La Robótica DarkisX

La Robótica DarkisX

23 de abril de 2004

Cochera de la Familia Craig – 20:00



–Mamá dice que la cena está lista.
–Gracias por avisarme.
–¿En qué estás trabajando, papá?
–Es un nuevo prototipo de robótica avanzada…

El niño se le queda viendo con cara de pregunta mientras él sigue mirando unos códigos en su computadora. Luego se voltea a verlo y se sonríe.

–Después de la cena te lo explicaré mejor.

Ambos regresaron un rato más tarde a la cochera.

–¿Esto qué se supone que es?–, pregunta el niño.
–Bueno Mark, todo esto es código de computadora. Esta es la programación que me permitirá activar mi prototipo de robot.
–¡¿Robot?!-, abrió grande los ojos.
–Sí, tu papá está construyendo un robot.
–¡Increíble! ¿Y qué podrá hacer? ¿Volar?

El papá se ríe.

–No, no. No es como los robots de las películas… es… es más… “humano”.
–¿Para qué quieres un robot humano?
–Pues…

Se escucha una voz femenina.

–Mark, ya es hora de dormir. Y tú, Steve, ya has estado trabajando demasiado tiempo.
–Es cierto, ambos debemos ir a descansar.
–¿Me mostrarás tu robot cuando esté listo?
–Por supuesto, serás el primero en verlo.

Ambos salieron de la cochera sonriendo.



26 de abril de 2004

Oficina de Steve Craig – 10:30



–Buenos días, señor Craig.

Levanta su mirada y sonríe.

–¡Black!
–Hace mucho que no nos veíamos.
–He leído muchas noticias sobre ti recientemente–, le dice dándole la mano.
–Sí, hay mucha gente que piensa que tenemos que hacer un gran lanzamiento en la empresa… como si fuera tan fácil desarrollar un producto magnífico cada dos meses.
–De cualquier manera, te ha ido muy bien.
–Black Box se está posicionando como una empresa de robótica importante, pero estamos un poco lejos de lograr lo que realmente quiero.

Se sientan.

–¿Qué te trae por aquí, Alexander?
–Quiero contratarte. Quiero que trabajes conmigo en el área de robótica. Me gusta la visión que tienes de humanizar a los robots y quiero lograrlo.
–Bueno tú sabes que me gusta trabajar independiente, tener libertad creativa.
–Lo sé.
–Pero podría recomendarte gente muy buena que estoy seguro será un aporte.
–Te lo agradezco. De cualquier manera, las puertas de Black Box están abiertas para ti.
–Gracias amigo mío, te deseo lo mejor con tus súper proyectos.

Se estrechan las manos y el visitante se retira.



Casa de la Familia Craig – 18:30



–Mary, hoy Alexander Black fue a mi oficina.
–¿Y qué te dijo?
–Me ofreció trabajo…
–¿Qué respondiste?
–Lo que probablemente te imaginas, que prefiero trabajar independiente.
–Seguro te habría pagado bien–, dice mientras dobla la ropa.
–Estoy seguro de eso, pero hay algo en Black Box que no me gusta. No puedo explicarlo, sólo sé que prefiero seguir como estoy.
–Está bien, Steve. Confío en tus decisiones–, le da un beso y sale de la habitación.



8 de mayo de 2004

Cochera de la Familia Craig – 16:30



–Mark, quiero mostrarte algo.

El niño se impacienta. Steve devela su robot.

–¡Es una chica!
–Sí, visualmente sí, pero recuerda que es un robot.
–¿Mamá sabe?
–Sí, ella me ayudó a crear su estética. Ya sabes, mamá es una gran artista.
–¿Puede caminar?
–Todavía no, me he concentrado en su personalidad. Quiero que su código entienda nuestro comportamiento humano.
–¿Por qué?
–Hay muchas empresas creando robots. Planean que hagan el trabajo humano en el futuro, y empresas como Black Box conseguirán su cometido en pocos años, pero yo quiero alcanzar algo más.
–¿Conciencia?
–No creo que tanto, y no sé exactamente a dónde quiero llegar o a dónde podré.

Se abre la puerta.

–¡Ah! ¿Ya está lista?
–¡Hola, mamá!
–No está lista, pero ya le puse el rostro que creamos juntos. Se ve bastante bien.
–¿Se puede activar?

Steve titubea un poco.

–Podríamos intentarlo. Déjame ajustar algunos parámetros en el código.

Mary se sienta junto a Mark mientras Steve ajusta algunas cosas en la pantalla de la computadora.

–Bueno, vamos a encender el sistema.

