Ahora que puedo mirar sin un velo sobre mi rostro.
Ahora que puedo ver la situación con claridad.
Ahora que puedo contarle al mundo tantas cosas.
Ahora que mi corazón está lleno de sinceridad.
Sólo decir que he amado con locura.
Que ni la distancia pudo contra eso.
Que lo que viví,
fue mejor que lo que soñé.
Que lo que puedo contar,
es menor que lo que fue.
Que algunos sueños se hacen reales.
Y que otros deben ser construidos y no soñados.
Que jamás podrás recuperar lo perdido,
pero que por alguna razón se perdió.
Que el amor duele y te hace feliz a la vez.
Que a veces los cuentos son al revés.
Que me he desilusionado mucho de las cosas.
Y que mucho se marchita como las rosas.
Pero vale la pena decidir y equivocarse.
Vale la pena vivir y confiarse.
Confiarse en que todo de alguna manera estará bien.
En que la vida a veces es como un tren.
Que recorre el camino y hace paradas.
Que a veces hay paisajes y a veces no hay nada.
Que es preferible aprender sin haberse rendido.
Y que la vida a veces parece castigo.
Pero todo pensamiento es temporal.
Y toda circunstancia también lo es.
No todo es lo que parece,
y a veces es mejor de lo que uno cree que merece.
Ahora que mi corazón está tan lleno de sinceridad,
puedo decir sin temor a fallar:
Amé y me amaron.
Amé y no me amaron.
Creí y fue hermoso.
Creí y fue desastroso.
Y aunque lo que quise no siempre fue correspondido,
todo fue parte del camino.
He vivido y he aprendido.
Estar aquí fue mi destino.
Valió la pena cada batalla.
A todas les puse muchas ganas.
Algunas gané y algunas perdí.
Lo bueno es que estoy aquí.
Lo bueno es que tú también.
Y que todavía sigue en marcha este tren.
Waldylei Yépez
Datos del archivo:
016.Tren.Colección Fénix.Waldylei Yépez.docx
27/04/25 18:30 – 18:37
Fuente Imagen: Unsplash.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario