportunidad maravillosa? ¡Me están echando de una excelente disquera! ¿Qué hay de maravilloso en eso?
–Nunca ibas a crecer ahí. Tienes un potencial enorme, incluso eres mejor
que Sahel, pero ahí jamás te van a dar la oportunidad que necesitas.
Ella se quedó callada.
–Ése no era tu lugar.
–Pero ahora ya no tengo ningún lugar… y eso es peor.
Se quedó llorando toda la noche. Ni siquiera sabía cómo diría a sus padres lo que ocurría.
Aún tenía compromisos de trabajo, así que se presentó en las oficinas de WWW Records, y allí se encontró con la noticia de que Pimentel había renunciado.
Más tarde recibió una llamada del DJ Alexander.
–¿Será que nos podemos encontrar hoy en la tarde?
–Sí, claro. ¿De qué quieres conversar?
–Me contó un pajarito que necesitas casa disquera, y un nuevo representante.
Ella se quedó callada.
–Como ya debes saber, Pimentel dejó WWW
Records y lo veo muy interesado en ayudarte. De hecho, me dijo que él
sería tu representante.
–¿Mi qué?
–Eso mismo me dije. Soy un hombre de negocios, y si Pimentel ha sido
capaz de renunciar a una gran disquera porque la disquera te echó, y si
además está tomando la posición de tu protector es porque eres un
diamante. Y me interesan los diamantes, así que hablemos hoy mismo.
–Allí estaré.
Colgó la llamada.
«¿Qué está pasando? ¿Por qué dice que Pimentel renunció por mí?».
Tenía muchas preguntas en su cabeza.
–Bienvenida.
Ella entró a la oficina del DJ Alexander y ahí vio a Pimentel.
–Aquí estoy con tu representante.
–¿Representante?
Pimentel asintió.
–Escucha la propuesta de trabajo, y después decide lo que quieras.
Primero había que terminar todas las obligaciones con WWW Records, y después firmar el contrato con Red Records. Ya tenían algunas ideas para comenzar a trabajar. Era importante tener una nueva canción pronto, eso permitiría tomar otras decisiones y pensar en un álbum.
–A mí me gusta la propuesta de Pimentel.
«¿Propuesta de Pimentel?». Pensó ella.
–Es absolutamente factible. No veas a
Red Records como una empresa de poca importancia. Esta empresa sigue
siendo pequeña porque Alexander lo ha querido así.
–Eso es cierto, pero Pimentel me convenció de que es hora de destronar a
WWW Records… y no, no es un chiste. Piénsalo, y me avisan.
Le dio la mano y se despidió. Sasha y Pimentel salieron de la oficina.
–¿Soy tan importante para ti?
–Sé lo que tengo frente a mí.
–Me da miedo que pongas tantas expectativas sobre mis hombros.
–¿Quieres o no quieres ser una gran cantante?
–Sí quiero, pero no sé si pueda llegar a ser lo que tú quieres que
llegue a ser. No sé si realmente pueda llegar a la cúspide que esperas.
–Tengo muchas esperanzas puestas en ti, y pondré muchos recursos a tu
disposición… sólo espero que recuerdes eso, y te esfuerces de verdad.
Tienes terminantemente prohibido darte por vencida. ¡Tienes prohibido
ser menos de lo que realmente eres! Eres grande…
–Lo intentaré, intentaré dar lo mejor de mí.
–No, no lo intentarás… lo harás, sí o sí, lo harás. ¿Entendido?
Ella asintió.
Como era de esperarse, la prensa no tardó ni un segundo en usar la salida de Sasha de WWW Records como la “última noticia de la farándula”. Se formularon varias hipótesis, y todas relacionadas con Sahel. Ahora más que nunca la prensa quería tener la exclusiva de lo que realmente había sucedido aquel día donde, supuestamente, Sasha le había pedido amor de rodillas a Sahel.
Un día que estaban en la oficina, Pimentel le dice a Sasha:
–¿Por qué no usas todo ese revuelo de la prensa a tu favor?
–No entiendo.
–Podrías dar tu versión de ese hecho a través de una canción…
–¿Y cómo podría hacer eso?
–Haré un par de llamadas, y encontraremos a alguien que te ayude a
escribir una canción. Eso es lo que necesitamos, que cantes algo con lo
cual puedas identificarte para que eso le dé más potencia y sea un
éxito.
Pimentel se contactó con su gran amigo Rafa, y comenzaron a ver el tema de la nueva canción.
–Sasha, ¿qué quieres decir? ¿Qué quieres transmitir a tu público?
Ella se quedó pensando mientras Rafa tenía su lápiz y varias hojas preparadas.
–Quiero decir cuán difícil y doloroso es aceptar que un amor se acabó. Lo duro que es darse cuenta que debes soltar porque ya no te quieren.
Rafa asintió mientras hacía una lluvia de ideas.
–Me parece que es muy triste cuando una mujer ama y luego tiene que lidiar con la idea de que todo es “culpa suya”. Arrodillarse es como decir: “Si yo hice algo mal, por favor, perdóname. Te amo, y haría lo que fuera por ti”. En ese sentir de culpabilidad, en el tratar de arreglar las cosas, que la mujer se olvida de sí misma, de su dignidad y no logra percibir que se volvió indeseable para el otro. Y que, por eso, el otro quiere huir…
Rafa asiente y le muestra algunas anotaciones aleatorias que hizo.
–¿Sabes? Creo que fuiste muy valiente al tratar de arreglar las cosas, y muchos hubiéramos hecho lo mismo… o lo hicimos.
Ella le sonríe levemente.
–Creo que podemos hacer una gran canción, y se me ocurrieron otras ideas.
Trabajaron mucho durante semanas hasta que la canción estuvo lista.