Steve se queda serio un instante. Se activan los ojos y el robot levanta un poco la mirada.

–Preséntate–, le ordena Steve.
–Mi nombre es DarkisX, un modelo avanzado de robótica creado por Steve Craig y su familia.
–¿Su familia?–, pregunta Mark.

El robot voltea a mirarlo y Mark abre grande los ojos.

–¿Me entiendes?
–Sí–, responde el robot. –Puedo escucharte, entenderte y verte. También puedo reconocerte.
–¿Quién soy?
–Mark Craig. Te gustan los videojuegos y las series de televisión. Mi nombre está inspirado por una serie que te gusta ver. Y tu mamá me dijo que te gusta el helado de vainilla.
–Sabes mucho de mí, me gusta pero también me produce desconfianza porque no sé nada de ti.
–Eso está bien. El cortafuego que tienes o firewall está funcionando correctamente.
–¿Mi qué?
–Cortafuegos es una aplicación que permite estar más seguros porque autoriza o bloquea ciertas conexiones a la red.
–Soy humano, no tengo aplicaciones ni código.
–No tienes algoritmos como yo, pero la base existe en ti. Tu instinto y conocimiento te permite elegir en quién confiar y en quién no confiar.
–Muchas veces lo llamamos intuición–, dijo Mary a su hijo.

En ese momento Mary se quedó mirando a Steve.

–Y parece que tu intuición está en lo correcto.
–¿Por qué lo dices?
–Me llamó Alma y me dijo que Sam fue a la entrevista en Black Box.
–¿Y cómo le fue?
–Sam no estaba muy contento. Le hicieron muchas preguntas sobre ti y tus proyectos, le preguntaron si estaba trabajando contigo en robótica. Decidió no quedarse allí porque entendió que estaban dispuestos a todo por ser los primeros en lograr un robot con “conciencia”.
–Por algo no quiero darle mi desarrollo a Black Box, pero estoy seguro de que llegarán a eso y más en poco tiempo.
–¿Crees que hayan tratado de espiarte?
–No lo sé, pero mi desarrollo tampoco es lo que ellos quieren. DarkisX tiene un protocolo específico de funcionamiento. He tratado de hacer que entienda lo humano, no que sea una herramienta de trabajo y producción.
–Siempre estoy bajo mi propio protocolo–, respondió como si fuera parte de la conversación y Mary se sorprendió.
–¿Y a ti quién te autorizó a unirte a la conversación?–, le dijo.
–Steve me programó como parte de la familia, creí que podía hablar.

Steve se echó a reír.

–Mucha conversación por hoy, así que despídete.
–Hasta pronto.

Y Steve apagó la máquina.

Salieron de la cochera y se quedaron viendo televisión en la sala. Mark estaba aburrido y saltaba entre canales cuando de repente ven una entrevista con Alexander Black.

–Ponle volumen–, le dice su mamá.

Los tres se quedaron escuchando atentos:

–Black Box está trabajando muy duro para lograr el desarrollo de la robótica más avanzada que se haya visto. Cualquiera podría decir que faltan décadas para llegar a donde deseamos, pero hoy vengo a decirles que será en menos tiempo. Pondré todos mis recursos, pondremos todo nuestro esfuerzo… Black Box hará historia, y será más pronto de lo que piensan.

Mary mira a Steve.

–Se nota muy seguro de lo que dice.
–Sí, eso quiere decir que ya han avanzado bastante en su objetivo. Lo que no sabemos es exactamente cuál es el objetivo.
–¿Hacer robots malos?–, preguntó inocentemente Mark.
–No, no-, Steve se echó a reír. –Esta es la vida real, no creo que lleguemos a lo que plantea la ficción… o al menos eso espero.
–¿Y qué crees que sí pueda ocurrir?–, preguntó Mary.
–No creo que él sea el único en este camino. Tal vez podríamos ver una “guerra” entre las tecnológicas, mucho más fuerte de lo que hemos visto hasta ahora. Este es un producto que cualquier empresa le gustaría ofrecer primero.
–¿Y por qué no lo haces tú primero, papá?
–Mi modelo no está pensado desde una visión comercial ni para masificarse.
–Entonces, ¿ya no seremos ricos?

Todos rieron.

–Bueno lo cierto es que, para bien o para mal, en las manos de Alexander Black y Black Box está el futuro. Habrá que esperar a ver qué nos deparará…

Waldylei Yépez

 

Datos del archivo:

003.La Robótica DarkisX.Colección WY.Waldylei Yépez.docx
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Fuente: Imagen.

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