–Jorge, ¿estás listo para ser el primero en escuchar la súper canción que hicimos?–, le decía Rafa muy emocionado.
Pimentel asintió.
Cuando terminó de escuchar se quedó unos segundos en silencio. Sasha estaba muy nerviosa e impaciente.
–¡Ya, por favor! ¡Di algo!
Él se levantó de su asiento y se paró frente a ella.
–Éste será un gran éxito para ti, mayor del que puedes imaginar en este momento. Serás número uno nacional en pocos días.
Sasha se ríe absolutamente incrédula.
–Siempre creí que podrías llegar a este punto, por eso te he apoyado tanto. Por eso aposté todo por ti. Eres increíble, y pronto el mundo lo sabrá. Te felicito. Los felicito a ambos. Logramos el objetivo.
Ahora sólo faltaba definir el momento en que harían pública la canción. Pimentel fue quien lo decidió, no sólo el lugar y fecha.
–Sasha, daremos un gran golpe no sólo con la canción. Necesito que hagas algo más.
Llegó el día. Sasha abriría un evento nacional muy importante. Pimentel se lo había jugado todo con tal de que ella tuviera esa oportunidad.
Se apagaron las luces sobre el escenario. Después se encendió una en el centro, ahí estaba Sasha y entonces empezó su presentación. El público no tardó en animarse y aplaudir. Sólo serían unos tres minutos sobre el escenario, era el momento de darlo todo y así lo hizo.
Al final de su canción cerró con la frase: “Veme aquí, de rodillas ante ti”, mientras se acercaba al borde del escenario y se lanzaba de rodillas. Aquello dejó a todo el mundo con la boca abierta. Se apagaron las luces y Sasha desapareció del escenario. El público enloqueció y la prensa también. Los paparazzis corrieron en busca de la cantante, pero Pimentel ya había pensado en la forma de sacarla de ahí rápida y sigilosamente.
Aquello no fue sólo una locura en el evento, sino que las redes sociales compartían y publicaban videos sobre el instante en que cae de rodillas. “Ella en el amor, me representa” decían algunos. En muy poco tiempo todo el mundo hablaba de Sasha, y entonces se subió la canción a las plataformas de música donde logró miles de reproducciones en sus primeras horas. Las redes convirtieron en número uno a la cantante en cuestión de días.
–¿Cómo lo supiste?
–La prensa te quería ver de rodillas, y te vieron… pero de otra manera.
–Mi vida cambió en pocos días. No era nadie, y de repente ahora todos quieren fotos, presentaciones,… ¡Es una locura!
–Vas a estar bien. Esta noche también será mágica.
Sasha cantaría en vivo su canción, por segunda vez, en el Hotel Palacio Real que era el hotel más elegante de toda la zona. Sería una presentación totalmente exclusiva y televisada para millones de personas. Su éxito fue rotundo. Ella se consagraba como la cantante número en ese momento.
Huyó de los periodistas, y regresó a su cuarto en aquel hotel. Se recostó en el sofá frente a la ventana. Su padre pasó a verla un instante, y la dejó para que descansara.
De repente ella se llevó las manos a la cara, y escondiéndose detrás de aquellas uñas pintadas lloró, lloró recordando el camino que la había llevado hasta ahí: a la cima del mundo… y aún así sola, muy sola.
No sabía qué sentir. Había logrado su cometido. Había logrado muchísimo éxito, y los proyectos abundaban. Pero su corazón no era feliz.
Los padres de Sasha estaban preocupados por ella, así que hablaron con Pimentel para que la llevara fuera unos días. A él le pareció buena idea, y consiguió boletos para ir a una isla paradisíaca.
–Esta es tu habitación y yo estaré en la
siguiente. Acá tenemos un itinerario que incluye masajes, así que creo
que te hará bien.
–¿Por qué te arriesgaste por mí?
–¿Cómo?
–¿Por qué apostaste todo por mí? Comprometiste tu credibilidad, tu patrimonio… todo por una cantante que nadie conocía.
–Yo te tenía fe. Sabía que eras capaz de llegar muy lejos.
–Has tenido tantos detalles conmigo y no fui capaz de verlo.
–Sasha…
–No, déjame terminar. Tal vez mi canción resultó tan buena porque todos
nos identificamos de alguna manera. Dar todo sin que el otro lo note
también es “estar de rodillas”. Lo culpé a él de muchas cosas, y ahora
me doy cuenta que yo también soy culpable de no haberme dado cuenta de
lo que eras capaz de hacer por mí.
–No me debes nada.
–Te lo debo todo, Jorge.
–No quiero que tu trato conmigo cambie. Somos amigos, soy tu representante y siempre haré mi trabajo lo mejor posible.
–Seguirás siendo mi representante, de eso no hay dudas.
Él asintió.
–Te dejo ordenar tus cosas. Más tarde podemos ir a cenar al restaurante, me dijeron que la comida es muy buena.
–No, no quiero cenar en el restaurante.
–¿A dónde quieres ir a cenar?
–Cenemos aquí.
–Está bien, pediré cena para dos.
–Que sea una cena romántica…
Pimentel la miró con cara de interrogación.
–Hoy hablaremos de ti y de mí.
Luego Sasha se despidió con un beso en la mejilla. Él le sonrió y salió de la habitación.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
005.Sasha.Colección Lo que quedó en el tintero.Waldylei Yépez.docx
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16/09/11 08:57 p.m.
03/11/11 09:52 p.m.
10/11/11 10:43 p.m.
26/12/11 06:19 p.m.
24/10/24 17:17 – 19:59
05/11/24 18:05 – 19:07
06/11/24 18:27 – 18:53
07/11/24 17:23
Fuente Imagen: Unsplash.

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